Venezuela, en el abismo

Venezuela, en el abismo

Jamez42, 7 de junio de 2017 por Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Jamez42, 7 de junio de 2017 por Creative Commons (CC BY-SA 4.0)

Ana Stollavagli- “Mátalo, es chavista”, dice Carlos Ramírez que gritaban sus agresores cuando le arrojaron una bomba molotov en una marcha contra el Gobierno. Menos de una semana antes, a José Orlando Figueras lo apuñalaron, lo rociaron con gasolina y le prendieron fuego, acusándolo de ladrón. Estos dos episodios, difundidos una y otra vez por el régimen de Nicolás Maduro para acusar a la oposición de promover la violencia, parecen mostrar que se cruzó un límite sin retorno en el convulsionado país.

Phil Gunson, analista de la organización independiente International Crisis Group, que trabaja para la prevención de conflictos, en declaraciones a The Washington Post dijo: “El peligro es que una espiral de violencia abrume la capacidad de cualquiera de las dos partes para controlarla”.

Desde el 1º de abril, la oposición venezolana ha salido sin descanso a las calles para protestar contra los continuos atropellos de la administración chavista: desde la suspensión de la Asamblea Nacional —una decisión luego rectificada por el Gobierno, ante la presión externa e interna— hasta la convocatoria ilegal —no consultada a través de un referéndum— para elegir una asamblea constituyente a fines de julio que podría redactar una nueva Carta Magna a la medida de Maduro y sus aliados.

Y cada manifestación popular ha sido reprimida ferozmente. Tan solo en los últimos tres meses, y al cierre de esta edición, fueron asesinadas probablemente más de 80 personas, muchas de ellas jóvenes, y al menos 1,000 resultaron heridas. Según Gunson: “Cuanta más gente muere, más crece la ira y más dispuesto se vuelve el Gobierno para responder aún más violentamente”.

Pero en este tiempo, también han sido saqueados unos 300 comercios y empresas. Henrique Capriles, gobernador del estado de Miranda y uno de los principales líderes de la oposición, que promueve las marchas populares, asegura que el régimen orquesta la violencia e incita a los robos: “El Gobierno quiere desacreditar las protestas…, pero tiene un problema de credibilidad. La gente oye a Maduro y no cree en nada de lo que dice”.

Los episodios de violencia —por minúsculos que sean los grupos opositores que los generan— pueden terminar jugando en contra de los ciudadanos hartos de la dictadura. El economista Luis Vicente León, presidente de la reconocida encuestadora venezolana Datanálisis, advierte: “Sea por pérdida de control o por gente infiltrada del Gobierno, lo que pasa es que la violencia desmasifica y fractura a la oposición. No es lo mismo la cantidad de gente que está dispuesta a salir a una marcha pacífica que la que está dispuesta a someterse al riesgo de la violencia. Y así muere la manifestación pacífica”.

Por otro lado, el régimen actúa en contra de la ciudadanía como si de una guerra se tratara, usando desde granadas lacrimógenas hasta balas de plomo. Alberto Arteaga, abogado penalista y exdecano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad de Venezuela, afirma que las fuerzas armadas y de seguridad “solo pueden utilizar instrumentos disuasivos, sin capacidad letal […] para impedir o contener la violencia contra personas o bienes. Nunca pueden hacer uso de instrumentos aptos para matar a los fines de impedir una marcha o una protesta, que simplemente debe ser protegida y resguardada”. Y el profesor de Derecho Penal Internacional y Derechos Humanos Fernando Fernández agrega: “Ellos ya no previenen, no disuaden, sino que reprimen como si fueran soldados y su objetivo, cuando estos tienen un arma de cualquier tipo, es causar bajas”.

Buscando una salida

Estadísticas de Cáritas indican que el 25% de los niños venezolanos sufre desnutrición aguda; un cirujano ha denunciado que el 90% de los enfermos muere con dolor por la falta de morfina. Sin embargo, Yván Gil, viceministro de Venezuela para las Relaciones con la Unión Europea (UE), aseguró que en el país no hay una emergencia humanitaria sino una “disminución de la disponibilidad de alimentos”.

Pese a la negación caprichosa por parte del Gobierno, el mundo entero habla de la crisis de Venezuela, y en las últimas semanas los obispos le han pedido ayuda al papa Francisco.

Mientras continúan los rumores de rebelión entre militares supuestamente detenidos por el régimen, cobra peso la figura de la fiscal general Luisa Ortega Díaz, quien en su momento criticó públicamente la disolución de la Asamblea Nacional. En los últimos días, la fiscal presentó ante el Tribunal Supremo de Justicia un recurso de nulidad contra la convocatoria a una constituyente, entendiendo que implica una violación de la Constitución vigente.

Tilde Noticias entrevistó a numerosos venezolanos dentro y fuera de su país. Una de ellos es la periodista Daniela Aray, quien sintetizó el sentir de muchos de sus compatriotas: “La salida tiene que venir del bravo pueblo, como dice el himno nacional. [...] El pueblo tiene que seguir en la calle y exigir elecciones libres. Luchar por la libertad con las banderas de la paz”.

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