Reformulación de distritos electorales amañados: disolviendo la amenaza del ‘gerrymandering’

Reformulación de distritos electorales amañados: disolviendo la amenaza del ‘gerrymandering’

Maxibenbassat

Francisco Machalskys- Esta semana un panel de tres jueces federales dictaminó que Carolina del Norte debe reformular los límites que marcan sus distritos electorales 1 y 12. ¿La razón de esta medida? Incluir áreas enteras de las ciudades de Durham y Charlotte, taimadamente excluidas de sus predios por tratarse de zonas con mayoría afroamericana, afecta en materia política al partido demócrata.

La medida dictada por los magistrados federales implica un reordenamiento del mapa electoral con plazo hasta el primero de septiembre. Aunque la disposición se hizo con miras a homogeneizar las oportunidades de participación política en las próximas elecciones de congresistas en noviembre 2018, los jueces fueron enfáticos en rechazar la repetición de comicios una vez restablecidos los distritos mencionados hasta la fecha prevista.

El último reacomodo de los distritos electores se efectuó de cara a las elecciones de 2016; pero, en opinión del Partido Demócrata y grupos de derechos civiles, los republicanos habrían ido muy lejos a la hora de reconfeccionar los mapas electorales a favor de sus candidatos. La jueza Elena Kagan, quien forma parte del panel deliberante, en el caso de los distritos de Carolina del Norte, afirmó: “La evidencia presentada sustenta la conclusión de que se hizo en función de la raza, y eso no lo podemos tolerar”.

Lo interesante del caso, sin embargo, es que este mismo panel de jueces determinó en agosto 2016 que otros veintiocho distritos electorales a lo largo de la Unión podrían haber sido constituidos bajo esta misma premisa de consideraciones basadas en términos raciales.

La manipulación de los patrones electorales a fin de acaparar el triunfo político no es algo nuevo. De hecho, el término que le da nombre, gerrymandering, se remonta a 1812, cuando el gobernador de Massachusetts Elbridge Gerry se valió de esta suerte de apartheid geográfico para restar fuerza representativa a las zonas residenciales de sus opositores, convirtiéndose así en el mentor de tan malsana estratagema.

El caso de los distritos electorales 1 y 12 de Carolina del Norte encabeza la lista de los diez estados donde se han detectado posibles aplicaciones de gerrymandering, según lo publicado por el portal RanttNews. A Carolina del Norte le siguen Maryland, donde los demócratas —vaya, vaya— aprovechan al máximo su fuerza en desmedro de los republicanos en los distritos 2, 3 y 7, mientras en Pennsylvania la fuerza política dominante busca opacar las mayorías demócratas de Pittsburgh, Philadelphia y Reading. El resto de los estados mencionados son West Virginia, Kentucky, Lousiana, Utah, Texas, Arkansas y Ohio.

El combate de este fenómeno ha marcado, incluso, el retorno del expresidente Barack Obama al ruedo político luego de sus escasas intervenciones tras dejar la Casa Blanca. Él, junto a otros líderes demócratas, dan sus primeros pasos en lograr que sean los propios estados los que determinen sus distritos electorales, como parte de un grupo de opinión política centrado en lograr mayor equidad dentro del Congreso y los distritos legislativos de cara al venidero censo de 2020.

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