Los hijos ponen a prueba el matrimonio

Los hijos ponen a prueba el matrimonio

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Camila Ogallar- Hay muchas parejas que no están en su mejor momento y aun así deciden tener hijos para salvar el matrimonio. Lo hacen para encontrar un tema del quehablar, para poder ocuparse de algo juntos, o porque se supone que los hijos son el siguiente paso después de un tiempo determinado. Creen que el tenerlos va a solucionar todos sus problemas, que se convertirán en una familia y los temas del pasado ahí se quedarán.

En mi opinión, no pueden estar más confundidos. Estoy convencida de que un hijo no soluciona los problemas de la pareja, sino todo lo contrario. Tal decisión implica que estemos en un buen momento, de estabilidad, amor y mucho compañerismo. Porque un hijo, además de traer un amor incomparable a la vida de cada uno de los padres, conlleva una gran responsabilidad. Es también cansancio, culpa e incertidumbre.

Los primeros meses del bebé son difíciles, y hay que prepararse para poder pasarlos de la mejor manera, cada uno desde su lugar. Los hombres deben estar dispuestos a acompañar a la mujer no solo en el parto sino también en el famoso postparto. Aunque regresen a casa cansados de trabajar, ya no pueden tirarse simplemente en el sillón como solían hacerlo. Ahora hay que dedicar tiempo a cuidar al bebé mientras la mujer se baña, se toma un respiro o hace lo que necesite hacer.

A la vez, las mujeres no debemos olvidar a nuestro marido; a pesar del cambio en la dinámica del hogar. Confiemos en él y dejemos que se relacione a su manera con el bebé, ya que lo quiere tanto como una. Aunque creamos que nadie lo va a cuidar como nosotras, es recomendable que no le demos todo el tiempo indicaciones de cómo cargarlo o bañarlo. Hay que darles su espacio para que se conozcan y tomar en cuenta que nosotras convivimos con el bebé nueve meses antes que ellos.

Sugiero que pensemos algo así como: “Sí, tengo un hijo, pero también un matrimonio con alguien a quien conocí antes que a mi hijo; gracias a esa persona existe mi bebé y me ha hecho muy feliz muchas veces”. Es cierto que durante los primeros meses de la maternidad es difícil acordarse de esa persona que vive con nosotros y a quien hacemos muchas demandas. Para los hombres, la llegada del bebé también representa un gran cambio. Vuelven a casa y ya no es posible convivir con la pareja como lo hacían antes: simplemente reír, charlar, hacer planes, ver series sin interrupciones, etc. Ahora se encuentran con una mujer casi desconocida, cansada y a veces hasta enojada.

En fin, tener hijos pone a prueba la solidez de la pareja. Por ello, es muy importante que el deseo de ser madre o padre sea compartido y genuino, y no se use como solución para los problemas. Un hijo trae amor y felicidad plena. Implica que los padres hagan equipo, una familia. Contar con una familia es lo mejor que nos puede pasar.

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