Steve Bannon: la caída del mentor

Steve Bannon: la caída del mentor

Foto: Michael Vadon (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

Foto: Michael Vadon (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)], via Wikimedia Commons

Ana Stollavagli- “Fue el transformador de las ideas de Trump en políticas de Estado, como la reforma de salud y el veto migratorio”, dicen los que lo defienden. “Fue la representación del racismo en el Gabinete”, afirman sus detractores. Y están los que creen que ambas cosas son ciertas. Este viernes, la secretaria de prensa del Gobierno, Sarah Huckabee, le agradeció a Stephen Bannon por los servicios prestados y le deseó lo mejor al ahora ex estratega jefe de la Casa Blanca y exasesor presidencial.

A primera vista, fue la violencia en Charlottesville la que se lo llevó puesto al periodista y publicista. Y aunque detrás de la tibia, tardía y contradictoria condena de Trump a la furia supremacista pudieran encontrarse sus argumentos, su suerte parece haber estado echada mucho antes.

Según The New York Times, el 7 de agosto, diez días después del nombramiento del general John Kelly como jefe de Gabinete para sanear el plantel, Bannon ofreció su renuncia, pero se decidió esperar hasta principios de esta semana para notificarla. La muerte de la activista Heather Heyer a manos del nacionalista blanco James Alex Fields Jr. y los disturbios ocurridos en las marchas de grupos de extrema derecha y filonazis, enfrentados a contramanifestantes, forzaron la demora del anuncio.

Bannon se llevaba muy mal con el yerno del presidente, Jared Kushner; con el director del Consejo Económico Nacional, Gary Cohn; y con el consejero de Seguridad Nacional Herbert Mc. Master, entre otros miembros de la administración.

El cofundador y coeditor de The American Prospect, Robert Kuttner, afirmó que el martes llamó a Bannon a fin de entrevistarlo para un artículo sobre cómo China se está beneficiando con el enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y Corea del Norte. Y el funcionario le contó de sus esfuerzos para que el país asuma una posición más dura en la guerra comercial con Pekín y para neutralizar a sus “enemigos” dentro de las Secretarías de Defensa, de Estado y del Tesoro. De ellos dijo, con palabras menos elegantes, que se estaban orinando encima.

En la misma charla, Bannon sorprendió con un ataque a los grupos supremacistas que en estos días marcharon en defensa de los monumentos de confederados. Los definió como “una colección de payasos” a los que había llegado el momento de “machacar”.

 ¿Dueño de la victoria o simple ayudante? 

Stephen Bannon, exmilitar y exintegrante del grupo inversor Goldman Sachs, se sumó como jefe de la campaña de Trump, en el tramo final de esta, el 16 de agosto de 2016, cuando Hillary Clinton parecía la candidata favorita a la Presidencia. Desde entonces, arreciaron los discursos contra la ex secretaria de Estado, contra los inmigrantes y contra las alianzas comerciales de Estados Unidos. El nombramiento, además, fue considerado un guiño a los grupos antisemitas y de ultraderecha, ya que Bannon había fundado la publicación Breitbart, considerada uno de los mayores medios de difusión de las ideas de esas facciones.

Citado por The Hill, un miembro del Gobierno definió a Bannon como el responsable de la victoria de Trump en las elecciones de noviembre: “Es la mayor expresión de la plataforma de Trump, y él lo sabe”. Por eso, tal vez, el congresista republicano Mark Meadows fue uno de los que le pidió al mandatario que no despidiera al asesor.

Por el contrario —según afirma el New York Times—, el empresario Rupert Murdoch, dueño de la cadena Fox, estuvo entre los que le sugirieron al presidente que se sacara de encima a Bannon. Esto habría sido en una cena en la Casa Blanca el 4 de agosto, en la que habría estado Jared Kushner.

Tres días antes de anunciar la salida de su estratega jefe, Donald Trump lo defendió: “No es un racista, puedo decirles eso. Es una buena persona, y recibe muy mala prensa. Veremos lo que pasa con el señor Bannon”. Aunque también relativizó su trabajo, al afirmar que ya había ganado las internas cuando el asesor llegó a la campaña.

En la semana más complicada de su gestión, con una amenaza de acción militar en Venezuela, el riesgo siempre latente de Corea del Norte, una trágica expresión de intolerancia racial y religiosa en el país y dos atentados terroristas en España, el presidente tuvo que desprenderse de otro de sus hombres: el cuarto, y otra vez, en medio de un escándalo.

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