La investigación a Manafort que puede acorralar a Trump

La investigación a Manafort que puede acorralar a Trump

Foto: Center for American Progress

Foto: Center for American Progress

Ana Stollavagli- Este martes, Donald Trump no solo tuvo la atención puesta en su discurso debut ante las Naciones Unidas. Probablemente, la prensa haya sido otra vez el motivo de sus desvelos, y es que dos de los principales medios periodísticos de Estados Unidos revelaron que su jefe de campaña entre mayo y agosto de 2016, Paul J. Manafort, está siendo investigado y que la pesquisa lo puede alcanzar a él también en el asunto más comprometido de su gestión: la supuesta interferencia rusa para llevarlo al poder.

Por un lado, la CNN informó que el FBI viene examinando en secreto al abogado de cincuenta y ocho años desde el 2014. Primero, en el marco de una pericia sobre consultoras norteamericanas que pudieran haber ayudado al Gobierno del derrocado presidente de Ucrania, Viktor Yanukovych, a lavar dinero o a cometer otros delitos financieros, pero nada se encontró allí.

La investigación contra Manafort se reanudó durante la carrera de Trump hacia la Casa Blanca, a pedido del FBI —que ya hurgaba en los supuestos vínculos con el Kremlin— y por orden del Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISC), que extendió la medida hasta principios de este año. En ese lapso, pudieran haberse advertido conversaciones en las que el entonces jefe de campaña alentaba al Gobierno de Moscú a ayudar al magnate a obtener un triunfo electoral. Sin embargo, de las tres fuentes consultadas por la cadena televisiva, dos consideraron que esos diálogos no son concluyentes.

En esa época, también se habría producido una reunión entre Manafort, el hijo y el yerno de Trump, por un lado, y la abogada rusa que prometió entregar información perjudicial para la candidata demócrata, Hillary Clinton, por el otro; pero ese encuentro no habría sido “espiado”.

El jefe de campaña siguió tratando con el presidente, incluso después de que trascendiera que el FBI lo estaba investigando. De esos contactos sí podría existir registro electrónico, aunque la agencia federal y el Departamento de Justicia han negado haber interceptado las conversaciones del primer mandatario.

Espiado y en pantuflas

“Paul J. Manafort estaba en la cama una mañana de julio, cuando agentes federales tocaron a la puerta de su casa en Virginia…”. Así comienza el reportaje del New York Times, la segunda publicación que dedicó su portada en las últimas horas al ex jefe de campaña de Trump. El diario cuenta que los agentes copiaron los archivos de sus computadoras y miraron evidencias de su trabajo electoral. También, que revisaron sus cuentas bancarias secretas y que hasta tomaron fotografías de sus costosos trajes. El Times asegura también que Manafort fue notificado de que los investigadores del equipo del fiscal especial Robert Mueller abrirían una causa en su contra. Mueller es, desde hace cuatro meses, el funcionario encargado de llevar adelante una pesquisa independiente sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones que consagraron al actual presidente de Estados Unidos.

Meses atrás, Manafort, quien ha participado de campañas electorales desde 1976, negó que se hubiera comunicado de forma deliberada con agentes de la inteligencia rusa mientras trabajaba para que Trump llegara al Salón Oval y negó haber hecho cualquier maniobra que pudiera perjudicar los intereses del país.

Al momento de su renuncia, en agosto de 2016, el FBI contaba con información de contrainteligencia de extraños vínculos del entorno del entonces candidato y la administración rusa, y la CIA ya suponía que el mandatario Vladimir Putin le había ordenado a su servicio secreto que interviniera de algún modo en las elecciones que definirían al sucesor de Barack Obama.

A mediados de este mes, uno de los hombres de Manafort en la campaña, el vocero Jason Maloni, prestó declaración ante el jurado de un tribunal de Washington DC, en el marco de la investigación del fiscal Mueller. No será el primero ni tampoco el último que lo haga.

Lo que ha trascendido a través de los dos colosos informativos norteamericanos está en manos de ese investigador especial y su equipo. Eso, y mucho más. Lo que la pesquisa determine puede sellar el destino de Donald Trump y llevarlo, incluso, a un proceso de destitución. En el caso de las supuestas evidencias contra Manafort, el presidente pudiera alegar que no sabía todo lo que su jefe de campaña hizo en el pasado ni todo lo que hacía en los días que trabajaba para llevarlo al poder. El asunto es que le crean. La legitimidad de su triunfo electoral y el cuidado de la seguridad nacional frente al exenemigo de Estados Unidos son, ni más ni menos, los que están en juego por estas horas, en las que las que la realidad supera a las mejores novelas de espionaje. 

Huracán María: cuando un grado más hace la diferencia entre una ventisca y un desastre apocalíptico

Huracán María: cuando un grado más hace la diferencia entre una ventisca y un desastre apocalíptico

Con críticas y su famosa “batalla de sobrenombres” se estrenó el presidente Trump en la Asamblea General de la ONU

Con críticas y su famosa “batalla de sobrenombres” se estrenó el presidente Trump en la Asamblea General de la ONU