La maternidad y los sueños personales

La maternidad y los sueños personales

Pexels (CC0)

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Camila Ogallar- Hace un par de décadas las mujeres soñaban con el marido perfecto, la casa propia y los hijos bien educados. Esos tres aspectos significaban, para la gran mayoría, la vida ideal, su sueño, su aspiración; no había nada peor que ser soltera, porque eso representaba no tener nada propio. No solo la falta de pareja, sino también la carencia económica. El hombre era el sostén de las familias de antes y eso no se discutía. Obviamente, no todos los casos eran así, pero sí la gran mayoría. Para nuestra generación, tener una abuela con una carrera profesional y universitaria es toda una novedad.

Hoy, la casa se sustenta con dos. Y cuando digo se sustenta, no hablo solo del aspecto económico, sino del hecho de que ahora tanto el hombre como la mujer se ocupan de que las cosas funcionen, de ir al supermercado, de bañar a los hijos, etc. Es un equipo diferente, o tendría que serlo. Las sociedades y las familias cambian y evolucionan. Así también los roles de las personas, y a veces esos cambios no son fáciles, especialmente para las mujeres. Es algo sumamente positivo que el rol femenino haya cambiado, que ya no solo quieran ser madres, sino también profesionales. La pregunta es: ¿cómo congeniar esos dos mundos que parecen tan diferentes? Es muy difícil ocuparse al mismo tiempo del trabajo, de los hijos, del matrimonio, de la casa, de la comida, del colegio, de verse bien y cuidarse una misma, de llevar y traer a los chicos, del perro, de las vacaciones, de las visitas médicas…

Muchas mujeres hemos soñado con ser madres desde que tenemos uso de razón. Y de repente, una se encuentra con un sinfín de obligaciones, de responsabilidades nuevas a partir de la llegada de un hijo, y dejamos para después otros proyectos. Al formar una familia, esos proyectos se hacen cada vez más difíciles de cumplir, los vamos relegando y nos convencemos de que podremos retomarlos en otro momento, cuando nuestros hijos crezcan y tengamos más tiempo para nosotras. Personalmente, creo que este es uno de los mayores errores que cometemos las madres. Nuestros hijos son y van a ser siempre lo más importante, nuestro proyecto más grande, nuestro sueño más profundo; pero si vivimos solo por y para ellos, dejaremos muchas cosas que también son importantes para nosotras, y el día que ellos se vayan de casa, ¿qué haremos? El proyecto madre lo cumplimos perfecto, pero ¿y el de mujer, el de profesional, emprendedora, o lo que queramos hacer?

A nuestros hijos y familia les hace bien tener una mamá con sueños y proyectos, que tenga otras cosas en la cabeza además de las compras y el orden de la casa. Luchar por un objetivo personal es el mejor ejemplo que podemos dar a nuestros hijos. A nosotras las madres nos hace bien inyectarnos de nuevas experiencias que nos recarguen de energía para poder vivir lo que nos espera en casa con más ganas. Y eso no es solo bueno para nosotras, sino también para nuestros hijos y para la pareja. No digo que sea fácil, sino todo lo contrario, pero creo que ser mamá no significa el desvanecimiento de los proyectos, de los sueños personales y profesionales. La vida es corta y es solo una. Hay que darlo todo como mamá y con aquello que nos haga felices.

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