¿Libertad de prensa?: Voces apagadas en México y en Centroamérica por el Gobierno y la violencia

¿Libertad de prensa?: Voces apagadas en México y en Centroamérica por el Gobierno y la violencia

Foto: Manifestación contra el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez, ocurrido en Sinaloa en mayo. Iván Martínez, Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Foto: Manifestación contra el asesinato del periodista mexicano Javier Valdez, ocurrido en Sinaloa en mayo. Iván Martínez, Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Por Iralee Acosta- En México y en América Latina existe lo que se conoce como libertad de prensa, cuya definición es “la existencia de garantías con las que los ciudadanos tienen derecho a organizarse para la edición de medios de comunicación, cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado”. Esto implica, además, que toda persona pueda publicar sus ideas libremente y sin censura previa. Sin embargo, en los últimos años, dichas garantías no han sido respetadas, pues varios medios de comunicación han padecido la censura y cientos de periodistas han sido callados.

De acuerdo con la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP) de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), tan solo durante el primer cuatrimestre del año 2017, catorce periodistas fueron asesinados en Latinoamérica. Siete de los atentados ocurrieron en México, dos en Perú, dos en República Dominicana, uno en Guatemala, uno en Honduras y otro más en Venezuela. Aunque muchos podrían pensar que estos crímenes fueron ejecutados por bandas delictivas, la Comisión Nacional de Derechos Humanos en México —donde las cifras son más alarmantes— ha indicado que se reportan más ataques contra periodistas por parte de las autoridades que por parte de los grupos criminales, y que dichas agresiones van desde amenazas escritas o telefónicas, hasta torturas y homicidios.

Dentro de los casos más conocidos se encuentra el de Ricardo Monlui, director de El Político y columnista de El Sol de Córdoba y el Diario de Xalapa, quien fue asesinado a balazos el 19 de marzo en Yanga, Veracruz. Días después, el 27 de marzo, asesinaron a Miroslava Breach, corresponsal del diario capitalino La Jornada, colaboradora del periódico El Norte de Chihuahua y directora editorial de El Norte de Ciudad Juárez, que cerró a raíz de su muerte, pues la editorial señaló que no podía garantizar la seguridad de su personal.

No había pasado mucho tiempo cuando, el 15 de mayo, Javier Valdez, corresponsal de La Jornada, fue eliminado en Culiacán, Sinaloa, de rodillas y con doce disparos. Ese mismo mes, muchos canales de noticias cancelaron sus labores durante todo un día como forma de protesta ante la ola de crimen de los últimos años en contra de los periodistas. En México, tan solo en lo que va del año 2017, han sido asesinados ya nueve de ellos, los que se suman a los más de 106 del sexenio de Enrique Peña Nieto, y de los cuales un 99.75% de los casos sigue sin resolver.

Lo anterior ha ocasionado que periodistas extranjeros alcen la voz para hacer un llamado a las autoridades mexicanas, especialmente al presidente del país, con el fin de que protejan a sus reporteros. Sin embargo, dichas súplicas parecen ser en vano, pues el 22 de agosto murió acribillado en Hueyapan de Ocampo, Veracruz, el corresponsal del Diario de Acayucan Cándido Ríos Vázquez, junto con un exinspector de la policía y su escolta. Al momento de su muerte, Ríos se encontraba bajo los esquemas de seguridad del Mecanismo para la Protección de Defensores de Derechos Humanos y Periodistas de la Secretaría de Gobernación, lo cual causó el doble de indignación. 

Por supuesto, en todos los casos reportados de periodistas asesinados, ellos habían alzado la voz sin medias tintas en contra del Gobierno y/o de los grupos delictivos de su país y muchos de ellos ya habían denunciado amenazas en su contra. No obstante, “nadie sabe, nadie ve y nadie dice nada” sobre sus posibles agresores.

Por su parte, Roberta Jacobson, embajadora de los Estados Unidos en México, ha expresado su consternación ante la inseguridad a la que se enfrentan los reporteros mexicanos hoy en día y les ha ofrecido el apoyo del Gobierno estadounidense. Incluso, ha llevado a México a periodistas del país vecino que cuentan con experiencia en zonas de guerra, para que los entrenen en cuanto a protocolos de seguridad y autoprotección.

Desgraciadamente, como lo mencionamos anteriormente, el tema de la falsa libertad de prensa preocupa no solo en México, sino en la mayoría de los países de América Latina. El 24 de agosto, por ejemplo, el Gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro mandó interrumpir las señales de las cadenas Caracol y RCN en los principales proveedores de cable de Caracas con lo que se sumó al bloqueo que ocurrió en febrero, cuando sacaron del aire el canal internacional CNN en Español.

Lo anterior fue un acto más de lo que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, señala como una democracia enferma. “Tengo que lamentar muchísimo lo que sucedió. Es una demostración más de un régimen [al] que no le gustan las libertades. Un régimen que está restringiendo las libertades de sus ciudadanos. […] Por eso hemos dicho que es un régimen que se apartó del sistema democrático y que cada vez está actuando más como una dictadura”, señaló el mandatario. Asimismo, el director de Noticias Caracol, Juan Roberto Vargas, supone que esto puede ser resultado del escape hacia Colombia de la exfiscal Luisa Ortega Díaz, pues Maduro cree que el Gobierno colombiano ya sabía de esto desde antes de que ocurriera.

Pero ¿quién defenderá y hará que se respeten tanto los derechos humanos como la voz de los latinoamericanos? Si bien la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha mostrado su indignación al respecto, hasta el día de hoy los atropellos en contra de la libertad de prensa y de expresión aumentan de manera alarmante. Es necesario que el Gobierno de estos países escuche las súplicas de sus ciudadanos y actúe. De otro modo, si quienes en teoría establecen y demandan garantías individuales son quienes las oprimen, entonces ¿para qué existen?

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