Los mensajes de Francisco en Colombia y los vaivenes de Trump

Los mensajes de Francisco en Colombia y los vaivenes de Trump

Foto: Casa Rosada [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

Foto: Casa Rosada [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)], via Wikimedia Commons

Ana Stollavagli- “El hombre es estúpido, lo dice la Biblia. […] Esto es así cuando no quieres ver”. Estas fueron las palabras que eligió el papa, tras despedirse de Colombia y emprender su regreso al Vaticano, cuando le preguntaron por el cambio climático y los líderes políticos que lo niegan. El sayo, probablemente, le quepa al Donald Trump que en 2012 había asegurado que el calentamiento global es un “invento de los chinos” para perjudicar la industria estadounidense. Y, por qué no, al presidente de un país que —solo contando estos días— hace frente a incendios abrasadores y huracanes devastadores.

Francisco instó a los negacionistas a consultar a los investigadores que han advertido de un colapso si no se toman medidas contra el aumento incesante de la temperatura en el planeta. Su preocupación no es nueva, ya que en mayo pasado, al recibir al mandatario norteamericano, le había entregado una copia de su carta de 2015, Laudato Si —considerada la primera encíclica ecologista de la historia—, en la que pedía a la humanidad cuidar de “nuestra casa en común”.

Trump, —que, aunque pocos lo recuerdan, en 2009 había firmado una solicitada con sus hijos y otros empresarios preocupados por el cambio climático—, dos meses después de su visita a Roma, anunció que se retiraba del Acuerdo de París, el compromiso ratificado hace dos años por unas doscientas naciones del mundo para reducir la emisión de gases contaminantes.

Ahora, al concluir su gira por Colombia, el sumo pontífice afirmó: “Cuando salió la noticia de la nave rusa que de Noruega fue a Japón sin usar el rompehielos, quiere decir que ya se puede ir al Polo Norte. […] Los científicos han dicho cuál es el camino a seguir. […] Cada uno tiene su propia responsabilidad, inclusive los políticos”.

Del clima a los inmigrantes

El papa también fue consultado sobre la decisión de Trump de cancelar el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) e instar al Congreso a resolver la situación migratoria de sus casi 800,000 jóvenes beneficiarios. Y su respuesta fue: “Espero que lo replanteen un poco […] porque el presidente se presenta como un hombre provida, y si él es un buen creyente […] debe entender que la familia es la cuna de la vida y hay que defender su unidad”. En sintonía con la exhortación de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, que consideró “reprochable” la decisión del mandatario, Francisco advirtió los riesgos de no cuidar a los jóvenes: “Cuando se sienten explotados, pierden la esperanza. ¿Quién se la roba? La droga, las otras dependencias, el suicidio juvenil”.

En contraste con la decisión de Trump, Francisco elogió los esfuerzos del Gobierno de Italia para recibir a inmigrantes de Libia y para detener el enorme éxodo “con cuidado humanitario”.

La paz en Colombia

Su santidad estuvo cinco días en Colombia, donde buscó sostener el proceso de paz firmado en 2016 entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias después de medio siglo de un conflicto sangriento. Francisco fue una figura relevante en ese acuerdo —resistido por una gran parte de la ciudadanía y sometido a un plebiscito—, porque la guerrilla lo reconoció como “una autoridad moral, autónoma y capaz de proteger el proceso de paz”. Durante la gira, la máxima autoridad de la Iglesia católica beatificó a dos sacerdotes: monseñor Jesús Jaramillo, asesinado por el Ejército de Liberación Nacional en 1989, y el párroco Pedro Ramírez, muerto a machetazos por una turba durante la revolución de 1948, conocida como el Bogotazo.

Una vez más, Francisco demostró su compromiso con las causas que más comprometen a la humanidad, llamando al diálogo y a la reflexión antes de la toma de decisiones por parte de los líderes del mundo. Porque por esas decisiones, sentenció, “la historia los juzgará”.

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