Un triple anticipo apocalíptico llamado Irma, Katia y José

Un triple anticipo apocalíptico llamado Irma, Katia y José

Foto: NOAA

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Un triple anticipo apocalíptico llamado Irma, Katia y José

Francisco Machalskys- “Fue como vivir una pesadilla”, comentó una sobreviviente de Barbuda, isla caribeña. “Tiene la potencia de cinco bombas atómicas”, aseguró Kerry Emanuel, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). “Nunca se había visto nada similar”, pudimos leer recientemente en el diario The Washington Post. Estas tres voces se refieren a la inédita catástrofe en cadena producida principalmente por el huracán Irma, seguida de los huracanes en formación Katia y José, a su paso por Estados Unidos, México y el Caribe.

A tan solo dos semanas de que el huracán Harvey sembrara la desolación en el estado de Texas, Irma, catalogado por el Centro Nacional de Huracanes como de categoría 5, hizo sentir su furia devastadora en el estado de Florida, donde fueron evacuadas 5,6 millones de personas, según aseguraron sus autoridades. Tres personas fallecidas, inundaciones y daños en infraestructuras dieron cuenta de su potencia.

Aunque cuantiosos, es todavía muy pronto para calcular los costos representados por los daños que ha causado este huracán en el estado de Florida y que amenaza con visitar Georgia, Carolina del Sur y Virginia. Se habla, sin embargo, de más de dos millones y medio de inmuebles inhabilitados, un 27% del así conocido “estado del sol”.

Pero no pueden decir lo mismo varias islas del Caribe. Antigua y Barbuda perdió el 95% de sus infraestructuras, según informó su primer ministro, Gaston Browne, y sufrió pérdidas de unos cien millones de dólares. San Cristóbal y Nieves sufrió daños en sus edificios, y Saint Marteen vio destruir buena parte de su arquitectura y morir al menos seis de sus hijos. Cuba también reportó cuantiosos daños, así como diez muertes y la evacuación de un millón de personas. Puerto Rico sufrió destrozos de consideración, al punto de que el presidente Trump ordenó pronta ayuda federal. Lo mismo ordenaron los Gobiernos de Francia e Inglaterra para auxiliar a sus dependencias caribeñas.

En total, se calcula que Irma ha segado la vida de 40 personas.

Katia y José, mortales adláteres de Irma

Para Phil Klotzbach, pronosticador de huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, había una probabilidad entre mil de que se formase un fenómeno atmosférico como Irma en esta época del año; a ello contribuyó, sin embargo, un aumento de 1º C de las aguas del océano Atlántico para conseguirlo.

Más improbable aún es la formación casi simultánea de los huracanes Katia y José, que vienen a completar una tríada de terror preapocalíptico abierta por Harvey.

Katia, con todo y su categoría 1, tocó territorio mexicano acompañado de intensas lluvias que propiciaron la instalación de al menos 105 refugios en el estado de Puebla, dejando además dos muertos en Veracruz y otros dos decesos en Xalapa, su capital, así como la cancelación de catorce vuelos entre la nación azteca y Cuba. Y no hay que olvidar que, con su llegada, Katia vino a convertirse en la guinda del desastroso pastel causado por el terremoto de 8.2 grados que dejó 61 muertos y 200 heridos.

José, sin embargo, muy a pesar de su categoría 4 y del pánico inicial sembrado por su antecesor Katia, pasó a 135 kilómetros de la francesa isla San Bartolomé y a 125 kilómetros de la holandesa San Martín, ambas castigadas por Katia, para apenas causar efectos y finalmente deshacerse en el océano Atlántico.

Una ayuda de efectos devastadores

En menos de dos semanas, Venezuela levantó una serie de críticas motivadas por el otorgamiento de contingentes ayudas internacionales, en el marco de una aguda crisis política, económica y social.

La primera fue provocada tras el paso del huracán Harvey, cuando el canciller Jorge Arreaza anunció que el Gobierno venezolano otorgaría cinco millones de dólares a través de su subsidiaria petrolera Citgo para la ayuda de víctimas en Houston y Corpus Christi.

Ahora, tras el paso de esta tríada huracanada, Arreaza ha anunciado nuevamente que Venezuela entregará otros cinco millones de dólares en auxilio de los hermanos caribeños.

Aunque loable el gesto, líderes de oposición han señalado la desatención a los poblados locales de Choroní, Colonia Tovar y Paraparal en el estado Aragua, recientemente arrasados por lluvias torrenciales. Incluso, han llegado a ironizar por Twitter: “Deberían cambiarle el nombre a Choroní por Puerto Houston, a ver si así le otorgan una ayuda”.

¿Apocalipsis provocado?

Esta inusual cadena de desastres naturales ha retrotraído el incómodo tema de la sobreexplotación y abuso de la madre Tierra, reflejada en el que parece indetenible fenómeno de cambio climático. Muchos, de manera naïve, si se quiere, han visto como una señal divina el hecho de que la ultralujosa propiedad Mar-A-Lago de Donald Trump sufriera algunos daños al paso de Irma, atribuyéndolo como castigo por retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París para el Cambio Climático.

Otras voces agoreras, por su parte, intentan resucitar la fantástica visión que abriga la conocida teoría conspirativa. En este caso, ha vuelto a la palestra la pintoresca amenaza del Proyecto HAARP (o Proyecto de Manipulación de la Ozonósfera, por su traducción al castellano). Al menos así lo ha denunciado Patrick Roddie, químico y promotor del grupo ambientalista Stop Spraying Us, quien asegura haber seguido el fenómeno atmosférico a través de la aplicación Google View, apreciando “patrones extraños, como causados por ondas de baja frecuencia, las mismas usadas por HAARP”.

Sea o no veraz el planteamiento de Roddie, lo cierto es que esta consecución de desastres ha despertado cierto interés por el equilibrio ambiental, que nunca está de más, como lo refleja una foto hecha viral en Facebook donde aparece un hombre con un cartel que dice: “Gracias, Irma, por recordarnos que debemos cuidar más a nuestra madre Tierra”, pegado en la parte trasera de su flamante camioneta descapotable.

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