Code the Dream: tecnología al alcance de todos

Code the Dream: tecnología al alcance de todos

Foto: Hitesh Choudhary, Pexels (CC0)

Foto: Hitesh Choudhary, Pexels (CC0)

Ana Stollavagli- “Yo lloré en la clase porque todos hablaban en inglés y no entendía nada”. Eso es lo que recuerda Fernando Osorto de su primer día en una escuela de Estados Unidos cuando, a los diez años, llegó de su Honduras natal. Poco más de una década después, a los veintidós, este joven —hoy perfecto bilingüe— ha codesarrollado una aplicación en inglés y en español para ayudar a otros como él. Junto a Jorge Rodríguez, creó ConectateCarolina.org, un sitio con información de centros médicos, educativos y legales, que atienden, en forma gratuita o a bajo costo y en español, a trabajadores agrícolas —muchos de ellos procedentes de otros estados u otros países—, dándoles las opciones más cercanas a su ubicación a través de un sistema de posicionamiento global (GPS).

ConectateCarolina.org es uno de los proyectos creados a través de Code the Dream, una organización que apoya el desarrollo de emprendimientos tecnológicos entre las minorías. Y es que, según un informe de la Comisión de Igualdad de Oportunidades para el Empleo, de 2014, la fuerza laboral en el área de tecnología solo tiene a un 7% de afroamericanos, un 8% de hispanos y un 36% de mujeres.

El equipo de Code the Dream está formado por cuatro integrantes, dos de ellos de origen hispano: el mexicano Ramiro Rodríguez, especialista en computación e ingeniería eléctrica, y su compatriota Jocelyn Casanova, orientada a la programación informática y la administración de negocios.

Junto a American Underground —que ofrece espacios de trabajo, información comunitaria y un nexo con Google para emprendedores— y Uniting NC —una entidad sin fines de lucro que promueve el respeto y la cooperación entre estadounidenses y extranjeros—, Code the Dream brinda clases de tecnología.

Con el lema “tenemos grandes sueños, solo necesitamos las herramientas”, Code the Dream capacita a alumnos de quince a veinticinco años en forma presencial, en Raleigh, Durham y otras ciudades de Carolina del Norte, y también a distancia.

Las clases se dictan dos veces por semana durante unos dos meses, en las tardes o los fines de semana, y los interesados solo tienen que solicitarlas en www.codethedream.org/classes. La institución los inicia en programación básica de computadoras, apunta a que desarrollen aplicaciones pensadas para las necesidades de su comunidad y promueve el encuentro con otros jóvenes para que emprendan sus primeros negocios.

Otros proyectos que crecieron bajo el amparo de Code the Dream son: un programa que calcula los costos diarios, semanales y mensuales de la recolección y el reciclado de residuos; un foro para propietarios de viviendas con información de servicios y reparaciones; y una aplicación de música para docentes, alumnos y padres, creación de Cynthia Rios, una alumna que a los catorce años se convirtió en la más joven en ser aceptada por la pujante organización.

Hace dos años, Fernando Osorto presentó una solicitud para Code the Dream y tomó un primer curso de doce semanas. Luego, pasó a una capacitación intermedia y finalmente desarrolló la aplicación para la entidad sin fines de lucro Acción Estudiante con Campesinos (SAF). Durante diez meses, trabajó para programar ConectateCarolina.org, pensando en aquellos que vienen de lejos y necesitan una voz amiga que hable en su idioma.

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