Tuve un hijo y todos opinan

Tuve un hijo y todos opinan

Foto: Ana Paula Lima, Pexels (CC0)

Foto: Ana Paula Lima, Pexels (CC0)

Camila Ogallar- Sin duda, el momento más movilizante para cualquier persona, sea hombre o mujer, es cuando tenemos un hijo. Cambia nuestra vida rotundamente, nuestras prioridades ya no son las mismas, la plata desaparece como por arte de magia, las horas de sueño bajan drásticamente y, si sos mujer, a todo esto hay que sumarle los dolores, las hormonas, el nuevo cuerpo que hay que asimilar y los miedos. Pasamos a tener la responsabilidad más grande del mundo, y pesa apenas tres kilos.

Cuando lo planteamos así parece bastante aterrador, pero no es tan trágico. Lo que sí es aterrador son las opiniones de todos, sí, de todos, desde la familia, los amigos, las enfermeras, el vecino y hasta gente que te cruza por la calle. La gente cree que tiene derecho de opinar por el solo hecho de verte con un niño en brazos. Ni hablar en un restaurante o en un avión, donde si justo nuestro bebe decide llorar, además de tratar de calmarlo, hay que tratar de que esas miradas prejuiciosas no se nos claven en nuestro ego.

Lamentablemente, cuando los niños van creciendo, esto no para. Hasta personas que no tienen hijos se jactan con frases del tipo: “Mi hijo eso no lo va a hacer”. También están las opiniones de otras generaciones: “En mi época eso se hacía diferente y bastante bien salieron mis hijos”. Y te encuentras en un laberinto sin salida, porque no sabes para qué lado tomar: si hacer caso a todas las opiniones, empezar a gritar o comprarte tapones para los oídos y dejar de escuchar un rato.

Vivo lejos de mi país y de mi familia, pero no por eso soy ajena a las constantes opiniones de los demás. Me ha pasado de personas que me pararon en la calle para decirme: “Hace frío para salir con un bebe” o “Ese cochecito no es para la edad adecuada”. Ni hablar de cuando vuelvo de visita a mi país y parece que están todos listos para “disparar” sus opiniones.  Parece ser que nadie quiere reservarse su opinión, en especial la gente mayor, a quienes les gusta diferenciarse de las “madres de ahora”, que hacemos todo mal, que criamos hijos “muy pegados” a nosotras, que los dormimos en nuestras camas, que le damos de comer a libre demanda, etc.

Es así, y una de las cosas que hacen que no conteste de mal modo y que no me enoje es pensar que antes de tener hijos era yo la que opinaba, y no sentía que fuera algo malo, sino que lo hacía con la intención de ayudar. Por eso trato de tener ese pensamiento en la cabeza antes de contestar. Siempre hay que tener presente que las personas opinan con buena intención.

Cada madre hace lo que le parece correcto y lo mejor para su hijo, para su familia y para su rutina. A una mujer le puede resultar algo y a otra no. Todas las mujeres alguna vez nos hemos preguntado si estamos haciendo las cosas bien, como para que encima tengamos que lidiar con cuestionamientos externos. A las madres les digo que confíen en su instinto materno y a los que les gusta opinar les digo que opinen, siempre, claro está, desde la buena intención, y que sepan que seguramente esa pregunta ya nos la hicimos nosotras mismas. ¡Respeto y amor para todas las madres!

Inmigrantes en el servicio militar estadounidense defienden el país que los expulsa

Inmigrantes en el servicio militar estadounidense defienden el país que los expulsa

Perú: Machu Picchu y mucho más 

Perú: Machu Picchu y mucho más