La amenaza de confrontación nuclear marca el cierre de la 72º Asamblea General de la ONU

La amenaza de confrontación nuclear marca el cierre de la 72º Asamblea General de la ONU

Foto: UN News Centre

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La amenaza de confrontación nuclear marca el cierre de la 72º Asamblea General de la ONU

Francisco Machalskys- “Centrarse en los pueblos. Luchar por la paz y por una vida digna para todos en un planeta sostenible” fue el lema sobre el que versó la septuagésima segunda Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que dejó caer el telón bajo un enrarecido ambiente para la paz marcado por la tensión nuclear entre Corean del Norte y Estados Unidos, la tirante situación política en Venezuela, el llamado de atención en contra de una limpieza étnica en ciernes que está teniendo lugar en Birmania y la lucha por conquistar el multilateralismo, entre otros temas.

Sobre el primer punto concluyente dio luces el muy directo discurso introductorio del presidente Donald Trump, en el que, sin cortapisas, aseguró que Estados Unidos contaba con suficiente poderío para “barrer” a Rocket-Man —en alusión al líder norcoreano Kim Jong-Un— y sus persistentes ensayos nucleares. En respuesta, el canciller de ese país, Ri Yong-ho, dijo en el seno de esta asamblea que “Trump pagará por sus palabras”, a lo que añadió: “Sus comentarios han hecho que aumente aún más la posibilidad de que nuestros misiles visiten la tierra de EE. UU”. Por si fuera poco, en nombre de su país, expresó su apoyo a Venezuela.

Para muchos analistas políticos, este inesperado espaldarazo diplomático pondría aún más en entredicho la posición de Venezuela en el escenario mundial, gracias a la diatriba que sostienen las dos principales fuerzas políticas de la otrora nación-ejemplo suramericana que ha suscitado un llamado general a recuperar su deteriorado entendimiento democrático. Si bien personeros gubernamentales venezolanos no han reconocido si este ofrecimiento de Ri Yong-ho fue concertado o espontáneo, su canciller Jorge Arreaza criticó públicamente lo que calificó de “intento injerencista norteamericano” el que Trump catalogara al presidente Nicolás Maduro de “nuevo Hitler”.

En tal sentido, el secretario de la ONU, António Guterres, hizo al cierre de esta asamblea un llamamiento a Corea del Norte a detener sus ensayos nucleares, en cumplimiento a las resoluciones del Consejo de Seguridad. Las vidas de millones de personas corren peligro por los ensayos nucleares y de misiles provocadores de Corea del Norte […]”, indicó, al tiempo que recomendó “una salida política” a dicha crisis.

Asimismo, Guterres instó a Birmania a desmilitarizar prontamente el estado de Rakáin, hogar de 1,1 millones de personas originarias de la minoría rohinyá. Birmania, nación predominantemente budista, vio llegar a la población rohinyá entre finales del siglo XIX y todo el siglo XX. El choque religioso y cultural se ha manifestado en expresiones de exterminio al estilo limpieza étnica, avalada impunemente por un régimen militar que dominó al país por más de dos décadas y que para muchos sigue dominando desde las sombras. Ha sido muy criticada además la presencia de Aung San Suu Kyi, honrada con el Premio Nobel de la Paz 1991 por su empeño en restituir la democracia birmana, como consejera de Gobierno y prácticamente mandataria de facto, quien poco ha hecho por pronunciarse en contra de ese atropello cultural en su país. Como informó Tilde Noticias, Suu Kyi declinó su asistencia a esta Asamblea General de la ONU.

Punto interesante por demás fue el llamado a renovar el sentido del multilateralismo como eje para solucionar los conflictos globales. Tal llamamiento lo formuló inicialmente el presidente francés Emmanuel Macron en la que fue su participación debut en una asamblea de la ONU. “Nuestros retos son globales. Hoy más que nunca necesitamos multilateralismo; es lo que permite para construir la paz”, dijo, recordando los valores fundacionales de la Organización de Naciones Unidas.

A esa propuesta de multilateralidad se sumó el canciller venezolano Jorge Arreaza, indicando en su discurso final que “la única manera de evitar el uso de armas nucleares es su eliminación”, como crítica a las soluciones de naturaleza militar. Al tiempo que aprovechó para saludar a Guterres por su apoyo a los esfuerzos por el desarme nuclear.

Un tema de urgente tratamiento, como es el del calentamiento global, encontró sentida exposición en la voz de Roosevelt Skerrit, primer ministro de Dominica, nación insular arrasada casi por completo por el huracán María. “Negar el cambio climático es postergar el problema mientras la Tierra se hunde. Es negar una verdad que acabamos de vivir”, se refirió, solicitando, al igual que ayuda asistencia a su país, reforzar la voluntad política en los avances del Acuerdo de París. 

Por su parte, el presidente palestino Mahmud Abás ofreció un discurso que logró llamar la atención, tanto por su duración como por su efectismo, en el que condenó la ocupación de “asentamientos ilegales” en Palestina por parte de Israel. “Las políticas de Israel contra los palestinos pueden convertir una cuestión política en una guerra religiosa”, sentenció, a manera de advertencia.

En un sentido general, destacó el hecho de que, por primera vez en once años, los 196 representantes, de los 193 Estados miembros más Palestina, la Santa Sede y la Unión Europea, participaron en el debate general. De igual modo, en el debate general de este año se celebraron 421 reuniones, más 356 eventos al margen y 1,528 encuentros bilaterales.

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