Los beneficios de la ciudadanía y la naturalización

Los beneficios de la ciudadanía y la naturalización

David Lienemann/La Casa Blanca, 14 de noviembre de 2013 (dominio público)

David Lienemann/La Casa Blanca, 14 de noviembre de 2013 (dominio público)

Rishi P. Oza, Esq- El mecanismo a través del cual muchos de los inmigrantes de este país participan en el discurso nacional es el de la ciudadanía y la naturalización. Mientras que ambos términos se usan frecuentemente de forma intercambiable, juntos reflejan la culminación del proceso total de inmigración y representan la integración final de un inmigrante en la vida de Estados Unidos. Este proceso suele ser un reflejo del largo y difícil camino que muchos individuos toman —no solamente viniendo a Estado Unidos, sino asimilándose a su cultura—, y además permanece como una fuerza increíble y representa un momento gratificante en las vidas de miles de personas que han escogido este país para hacer de él su hogar.

Los beneficios de la naturalización son importantes y numerosos. Los ciudadanos estadounidenses pueden votar en las elecciones locales, estatales y federales, y pueden solicitar y recibir un pasaporte de los Estados Unidos, lo cual facilita la posibilidad de viajar dentro y fuera del país. A los ciudadanos no se les exige mantener ningún requerimiento de residencia en los Estados Unidos, algo que, a diferencia de los residentes permanentes legales, los libera de tener que regresar al país después de un viaje al extranjero dentro de un intervalo de tiempo específico por el temor a perder su estatus de residente.

Los ciudadanos estadounidenses también tienen derechos adicionales, como ser patrocinadores de otros inmigrantes que quieren venir a este país. Mientras que los residentes pueden patrocinar solamente a sus cónyuges o hijos no casados que desean emigrar, los ciudadanos pueden patrocinar a cónyuges, hijos casados o solteros, padres y hermanos para que se conviertan en residentes, algo que es, sin duda, un beneficio importante teniendo en cuenta lo importante que es mantener a la familia unida.

Los ciudadanos pueden obtener además otro tipo de beneficios laborales, particularmente aquellos que trabajan dentro del Gobierno, donde suele ser un requerimiento tener un certificado de seguridad nacional, algo que solamente se proporciona a aquellos que tienen ciudadanía estadounidense. Para poder acceder a otros muchos puestos públicos también es necesario poseer la ciudadanía.

El proceso de naturalización normal exige que los individuos pasen por un trámite de solicitud a través del cual se investigan no solamente sus antecedentes penales, sino que también constituye una revisión completa de sus antecedentes migratorios, para asegurarse de que al recibir la residencia permanente legal se actuó de acuerdo a las leyes y regulaciones de la nación. Para ser naturalizado, un solicitante debe: (1) tener al menos 18 años de edad; (2) ser un residente permanente legal por un periodo de cinco años, durante el cual ese individuo debe mantener la residencia continua durante el tiempo de la naturalización; (3) haber estado físicamente en los Estados Unidos al menos la mitad de los cinco años de su periodo de residencia; (4) haber permanecido en el estado donde efectúo la solicitud al menos noventa días antes de presentar su solicitud; (5) ser considerada una persona de un buen carácter moral y que ha respetado la Constitución y el buen orden del país; y (6) ser capaz de pasar un examen oral y escrito de inglés y cívico.

Cada uno de estos criterios contiene descripciones regulatorias complejas, como “residencia continua”, “presencia física” y “buen carácter moral”, que son objeto de debate. Adicionalmente, se aplican ciertas reglas a los cónyuges de ciudadanos estadounidenses, las personas de edad avanzada y miembros de las fuerzas militares, y a un sinnúmero de individuos de categorías especiales; estas reglas hacen que las exigencias aumenten en el caso de algunos y que disminuyan en el de otros en lo que a requerimientos regulatorios se refiere. Aunque el proceso de solicitud previamente consistía un formulario de entre cinco a siete páginas tan solo, USCIS ha aumentado de manera considerable su complejidad; ahora es necesario completar un formulario de más veinte páginas, además de requerimientos adicionales para la seguridad nacional.

Si bien es cierto que a menudo muchos inmigrantes lamentan la idea de renunciar a la ciudadanía de sus países de origen, también lo es el hecho de que en los Estados Unidos generalmente mantener la doble ciudadanía no es especialmente fácil, pero tampoco está prohibido. La Corte Suprema ha definido “la doble nacionalidad como ‘un estado que ha sido reconocido por mucho tiempo por la ley’ y ‘el simple hecho de que indique los derechos de un ciudadano no significa a que renuncie a otros’”. En líneas generales, los Estados Unidos no harán renunciar a sus ciudadanos a los derechos asociados a su otra ciudadanía, a menos que el juramento de lealtad a otro país requiera renunciar a la ciudadanía en el nuestro, lo cual supone asumir ciertos riesgos significativos a aquellos que eventualmente quieran regresar a los Estados Unidos en un futuro. La mayoría de los reglamentos que rigen la doble ciudadanía los promulga el país de origen del inmigrante, puesto que esos países pueden prohibir a sus ciudadanos jurar lealtad a un país extranjero, lo cual es un requisito indispensable para hacerse ciudadano de los Estados Unidos.

En conclusión, el proceso de naturalización queda reflejado en los ideales de la nación de una cultura integrada y multinacional. Los inmigrantes, a menudo, durante la ceremonia de naturalización hablan de su experiencia; incluso a veces se anima a los asistentes que quieran a hablar de los caminos que tomaron para llegar a los Estados Unidos. Si el trayecto al nuevo país es una larga y dura lucha, no lo es menos el proceso de lograr la ciudadanía, pero cuando esta se consigue es algo muy gratificante.

 

Escrito por Rishi P. Oza, Esq.

Abogado de Inmigración

Robert Brown LLC

(888) 861-4414

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