Censo de 2020. Redefiniendo el ser hispano

Censo de 2020. Redefiniendo el ser hispano

Pexels (CC0)

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Ana Stollavagli- Un bebé nace en Estados Unidos cada ocho segundos. Y cada treintaidós, un migrante cruza alguna frontera.

La comunidad latina constituye la primera minoría, con un 17% de la población, y sigue creciendo a una tasa que empezó a desacelerarse casi una década antes de que Donald Trump celebrara sus primeros cien días en la Casa Blanca. El mayor número de hispanos se concentra en California: 14 millones de los 39 millones de habitantes. Pero en proporción, son tantos como en Texas, ya que alcanzan casi 40% del número de pobladores del estado. Del total de inmigrantes provenientes de naciones de habla hispana, 63% son mexicanos y 10%, puertorriqueños. Detrás vienen los originarios de El Salvador, Cuba, República Dominicana y Guatemala, que juntos suman 13%.

Todos estos datos son fruto, principalmente, de la información que brinda la Oficina Nacional del Censo de los Estados Unidos (United States Census Bureau), cuyo último recuento nacional fue en 2010. Para el censo de 2020, seguramente, habrá cambios que ayudarán a dar más precisión a las estadísticas, de acuerdo con un artículo del Centro de Investigación Pew (Pew Research Center). Y es que, muchos hispanos no se identifican con las categorías presentadas en las planillas del censo y, en ciertos casos, las respuestas quedan incompletas. Por eso se busca mejorar las preguntas, para obtener respuestas más claras y certeras. Además, la información aún más rigurosa redundará en beneficios para nuestro sistema democrático, ya que con los datos recopilados cada década por la Oficina Nacional se definen los límites de cada distrito del Congreso, se hacen cumplir las leyes de votación y otros derechos civiles, se realizan investigaciones científicas para detectar fenómenos sociales, decidir políticas de estado y buscar soluciones a muchos problemas.

Las dos opciones

En la planilla actual del Censo, la pregunta ocho dice: “¿Es hispano, latino o de origen español?”, y hay cinco respuestas posibles para marcar: “No – Sí, mexicano – Sí, puertorriqueño – Sí, cubano – Sí, otro”. Esto hace que no se conozca la información específica de un gran número de residentes de otras nacionalidades. Luego, la pregunta 9 se refiere a la raza, y da como opciones la blanca, la negra o afroamericana, la indoamericana, y once nacionalidades o grupos étnicos. Ninguno de los ejemplos es de un país hispano, y allí, probablemente, radica la ausencia de respuestas entre algunos de los latinos encuestados.

Para el Censo 2020 se podrían combinar en una sola las preguntas sobre raza y etnia, y hay dos opciones en danza. En ambas, las alternativas son: blanco; hispano, latino o de origen español; negro o afroamericano; indoamericano o nativo de Alaska; oriundo del Medio Este o el Norte de África; originario de Hawái u otra isla del Pacífico; y otra raza u origen. En todas las categorías se dan algunos ejemplos que, en el caso de los hispanos, son: mexicano, mexicano americano, puertorriqueño, cubano, dominicano y colombiano. Si el origen es otro, se puede escribir en el renglón de abajo, pero en el formulario de la segunda opción aparecen más referencias (guatemalteco, español, ecuatoriano, etc.), que orientan mejor a los encuestados.

Esta segunda opción es la que recomienda la Oficina del Censo, y constituye la primera revisión importante en veinte años, tras una encuesta realizada en 1.2 millones de hogares norteamericanos. La decisión final recaerá en la Oficina Nacional de Gestión y Presupuesto, a la que asesora un grupo de trabajo interdisciplinario; los cambios que se decidan deben ser enviados al Congreso antes del primero de abril de 2018.

Los críticos del cambio se preguntan si se justifica el costo de poner en marcha estas modificaciones y aseguran que los reportes que se realicen no podrán compararse con los obtenidos hasta ahora. Quienes están a favor de un nuevo sistema de obtención de datos celebran que se establezcan herramientas para obtener más y mejor información.

Al 29 de abril pasado, según la Oficina del Censo, en este, el tercer país más poblado del mundo, había 324,944,347 habitantes, lo cual significa que los hispanos somos unos 55,240,000, aproximadamente.

En una entrevista de la BBC, Mark Hugo López, del Centro Pew, afirmó: “La mayoría de los latinos (radicados aquí) dice que hay más diferencias que cosas en común entre ellos”. Y esto aplica, por ejemplo, en las últimas elecciones presidenciales.

Si para 2065 los hispanos representaremos uno de cada cuatro estadounidenses, es bueno saber, realmente, de dónde venimos. Determinar quiénes somos nos permitirá también conocer qué pensamos, qué sentimos y qué esperamos los que elegimos vivir al norte del Río Grande (o del Río Bravo).

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