Obamacare: la piedra en el zapato del presidente Trump

Obamacare: la piedra en el zapato del presidente Trump

Maxi Benbassat

Francisco Machalskys- Desde que en la célebre cena de corresponsales de 2011 el aún presidente Barack Obama se mofó de Donald Trump —entonces improbable aspirante a ocupar el sillón de la Casa Blanca— por exigir que se revisara su certificado de nacimiento para comprobar su nacionalidad, el expresentador del reality show The Apprentice tomó como una afrenta personal no solo conquistar la presidencia estadounidense, sino derogar todas las políticas impulsadas por su demócrata predecesor como si de una obsesión se tratase.

Así parece reflejarlo el resumen de sus primeros seis meses de gobierno: anunció el 23 de enero la ruptura del Pacto Comercial con Países del Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés) y el 2 de junio, el retiro del Acuerdo de París contra el cambio climático, ambos tratados emblemáticos del periodo de mandato del Nobel de la Paz 2009. Pero el desmontaje del Obamacare, guinda de su vindicativo pastel, pareciera haberse vuelto imposible de concretar, aun cuando el nuevo Congreso, mayoritariamente republicano, aprobara el 13 de enero una resolución que permitiría abolirlo.

Y es que la permanencia de la Ley de Protección a Pacientes y Cuidados de Salud Asequible (nombre oficial del Obamacare, o PPACA, por sus siglas en inglés) ha dejado de ser un objetivo de forcejeo entre las dos principales corrientes políticas del país para convertirse en un asunto de sentido común.

Una prueba de ello es que las senadoras republicanas Susan Collins, Shelley Moore Capito y Lisa Murkowski, junto al también senador republicano Rob Portman, se manifestaran en contra de revocar esta medida de salud, lo que enfureció al jefe de Estado y también hombre de negocios. ¿La razón que los llevó a oponerse? Las declaraciones de Mitch McConnell, jefe de la bancada republicana en el Congreso, en las aseguraba que el Obamacare se eliminaría sin un programa de ayuda que lo sustituyera.

Firmado el 23 de marzo de 2010 y puesto en vigencia el 28 de junio de 2012, el Obamacare vino a prestar asistencia a unos veinte millones de ciudadanos excluidos del sistema de salud, dado los altos costes de clínicas y centros de sanidad, cuyo régimen de acceso se basa principalmente en el financiamiento que otorgan seguros privados, de naturaleza individual o familiar.

Para 2017, año en que el presidente Trump inició las gestiones para su derogación, el Obamacare ofreció planes de salud por menos de cien dólares mensuales a ocho de diez personas dentro del mercado de seguros. Por si fuera poco, Obamacare permite a padres y madres ofrecer cobertura a sus hijos hasta los veintiséis años, evita la discriminación de género y combate los incrementos injustificados en las cuotas —falta muy común en la que incurren muchos seguros privados— entre otros beneficios.

Sus detractores, sin embargo, observan que el gran problema del Obamacare es el costo incalculable que supone al Estado —léase, a los contribuyentes—. Esta ayuda de salud terminó absorbiendo al sector de la población más enfermo y costoso, toda vez que los sectores más jóvenes no vislumbran la necesidad planes de seguridad. Asimismo, se abusó de Obamacare al tornarlo una extensión de planes como el Medicare y Medicaid, debido a la flexibilización de los parámetros para acceder a él, incluyendo a personas sanas.

El Partido Republicano —Trump, en este caso— intenta sustituir Obamacare con una ley que elimine esa ayuda federal. En su lugar, los estados de la Unión recibirían fondos per cápita —según las necesidades que reporte cada cual— basados, claro está, en nuevos criterios de selección que se estima sean más excluyentes y apegados al ahorro de capitales, según lo que deja entrever la mayoría republicana.

De momento, Obamacare sigue vigente, aunque en un angustiante veremos. El último registro abierto de nuevas solicitudes se efectuó entre noviembre de 2016 y enero de 2017. Sus planes siguen siendo aceptados en clínicas y centros asistenciales, hasta el momento. Si el Obamacare logra ser derogado, unos veintidós millones de estadounidenses quedarían expuestos a cualquier situación negativa de salud.

El presidente Donald Trump ha advertido que insistirá en su intento de acabar con el Obamacare, pese a “los demócratas y unos cuantos republicanos”. Ha ido, incluso, más lejos, al declarar: “Dejemos Obamacare fracasar por sí solo”. Barack Obama, por su parte, cuando aún era presidente advirtió a Trump que la única manera de gobernar “un país grade, complejo y diverso como Estados Unidos es escuchando a su gente”.

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