Trump pone en pausa la relación con Cuba

Trump pone en pausa la relación con Cuba

Gage Skidmore, 6 de marzo de 2014 por Creative Commons (CC BY-SA 2.0)

Gage Skidmore, 6 de marzo de 2014 por Creative Commons (CC BY-SA 2.0)

Camila Ogallar- Unas semanas atrás, el presidente Donald Trump anunció la cancelación de los acuerdos que había firmado su antecesor, Barack Obama, con Cuba, estableciendo una nueva política de endurecimiento con la isla y recalcando su mensaje anticomunista. El famoso “deshielo” que pudo lograr Obama, tan importante para la historia de estos dos países, parece ser que se empezó a helar de vuelta por culpa de Trump.

Este fue uno de los argumentos que el ahora presidente de Estados Unidos utilizó para justificar este cambio: “Las políticas de Obama no han ayudado a los cubanos, han enriquecido al régimen cubano”. También aprovechó para criticar al expresidente por descuidar los derechos humanos que no se respetan en Cuba, y aprovechó para hablar de cómo el régimen de Fidel Castro fue brutal y para declarar su objetivo: “Queremos conseguir lo más pronto posible una Cuba libre”.

Esta nueva política limitará los viajes a la isla de los estadounidenses, los llamados people to people travel, además de prohibir a las empresas americanas hacer transacciones con empresas cubanas controladas por las fuerzas armadas y los servicios secretos.

Sin embargo, estos cambios impuestos por Trump no arruinan totalmente la política cubana desarrollada por Obama, que consiguió, entre otras cosas, restablecer las relaciones diplomáticas con la Habana después de que estas llevaran más de cincuenta años interrumpidas. Las embajadas seguirán en funcionamiento, como también los vuelos comerciales y los cruceros. Otra de las peticiones que está haciendo es que Cuba “libere a los presos políticos, respete las libertades de reunión y expresión y establezca elecciones libres y justas”. Además, prometió que habrá un “mejor acuerdo” para los ciudadanos de los dos países.

Muchas personas, entre ellos empresarios y miembros del Congreso, han criticado este movimiento, declarando que estos cambios lo único que harán es aislar aún más a Cuba, lo que hará que la situación económica y política de la isla empeore. Terry McAuliffe, gobernador de Virginia, se manifestó en contra del bloqueo de su país a la isla, cuando firmó un memorando de entendimiento entre la Administración Portuaria Nacional de Cuba y el de Virginia. Por su parte, el demócrata de Memphis Steve Cohen también mostró su oposición al bloqueo al juzgarlo de retroceso, y declaró que “el esfuerzo por normalizar la relación de EE.UU. y Cuba tiene beneficios para las dos naciones”. De la otra parte, los líderes cubanos también muestran su descontento al denunciar que esta postura en realidad contradice el apoyo de la mayoría de los estadounidenses.

Lo que está claro es que las decisiones del Gobierno de Trump de presionar a Cuba y de entrometerse en los avances de la relación entre los dos países tienen poco de originales. Y Trump, una vez más, no logra sorprendernos con sus decisiones. Parece ser que el presidente está pendiente de diferenciarse de su antecesor. Pero por suerte, por ahora, no ha revertido del todo los cambios alcanzados por Obama, porque de hacerlo, traería conflictos con los aliados, extendería las brechas con los rivales estratégicos de Estados Unidos, Rusia y China, y entorpecería la relación con América Latina. Y se pondría al mundo en contra, ya que muy pocos países están de acuerdo hoy con la política anticubana de bloqueo.

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