Huracán María: nuevos vientos de destrucción 

Huracán María: nuevos vientos de destrucción 

Foto: NOAA

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Ana Stollavagli- Cuando el más violento ciclón del Atlántico aún estaba diezmando el Caribe, otro ya se agazapaba para atacar a la misma presa. Cuando la Centroamérica insular todavía estaba despertando de su pesadilla, un nuevo huracán llamado María tocaba tierra en Martinica con categoría 5, solo unas pocas horas después de haber cobrado una fuerza arrolladora.

Rutas repetidas

El 5 de septiembre, Irma arrasó Antigua y Barbuda. Luego, con un grado menor en la escala y un enorme poder destructivo, afectó San Martín y las Islas Vírgenes. En Puerto Rico, República Dominicana y Haití no causó tanto daño como se temía, pero antes de llegar a Cuba volvió a cobrar una fuerza mortal.

Más tarde —según rememora Ariel Rodríguez, meteorólogo de Telemundo 51— la tormenta bajó a categoría 4, aunque su ojo fue letal al tocar tierra en dos de los Cayos de Florida, Big Pine Key y Cudjoe Key. Milagrosamente, el huracán torció la ruta prevista sobre el sur de la península —escenario de un éxodo sin precedentes— y se fue disipando en su camino hacia el norte. Al llegar a Marco Island, Irma ya era categoría 3 y, aún más degradado, llevó fuertes aguaceros hasta las Carolinas.

El huracán cuyo tamaño superó al del estado de Texas —arreciado dos semanas antes por el ciclón Harvey— se apagó hacia el 13 de setiembre. Y a la hora de la reconstrucción, no hubo tiempo para lamentarse por todo lo perdido. Mientras el Caribe y el sur de Florida lloraban a sus más de ochenta muertos, mientras miles de familias pensaban cómo volver a empezar en sus casas derribadas por el viento, la atención la acaparó María, después de José —aún activo en el noreste de Estados Unidos— y Katia —que avanzó sobre la costa este de México—.

La fuerza de María 

En una poderosa escalada, este lunes, el nuevo ciclón pasó a categoría 4 y luego a 5. Para entonces, Puerto Rico había declarado el estado de emergencia y su gobernador, Ricardo Rosselló, había anticipado que María sería peor que Irma.

Si el huracán de principios de setiembre pasó a 50 millas de las costas boricuas y dejó a un millón de usuarios sin luz, cabe imaginar enormes perjuicios a causa de la poderosa tormenta que pudiera golpear directamente a Puerto Rico en las próximas horas y mantenerse allí hasta el jueves. Ante el temor de lluvias de casi dos pies y graves inundaciones costeras, el mandatario ya ordenó evacuaciones masivas y alistó unos 450 refugios con capacidad para 62,000 personas.

El Servicio Meteorológico local advirtió que el huracán pudiera sentirse en todo el territorio del estado libre asociado y que resultaría catastrófico. La alerta también incluye a las islas Antigua y Barbuda, Santa Lucía y Guadalupe, entre otras, donde se esperan lluvias torrenciales y olas colosales. De momento, en las últimas horas María ya ha hecho sentir su presencia en la isla de Dominica y ha provocado enormes destrozos. El propio primer ministro, Roosevelt Skerrit, ha vivido de primera mano las consecuencias de la catástrofe y ha declarado que el país “ha perdido todo lo que podía perder” y que “la devastación es generalizada”.

María promete arrasar con lo que se salvó de Irma y atacar de nuevo, incluso allí donde su antecesora solo dejó devastación.

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