Incertidumbre en la Agencia de Protección Ambiental y sus efectos en Carolina del Norte

Incertidumbre en la Agencia de Protección Ambiental y sus efectos en Carolina del Norte

El río Dan en Carolina del Norte, que quedó contaminado en 2014 luego de una fuga de cenizas de carbón de una planta de la compañía Duke Energy. Idawriter, 8 de noviembre de 2016 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0).

El río Dan en Carolina del Norte, que quedó contaminado en 2014 luego de una fuga de cenizas de carbón de una planta de la compañía Duke Energy. Idawriter, 8 de noviembre de 2016 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0).

Cristina Jácome- Uno de los puntos de la campaña de Donald Trump que muchos creían improbable se está haciendo realidad. Entre las últimas propuestas de la nueva administración se encuentra la de recortar significativamente el presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental (Environmental Protection Agency o EPA), lo que provocaría, específicamente en Carolina del Norte, la eliminación de programas destinados a proteger la calidad del aire y del agua. Además, afectaría la industria de la pesca, la economía costera y la limpieza de los lugares de desechos más peligrosos del estado.

La eliminación o la falta de apoyo para estos programas amenazan al estado de Carolina del Norte, especialmente a los residentes de las áreas rurales, justamente donde la mayoría votó por Trump. El presidente basó sus promesas en los ideales republicanos de disminuir la intervención del Gobierno, porque, según él: “Entorpece el capitalismo de libre mercado”. Bajo esta ideología, la propuesta promete recortar el presupuesto para la EPA un 31.4%, es decir, de 8,100 a 5,700 millones, y eliminaría, más o menos, un cuarto de los 15,000 trabajos en el país.

Los recortes alarmantes solo se harán realidad si el Congreso los aprueba. Por un lado, varios republicanos, como Rodney Frelinghuysen de Nueva Jersey, han expresado sus preocupaciones sobre el manejo de la EPA, bajo el mando de Scott Pruitt, con menos personal y menos dinero. Por otro, algunos demócratas aseguran que el fin de estos recortes es desmantelar la EPA poco a poco hasta que deje de ser una autoridad regulatoria.

A nivel estatal, cualquier recorte podría afectar los trabajos de más o menos 700 empleados, cuya mayoría reside en el Área de Investigación del Triángulo (Research Triangle Area). Vale recalcar que algunos de estos empleos no le reportan a la EPA directamente, pero los paga la misma agencia. La oficina de Planificación de Calidad del Aire y Estándares (Office of Air Quality Planning and Standards) tiene la mayor presencia del EPA en el Research Triangle Park.

Tilde Noticias entrevistó a una subcontratista de esta oficina, quien nos explicó un poco el valioso trabajo que ahí se realiza para el país. Los trabajadores, específicamente de la división de SPPD (Sector Policies Programs Division), dedican su tiempo a hacer investigación intensa para entender el tipo y el monto de las emisiones que ciertas industrias mandan al aire al fabricar sus productos. Con la información obtenida, el equipo escribe las regulaciones que establecen los estándares principales de calidad de aire y determinan los límites legales de las emisiones de plantas de energía, compañías químicas y muchas otras industrias de los Estados Unidos.

La investigación es solo el primer paso, porque siempre hay que tomar en cuenta las regulaciones federales mínimas a las que deben sujetarse. Además, los investigadores tienen que leer y procesar los comentarios de las partes interesadas y, después de una aprobación de la agencia, se pueden finalizar las reglas, las cuales mantienen pendientes a las industrias de las emisiones que pueden afectar la calidad de nuestro aire.

Nuestra entrevistada, quien prefiere mantenerse anónima, nos cuenta que su oficina nunca ha pasado por una crisis como esta. Otras administraciones, especialmente las republicanas, como las del expresidente George W. Bush, se tomaron su tiempo para decidir la dirección que la EPA iba a tomar, pero nada se compara con la falta de visión y acción que se ha sentido este año. La oficina del Aire está congelada, ya que no existe una dirección clara desde la Casa Blanca hacia la EPA. Todos los proyectos están en espera y la agencia pierde su valioso tiempo.

Además del aire, la EPA espera la disminución de un tercio de los subsidios que ayudan a los estados a monitorear los sistemas públicos de agua. Las actas son necesarias para sacar permisos federales y para detectar violaciones. El Acta de Agua Limpia (Clean Water Act), por ejemplo, que se pasó y enmendó durante las administraciones republicanas de Nixon y Ford, controla la calidad de las aguas de desecho tratadas que vierten legalmente en riachuelos y ríos las plantas de tratamiento y otras industrias de uso pesado.

Gran parte del riesgo que existe en el suministro de agua tiene raíces en la infraestructura del agua pública, que está muy deteriorada en todo el país, ya que el sistema de plantas de tratamiento y otras instalaciones se construyó hace una década. Entre 3.3 y 10 millones de tuberías podrían derramar plomo en cualquier momento, como en el caso de Flint, Michigan, que tuvo una crisis de agua con niveles inseguros de dicho elemento. Estos programas son fundamentales para asegurar que las comunidades tengan acceso al agua potable.

Tal vez tome algún tiempo sentir los efectos de la falta de regulación del aire y del agua, pero desde ya, los empleados de la agencia están sintiendo las consecuencias del desempleo. En el mes de junio, a nivel nacional, se ofreció un pago para la salida de 1,200 trabajadores en anticipación a los recortes de los presupuestos anunciados. Uno de los objetivos del presidente Trump es relajar las regulaciones y minimizar el impacto en las industrias. Pero si la falta de comunicación continúa y si se agravan los recortes, la falta de personal puede causar retrasos en la emisión de permisos para las industrias mismas.

El destino de esta agencia queda en manos de los senadores y representantes de cada estado, quienes tienen la gran responsabilidad de presentar los deseos de sus constituyentes al Congreso. De esta manera, el presidente Trump tendrá que acatar el sistema de revisiones y balances que garantiza el equilibrio entre los poderes del Estado. La EPA es una entidad que solo podrá hacer su trabajo si cuenta con los fondos y la dirección necesarios. De otra manera, se desperdiciarán años de investigación y esfuerzo, y las futuras generaciones tendrán que enfrentarse a las consecuencias.

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