AMLO: “La tercera es la vencida”

AMLO: “La tercera es la vencida”

Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, se afilia al partido Morena en el Zócalo. Eneas de Troya, 8 de enero de 2013 por Creative Commons (CC BY 2.0)

Andrés Manuel López Obrador, conocido como AMLO, se afilia al partido Morena en el Zócalo. Eneas de Troya, 8 de enero de 2013 por Creative Commons (CC BY 2.0)

Ana Stollavagli- Se llama Andrés Manuel López Obrador, pero en México, donde aspira a convertirse en presidente de la nación, lo identifican por las iniciales de su nombre: AMLO. En su tierra y fuera de ella, no faltan quienes lo comparan con líderes populistas como el fallecido bolivariano Hugo Chávez, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva o el actual de Bolivia, Evo Morales, e incluso, hasta con Donald Trump. En algunos casos, por su ideología de izquierda y, en otros, por su estilo confrontativo.

Sin embargo, al candidato de sesenta y tres años no le gusta equipararse con nadie y, pese a sus críticas contra los políticos tradicionales, su discurso de campaña hoy parece menos combativo y más reflexivo, aunque siempre centrado en el mismo eje. “El pueblo de México está harto de la corrupción y está viendo en nosotros la posibilidad de un cambio verdadero, que tenga como emblema la honestidad… En 2018 viene esa cita que tenemos con la historia, viene la elección presidencial, y la tercera es la vencida”, afirmó AMLO en una entrevista reciente de Bloomberg TV.

Los orígenes del candidato

López Obrador ingresó en la política en 1976. Poco después se convirtió en director del Instituto Indigenista de Tabasco, un cargo que lo puso en contacto con la marginación de las comunidades indígenas. Pasó por el histórico Partido Revolucionario Institucional (PRI), y se fue de allí para crear el Partido de la Revolución Democrática (PRD). En el año 2000, fue elegido alcalde del entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México, por esa fuerza. Durante su periodo, tuvo que enfrentar las sospechas de corrupción contra dos de sus secretarios, quienes fueron captados con cámaras ocultas cuando jugaban en un casino de Las Vegas con grandes cantidades de dinero. Sin embargo, terminó su mandato con un alto índice de aceptación.

En 2005, AMLO perdió las elecciones nacionales contra Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), por un escaso margen, lo que provocó denuncias de fraude y protestas contra el oficialismo. Siete años después, como candidato de la mencionada coalición de izquierda PRD, volvió a caer frente al actual presidente de México, Enrique Peña Nieto (PRI), y las acusaciones de fraude y engaño se reiteraron. Luego de esta contienda, AMLO se separó del PRD para formar el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), que hoy lo tiene como candidato con la posibilidad de que alcance la Máxima Investidura el año próximo.

Mientras tanto, López Obrador mide su liderazgo participando activamente en la campaña de los candidatos de su partido para los comicios de junio. En el Estado de México, que con quince millones de habitantes es el más poblado del país y define los comicios nacionales, eligió como aspirante a la gobernación a la maestra Delfina Gómez, con escasa experiencia política. Y sobre Veracruz, el estado cuyo exgobernador, Javier Duarte, fue recientemente detenido —acusado de malversación de fondos públicos y lavado de dinero— y en el que aparecieron cientos de fosas clandestinas, AMLO dijo: “A pesar de la crisis, de la falta de trabajo, de la pobreza, la inseguridad y la violencia, hay mucha esperanza, mucha fe… Si se logra un cambio verdadero, las cosas van a mejorar las causas que han originado la inseguridad y la violencia, porque eso no se está haciendo actualmente”.

“Ni nacionalización ni expropiación”

Lejos de lo que se podría esperar, AMLO asegura que no va a atacar al sector privado, sino que este será uno de los tres motores de la economía, junto con el área pública y la inversión social. Y promete que el mercado energético será “la palanca de desarrollo de su gestión”. “Es una contradicción” —sostiene— “que México tenga petróleo e importe gasolina… y que sea más barata en Estados Unidos” que en su país. Para superar esa paradoja, el candidato de Morena se compromete a construir refinerías locales y a no cometer “acciones autoritarias”.

Aunque afirma que “el pueblo fue engañado cuando le dijeron que bajaría el precio de la gasolina y la energía eléctrica” una vez que se iniciara el proceso de privatización, ALMO solo menciona la posibilidad de hacer “cambios legales”, si fueran necesarios, pero descarta la nacionalización o la expropiación de compañías privadas. Otra de sus promesas es administrar el Estado con austeridad y reducir los sueldos de los altos funcionarios, que —jura— son “los mejor pagados del mundo”. Y sentencia: “Vamos a cortar el copete a los privilegios en el Gobierno”.

Trump, los inmigrantes y la OEA

López Obrador también quiere cambiar la política bilateral con Estados Unidos y crear una zona franca a lo largo de la frontera entre ambas naciones. “La relación con Washington va a ser de respeto y cooperación, pero no seremos súbditos de ningún poder extranjero”, suele repetir. Sin demasiados rodeos, tildó a Donald Trump de “prepotente y autoritario”, y acusó al presidente actual, Enrique Peña Nieto, de no responder con suficiente fuerza ante la propuesta de Trump de construir un muro en la frontera. En su gira reciente por Norteamérica, AMLO se reunió con numerosos inmigrantes mexicanos para darles su apoyo frente a las redadas y deportaciones. Además, juntó más de 10,000 firmas para presentar una carta en contra los decretos migratorios de Trump en la Organización de Estados Americanos (OEA).

¿Tiene posibilidades? 

La izquierda de México está fragmentada, pero Andrés Manuel López Obrador es su figura más importante. Él les da pelea a los partidos tradicionales, que cada vez resultan menos confiables para el grueso del electorado. Además, según el galardonado economista Gerardo Esquivel, de la Universidad Nacional Autónoma de México, la decepción por los resultados políticos y económicos de la administración de Peña Nieto también puede beneficiar a AMLO, porque “algunos empresarios están dispuestos a darle una oportunidad”.

O como dijo el analista político mexicano Jorge Zepeda Patterson: “La extendida corrupción de unos y otros profundizó la indignación y el hartazgo, y han atraído la atención al discurso simple y llano de un hombre que, con todo lo que se diga, vive, viste y consume como muchos de los ciudadanos que habrán de votar”.

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