La marihuana legalizada corre por las venas de Latinoamérica

La marihuana legalizada corre por las venas de Latinoamérica

Foto: Pavel Sevela, 16 de agosto de 2011 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

Foto: Pavel Sevela, 16 de agosto de 2011 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

Cristina Jácome- Los casos de niños con condiciones médicas muy severas, y que con pequeñas dosis de marihuana han mostrado mejoría, despiertan la conversación en diferentes países de América Latina para que se considere la legalización de la producción, la distribución y el uso de esta planta. Algunos ya han legitimado la marihuana con objetivos medicinales, otros, con fines de comercialización e incluso con usos recreativos.

Uno de los países que recientemente legalizó la marihuana con fines medicinales es México. El Congreso mexicano promovió la reforma a la Ley General de Salud y autorizó la venta de productos en cuya composición se integran derivados de la sustancia, también conocida como cannabis o cáñamo.

Raúl Elizalde y Mayela Benavides fueron los pioneros en este país en promover el uso terapéutico de la marihuana. Su hija Grace, de ocho años, desarrolló el síndrome de Lennox-Gastout, un tipo de epilepsia especialmente agresiva. Grace llegó a sufrir cuatrocientas convulsiones al día, pero gracias al jarabe de cannabis, las crisis se han reducido en un 80%, y los padres aseguran que la niña “ha adquirido ciertas capacidades cognitivas”.

Al principio, conseguir el jarabe fue muy difícil. Solo podían obtener el tratamiento por medio de la firma estadounidense Medical Marijuana Inc., y con una autorización especial de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). El trámite tomaba cinco días y, después de mucho papeleo, la aduana lo admitía en territorio mexicano.

Al ver los resultados del tratamiento, Raúl, el padre de Grace, se reunió con el presidente Peña Nieto para explicarle su situación y charlar sobre la legalización de la marihuana para uso medicinal. Además, habló con el Congreso para que consideraran su caso y el de muchas otras personas que dependían de la planta para el beneficio de sus familiares. El 19 de junio, la nueva ley entró en vigencia y con eso se autorizó el consumo, la venta y el cultivo de cannabis con fines médicos y científicos.

Raúl Elizalde es ahora presidente de HempMeds México, filial de Medical Marijuana Inc. La compañía, bajo su mando, busca ampliar la comercialización del jarabe, pero su objetivo más importante es invertir en la investigación en torno al uso de cannabis medicinal.

Como ya se dijo, algunos países latinoamericanos legalizaron la marihuana no solo con fines médicos, sino también con fines recreacionales. Uruguay, de mayor tradición liberal en América, fue el primer país del mundo en legalizar la venta y el cultivo. En el 2013 aprobó la ley que regula la venta, la producción (controlada por el Estado), la comercialización, la tenencia y los usos curativos y recreativos de la planta.

Uruguay, además de ser el primer país en legalizar la cannabis, fue el primero en decidir que debe ser el Estado el que controle el proceso, incluido el diseño genético de las plantas. La legislación es clara, solo los uruguayos pueden cultivar en sus casas. El producto oficial se adquiere en una de las treinta farmacias que la venden. Quienes la compran tienen que poner un dedo en un dispositivo que los reconoce como usuarios y verifica que no han alcanzado el límite legal —10 gramos por semana o 40 gramos por mes—. La máquina, además, garantiza el anonimato.

Colombia, por otro lado, no siguió los pasos de Uruguay. El país, con fuertes conflictos económicos y sociales a raíz del narcotráfico, legalizó la marihuana exclusivamente con fines médicos y científicos, pero no recreativos. De manera similar al proceso en México, el caso de una niña de doce años que nació con epilepsia refractaria generó el debate sobre el uso de la marihuana medicinal.

Los países que siguieron a Colombia son Argentina y Chile. A principios de este año, el Parlamento argentino convirtió en ley el proyecto que avala el uso terapéutico de la marihuana. La norma garantiza a ciertos pacientes el acceso al aceite de cannabis al habilitar su importación hasta que el Estado esté en condiciones de producirlo. Una vez que el Estado pueda producir la sustancia, tendrá prioridad la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos. Mientras tanto, el autocultivo no está permitido. Más al sur, en Chile, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley que autoriza el autocultivo de cannabis para el consumo privado y terapéutico y la despenalización de su venta para fines medicinales.

En Ecuador y Perú la marihuana es todavía ilegal, pero se ha despenalizado la dosis y el porte mínimo de la substancia. Países como Cuba y Bolivia, por otro lado, están totalmente en contra de legitimarla. En Cuba, por ejemplo, consideran que la liberalización de este producto está alimentando el narcotráfico.

Aunque Cuba y Bolivia siguen cerrados a la posibilidad de legalizar la producción, la comercialización y el cultivo de esta planta, la tendencia en América Latina se inclina hacia su legalización. Los diferentes casos de personas, y especialmente niños con enfermedades que solo se recuperan con este producto, han logrado la consideración de los diferentes Gobiernos. ¿Será que la legalización de la marihuana es imparable?

Solo el tiempo dirá si la decisión de cada Gobierno favorece significativamente a sus ciudadanos. Por el momento, los resultados de la investigación que se está haciendo en los países que ya han aprobado la ley servirán de evidencia para que aquellos que se muestran más reticentes reconsideren su posición.

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