La marejada económica y política que dejó Harvey a su paso

La marejada económica y política que dejó Harvey a su paso

Foto: Sgt. Daniel J. Martinez, Guardia Nacional Aérea de Estados Unidos, 31 de agosto de 2017 por el Departamento de Defensa estadounidense (domino público)

Foto: Sgt. Daniel J. Martinez, Guardia Nacional Aérea de Estados Unidos, 31 de agosto de 2017 por el Departamento de Defensa estadounidense (domino público)

Francisco Machalskys- Con precipitaciones de hasta 125 cm —casi la media de lo que llueve anualmente en Houston, que son 127 cm— registradas el pasado martes, la pérdida de al menos 46 vidas y la afectación de 30,000 personas, al estado de Texas le tocó desafortunadamente testificar el paso del huracán Harvey, calificado por la compañía de pronósticos AccuWeather como “el peor desastre natural de la historia estadounidense”.

“Dejé la cámara de video encendida cuando empezó a llover, solo para ver cómo se inundaba mi porche en apenas minutos”. Así describió una de las víctimas la pesadilla que se vivió en Houston y Corpus Christi, las ciudades tejanas más afectadas por los efectos de Harvey: autopistas inundadas, vehículos sumergidos bajo metros de agua, estructuras derribadas y miles de viviendas destruidas, muchas inhabilitadas para el retorno de sus habitantes.

El área de afectación causada por Harvey es equivalente al tamaño de España, según informó la Organización Meteorológica Mundial (OMM). No en balde, Harvey, que al momento de arribar al estado tejano por las cercanías de Corpus Christi fue calificado como categoría 4, es hasta el momento el huracán más poderoso en hollar suelo estadounidense en los últimos cincuenta años, y el más catastrófico registrado en el estado de Texas en los últimos doce.

Aun así, es notable que, pese a su intensidad y al haber causado unas inundaciones calificadas como “épicas” por el presidente Trump, el número de víctimas asoladas por el Harvey no se compara ni remotamente a sus mortales antecesores Katrina, que en 2005 dejó 1,800 personas muertas, y Sandy, que a su escalofriante visita a la Gran Manzana cobró la vida de 219 personas. Pese a ello, el presidente de AccuWeather, Joel Myers, culpó a las autoridades tejanas de lentitud al momento de reaccionar ante este evento, “porque cuando amenaza un desastre natural, los minutos y las horas cuentan”, completó.

Números en rojo

Si bien el número de víctimas es afortunadamente bajo, los despojos económicos dejados por Harvey son devastadores, y su contabilización no ha hecho más que empezar.

Según la conocida aseguradora JPMorgan, la cifra pronosticada de pérdida ronda los 20,000 millones de dólares, aunque la agorera AccuWeather estima un impacto para toda la economía nacional de, al menos, 160,000 millones de dólares, lo que en su modo de ver supondrá una inversión del 0.8% del producto interno bruto estadounidense para su recuperación, del cual los ingresos tejanos representan el 9% del total.

Asimismo, la producción energética, uno de los principales rubros productivos de Texas, se vio afectada al perderse la capacidad de refinación de dos millones de barriles de petróleo diarios, lo cual representa el 10% de la demanda nacional de gasolina y combustibles para aviación y calefacción.

La Casa Blanca informó que trabaja en la preparación de un paquete inicial de ayuda por un valor 5,000 millones de dólares, y del que se cree sea apenas “una fracción”, toda vez que esta coyuntura podría superar los 100,000 millones de dólares que costó atender los daños causados por Katrina. La Agencia Federal de Manejo de Emergencias se comprometió a pagar hasta 33,000 dólares por familia en ayudas de reparaciones inmobiliarias y deudas de seguro.

Escollos políticos que Harvey levantó

La primera polvareda política levantada por Harvey a su paso la protagonizó el propio presidente al momento de visitar las zonas afectadas. Trump se presentó en distintos poblaciones tejanas junto a la primera dama, Melania Trump, muy criticada por asistir en costosos zapatos de tacón y ataviada con cierto aire chic fuera de contexto.

En Corpus Christi, Trump se encaramó a un camión de bomberos y, ayudado de un megáfono, “saludó” a las víctimas diciendo: “¡Qué multitud! ¡Cuánta gente que vino! ¡Estamos aquí para ayudar, gracias por haber venido!”. Pese al tono egocéntrico de ese encuentro, muchos resintieron que Trump no pasara por Houston, importante asiento de simpatizantes republicanos. El presidente, sin embargo, aclaró que obvió la visita a Houston “para no entorpecer las labores de rescate”.

El segundo escollo político se vio reflejado en los ofrecimientos de ayuda anunciados por los Gobiernos de México y de Venezuela, países en la mirilla política exterior de Trump.

Así, el gobernador de Texas, Gregg Abbot, anunció públicamente que aceptaría la ayuda de agua, alimentos, medicinas y botes ofrecida por México; de igual modo, el secretario de Estado, Rex Tillerson, destacó la generosidad mostrada por el vecino país. Lo interesante es que la ayuda vino a escasos días de que Donald Trump insistiera en la construcción del muro fronterizo y de que México pagara su bienhechuría.

Igual de llamativo fue el anuncio hecho por el canciller venezolano Jorge Arreaza sobre una donación de hasta cinco millones de dólares que haría el Gobierno de Nicolás Maduro a través de la filial petrolera Citgo. La ayuda ofrecida por Venezuela, cabe destacar, fue hecha en el marco de una sanción económica impuesta por el Gobierno de Trump, que prohíbe negocios y flujo de capitales entre ambos países, a hacerse efectiva a partir del 8 de septiembre.

“You can help… pero no te dejes estafar”

Ya por estos días es tema de titulares la cantidad de actores y celebridades que vienen aportando generosas cantidades de dinero a favor de la pronta ayuda a las víctimas de Harvey y a la recuperación de Texas.

El espíritu solidario de América es tan grande como su territorio, y es natural que usted sienta el plausible impulso de contribuir monetariamente con esta causa. Sin embargo, es importante mantenerse a raya de los llamados “pescadores en río revuelto”, o esas personas inescrupulosas que buscan sacar provecho a costa de la desgracia ajena.

En tal sentido, se recomienda investigar previamente la confiabilidad de cualquier asociación benéfica a través de portales dedicados a ello, como Give.org o CharityWatch. Asimismo, se recomienda no suministrar datos como el número de teléfono, cuenta bancaria o de Seguro Social al momento de brindar ayuda a través de teleoperadores. Y en caso de sentir que ha sentido víctima de estafa o abuso, puede ponerse en contacto con el Centro Nacional sobre Abusos de Fraude llamando al (800)876.7060 o a través de la página web www.fraud.org

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