¿Qué le espera a la FARC ahora como partido político?

¿Qué le espera a la FARC ahora como partido político?

Foto: El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se dirige a los asistentes de una ceremonia de paz en Cartagena luego de firmar el acuerdo con el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, hace un año. El Departamento de Estado de los EE. UU., Creative Commons, dominio público 

Foto: El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, se dirige a los asistentes de una ceremonia de paz en Cartagena luego de firmar el acuerdo con el líder de las FARC, Timoleón Jiménez, hace un año. El Departamento de Estado de los EE. UU., Creative Commons, dominio público 

David Guzmán Fonseca- El 12 de noviembre de 2016 y luego de casi media década de negociaciones entre el Gobierno de Colombia y las entonces Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP), ambas partes anunciaron que habían llegado a un acuerdo de paz. Después de que un pequeño margen en las urnas el 2 de octubre de ese año provocó el rechazo del acuerdo inicial, el Congreso de Colombia aprobó la firma entre las partes a finales del mes de noviembre de ese mismo año.

El proceso hacia la vida política de esta agrupación no ha sido fácil por varios factores: el rechazo del acuerdo en las urnas por parte de la mayoría de los colombianos; la llegada de los más de 6,000 combatientes a las 26 zonas veredales de concentración; la entrega de las 7,132 armas a los verificadores de las Naciones Unidas en el país, y la consolidación del grupo en un partido político. Pero los retos no se detienen ahí, las preguntas y los cuestionamientos sobre el futuro de la agrupación toman un nuevo giro.

Por un lado, todavía se espera la entrada en vigor de la Jurisdicción Especial para la Paz, como se le conoce al mecanismo de justicia transicional en el que serán juzgados todos aquellos involucrados en actos ilegales. En este sentido, también está pendiente el cronograma para el inicio de los trabajos que, para pagar sus delitos, deberán realizar los guerrilleros desmovilizados en las comunidades que dañaron.

Respecto del futuro del recientemente creado partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) —con el que se mantienen las mismas siglas de la guerrilla—, uno de sus objetivos principales es consolidarse como movimiento político viable a largo plazo, en un contexto en el que las huellas de la guerra y la desconfianza en el grupo aún son latentes.

Una encuesta revelada por la firma de encuestas Gallup, que recogió datos a 1,200 personas entre el 19 y 29 agosto, muestra que:

·       El nuevo partido político tiene preferencia sobre los partidos tradicionales (12% y 10%, respectivamente). En los porcentajes podrían estar impactando los escándalos de corrupción que han estallado en Colombia en los últimos meses relacionados con las contrataciones de la firma brasileña Odebrecht.

·       El 83% de los encuestados tiene una imagen desfavorable del grupo.

·       El 61% de los encuestados considera que la implementación de los acuerdos con la guerrilla va por mal camino.

·       El 70% cree que el acuerdo de paz no va a acabar con la violencia.

·       El 71% de los encuestados considera que tampoco se logrará esclarecer la verdad y reparar a las víctimas del conflicto, lo que resulta preocupante para las aspiraciones políticas del grupo.

La visita del papa Francisco a Colombia dejó una influencia importante en el camino hacia la pacificación, incluso para mejorar las posibilidades del nuevo partido político. Al enfocarse en el perdón y la reconciliación entre los colombianos, la visita podría abrir un nuevo espacio para que la sociedad vea en la FARC a un movimiento político y no a un grupo terrorista.

Igualmente, debido a los avances en el Ecuador en las negociaciones con la segunda guerrilla más importante de Colombia —el Ejército de Liberación Nacional (ELN)—, es posible que el ambiente sea más propicio para que cada vez más colombianos apoyen la reintegración de los excombatientes a la vida civil. Recientemente, el Gobierno y el ELN firmaron un cese bilateral al fuego en la antesala de la visita del papa a Colombia. Con este cese, que entrará en efecto el 1 de octubre, la guerrilla se compromete a abandonar los actos terroristas contra infraestructura, el enrolamiento de menores de edad y los secuestros de ciudadanos extranjeros y colombianos (aunque en este punto no existe completa claridad). Se espera que el cese al fuego y a las hostilidades dure 101 días, con la opción de una prórroga.

La agrupación guerrillera ha recorrido un gran trayecto en el camino hacia la política sin armas. Ha vencido retos importantes y soportado un ambiente político poco favorecedor de la mano de los oponentes al proceso. El desafío mayor es ganarse a los votantes, que no solo desconfían de las FARC sino de los partidos políticos en general. Sin embargo, los avances en las negociaciones con el ELN y la reciente visita del papa Francisco podrían darle un empuje no esperado al que fuera el grupo guerrillero activo más antiguo de las Américas

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