Inmigrantes en el servicio militar estadounidense defienden el país que los expulsa

Inmigrantes en el servicio militar estadounidense defienden el país que los expulsa

Foto: US Army

Foto: US Army

Ana Stollavagli- Aun a riesgo de perder sus vidas en combate, se alistaron en las filas de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos con el propósito de obtener la ciudadanía norteamericana. Pero ahora, una decisión de la administración Trump los pone en riesgo no solo de ser deportados, sino también de morir en sus países de origen.

En 2009, el Pentágono lanzó el programa MAVNI (Military Vital to the National Interest) para reclutar a inmigrantes o refugiados en situación legal, con formación médica o dominio de idiomas como el chino, mandarín, coreano y ruso. Estas lenguas, al igual que el árabe, se consideran vitales para conocer la comunicación y la cultura de los potenciales enemigos y defender así la seguridad nacional, y entre los efectivos nacidos en el país no hay suficientes que las dominen. A cambio, el Estado ofrecía a los nuevos reclutas acelerar sus trámites de naturalización, incluso para jurar antes de ser enviados a un destino militar.

En estos ocho años, más de diez mil personas fueron reclutadas de esa manera, y aunque el programa ya había sufrido revisiones (por la utilización de reclutas en funciones no acordes a sus habilidades) y suspensiones (una de ellas, a fines de 2016, cuando se revisaron los protocolos de seguridad), ahora podría ser cancelado con el fin de proteger la seguridad nacional. Esto, según una recomendación del Departamento de Defensa a su secretario, Jim Mattis, firmada en mayo y dada a conocer por el Washington Post un mes después.

El final de MAVNI implicaría la cancelación de los contratos de más de un millar de reclutas, muchos de los cuales podrían ser expulsados y devueltos a sus lugares de nacimiento, donde la sola mención de que vivieron en Estados Unidos o de que se alistaron en su ejército los convertiría en traidores. Según el mismo diario, el Congreso Popular de China habilita al Gobierno de Pekín a dictar condenas de hasta prisión perpetua contra quienes sean acusados de atentar contra la seguridad nacional. Y eso es lo que muchos exiliados chinos y norcoreanos temen que se les aplique si vuelven a pisar su tierra, lo que los expondría, también, a ser torturados hasta la muerte.

De acuerdo al analista Alex Horton, el programa no solo “beneficia la seguridad de Estados Unidos, sino que reduce los costos de reclutamiento y entrenamiento y provee un flujo constante de tropas”. Para Paul Scharre, director de Tecnología y Seguridad Nacional del Centro para la Nueva Seguridad Americana (CNAS), se dedican tiempo y recursos para preparar a los soldados que serán “los ojos y los oídos” de Estados Unidos en ambientes hostiles, donde “la confianza puede significar la diferencia entre el éxito o el fracaso de una misión”. Los expertos que defienden el programa señalan su utilidad para luchar contra Estado Islámico en distintos frentes y ponen como ejemplo el caso de Afganistán, donde la guerra lleva dieciséis años y se requiere de hablantes nativos de lenguas regionales.

Una vez conocido el informe difundido por el Washington Post, hubo varias réplicas en las redes sociales. En el sitio We the people se presentó una petición para no deportar a los reclutas de las Fuerzas Armadas; sin embargo, no alcanzó las cien mil firmas requeridas para hacerse oír en la Casa Blanca.

La amenaza de la expulsión ya está movilizando a algunos soldados, que dejan Estados Unidos para buscar un refugio en Canadá, Alemania, Australia y otros países. Pero lo hay, sin embargo, que desde aquí resisten la posible cancelación del programa, al grito de: “Amo a este país y quiero defenderlo”.

La marihuana legalizada corre por las venas de Latinoamérica

La marihuana legalizada corre por las venas de Latinoamérica

Tuve un hijo y todos opinan

Tuve un hijo y todos opinan