Crónica de una pérdida no anunciada: ¿Qué pasó y que pasará con Hillary Clinton?

Crónica de una pérdida no anunciada: ¿Qué pasó y que pasará con Hillary Clinton?

Lorie Shaull, 21 de marzo de 2016 por Creative Commons (CC BY-SA 2.0)

Lorie Shaull, 21 de marzo de 2016 por Creative Commons (CC BY-SA 2.0)

David Guzmán Fonseca- Sin lugar a dudas, la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales pasadas sorprendió a muchos, desde a los más expertos, hasta a las firmas encuestadoras y a gran parte del público en general.

Para muchos no existía ninguna posibilidad de que un candidato del que se había filtrado una grabación en la que sostenía que “cogía a las mujeres¨ por sus partes íntimas, que se burlaba de personas en condición de discapacidad y al que muchas veces se ha acusado de racista y xenófobo pudiera llegar a convertirse en el reemplazo de Barack Obama, uno de los presidentes más populares de las últimas décadas. 

Pero lo que desde luego parecía impensable era que este le ganara a su contrincante demócrata, una exsenadora, secretaria de Estado, defensora de los derechos de los niños y las mujeres, además de haber sido primera dama durante el Gobierno de Bill Clinton, etapa durante la cual defendió la expansión del seguro médico subsidiado para los más pobres. La candidata Hillary Clinton, quien bajo gran parte de los parámetros se mostraba como superior (al menos en el papel) a su contrincante republicano Donald Trump, terminó perdiendo las elecciones de una forma inesperada y para desilusión de muchos.

¿Cómo fue que se gestó la victoria del candidato más escandaloso y menos esperado de los últimos tiempos en la política estadounidense?

Sin lugar a dudas, no se debe negar la capacidad que tuvo Trump para leer el inconformismo que la recesión económica de 2008 había dejado en una gran parte de la población, así como el nacionalismo extremo que comenzaba a apoderarse de una buena porción del electorado republicano —especialmente si se ve el ascenso de políticos radicales de derecha, como la primera candidata a la vicepresidencia por el Partido Republicano Sarah Palin, Michelle Bachman o incluso el excandidato en las primarias republicanas y senador Ted Cruz— y que culpa de gran parte de los males de los Estados Unidos a la inmigración.

Este ascenso de la derecha radical en los Estados Unidos, que muchos alegan impulsó la candidatura de Donald Trump, no ha sido un fenómeno exclusivo de este país. Otros países desarrollados, especialmente en Europa, han visto cómo políticos mucho más conservadores y con estrategias políticas populistas han ganado importancia, particularmente ante los niveles de desempleo y pobreza que desencadenó la crisis financiera de 2008 y el aumento de la inmigración en las últimas décadas.

Pero por otro lado, también hay factores extraordinarios que influyeron en la decisión de una proporción importante de los votantes estadounidenses.

Para empezar está el papel que jugaron los ataques cibernéticos por parte de hackers rusos en la campaña de Clinton, los cuales revelaron información —no se sabe a ciencia cierta si era verdadera o falsa— sobre el manejo y estrategias en el interior del Partido Demócrata. Todo lo que trascendió generó un alto grado de incertidumbre y afectó a una candidata que ya venía sufriendo por ganarse la confianza de un electorado que no creía en ella, debido al manejo de información que había almacenado en un servidor privado cuando se había desempeñado como secretaria de Estado durante el primer periodo del presidente Obama.

En lo que refiere al tema del servidor privado, otro suceso que generó un gran revuelo y que muchos creen que le costó la elección a Clinton fue la carta enviada por el entonces director de la Agencia Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), James Comey, al Congreso de los Estados Unidos, en la que a menos de dos semanas de las elecciones reveló que la candidata estaba siendo investigada de nuevo por el manejo de información secreta durante su tiempo en el Departamento de Estado. Un par de días después, se conoció que oficialmente no había cargos y que la investigación había concluido, pero el daño ya estaba hecho.

Llegó el día de las elecciones y, aunque muchos esperaban lo contrario, Trump ganó en los estados que debía ganar y Clinton no logró hacerlo. El triunfo que muchos no esperaban o no deseaban se fraguó y Clinton decidió desaparecer luego de aceptar la culpa de su pérdida.

Sin embargo, ahora cabe preguntarse, ¿qué podemos esperar que pase con una de las mujeres más influyentes en la política estadounidense?

Ella ha revelado en las pocas entrevistas que ha dado a los medios que no le interesa volver a ser candidata presidencial, pero que a pesar de eso no se va a retirar de la vida pública. A principio de 2017, publicó un video en sus redes sociales en el que pronosticaba que “el futuro es femenino”, volviendo a sus raíces de promoción y protección de los derechos de la mujer.  Y en mayo de este año también lanzó un grupo de resistencia al que llamó Adelante Juntos (Onward Together, en el original inglés), por medio del cual busca recoger fondos para los grupos de resistencia al Gobierno y las políticas del presidente Trump.

Así las cosas, esta política curtida y claramente anti-Trumpista no tiene intención alguna de desaparecer de la vida política estadounidense. Por el contrario, parece que el hecho de haber perdido y de encontrarse en una clara oposición al Gobierno republicano le dará más espacio para estar aún más presente de lo que se esperaría.

Alternativas a la detención y al sistema de inmigración con fines de lucro

Alternativas a la detención y al sistema de inmigración con fines de lucro

DACA, a merced del voluble y volátil presidente

DACA, a merced del voluble y volátil presidente