Motivado por su “fe, familia y amigos”, Rick Hendrick encontró el éxito

Motivado por su “fe, familia y amigos”, Rick Hendrick encontró el éxito

Cortesía de Rick Hendrick

Cortesía de Rick Hendrick

Carlos Aragao- El viernes 20 de enero de este año, Rick Hendrick fue introducido al Salón de la Fama de NASCAR, junto con Benny Parsons, Raymond Parks, Mark Martin y Richard Childress. Como los otros, Hendrick vino de humildes comienzos. Nacido el 12 de julio de 1949, en Warrenton, Carolina del Norte, Joseph Riddick Rick Hendrick III se crio en la granja de tabaco de su familia, cerca de la pequeña comunidad Palmer Springs, en Virginia. Allí fue donde su padre le inculcó el valor de un día duro de trabajo y también la pasión por los automóviles.

A la edad de catorce años, rápidamente se hizo un nombre al establecer un récord de velocidad con un Chevrolet 1931 reconstruido por él mismo. Dos años más tarde, ganó la división de Virginia del Chrysler-Plymouth Troubleshooting Contest, un concurso para constructores de motores. Tenía solo dieciséis años.

Cuando era joven consideró la oportunidad de jugar al béisbol profesional antes de continuar un programa de trabajo-estudio cooperativo con la Universidad Estatal de Carolina del Norte y Westinghouse Electric Company en Raleigh, en el mismo estado.

Al terminar la universidad, empezó a trabajar con Mike Leith, un concesionario de autos nuevos. Su éxito en la empresa pronto convenció a Leith de que debía nombrarlo gerente general de ventas de su operación de importación de autos nuevos, lo que ocurrió cuando Rick tenía veintitrés años.

En 1976, con veintiséis años, se arriesgó y vendió sus activos para comprar una franquicia en Bennettsville, Carolina del Sur, convirtiéndose así en el concesionario Chevrolet más joven de los Estados Unidos. Su influencia provocó un aumento dramático de las ventas, y la ubicación, una vez considerada sin esperanzas, pronto se convirtió en la más rentable de la región.

En 1984, fundó All-Star Racing, que cambió el nombre a Hendrick Motorsports en 1985. En sus instalaciones actuales, de 430,000 pies cuadrados, alberga áreas completas de construcción de motores y chasis para apoyar a cuatro equipos en la división superior de NASCAR y la Sprint Cup Series. Actualmente, es segundo en la lista de todos los tiempos de la Copa de NASCAR desde 1949 y lidera a todos los propietarios en las victorias de la era moderna desde 1972. Sus equipos de la Copa han ganado, al menos, una carrera cada año desde 1986, y promediaron casi diez victorias al año durante la última década.

El éxito de su primer negocio fue el precursor de Hendrick Automotive Group, que hoy abarca más de cien franquicias y más de diez mil empleados en doce estados. La compañía es el mayor grupo de concesionarios automotores privado del país y el sexto mayor grupo de concesionarios en general, basado en datos por unidades vendidas en 2015, según Automotive News. En 2015, las ventas minoristas de Hendrick Automotive Group superaron los 198,000 de vehículos y los 8,400 millones de dólares en ingresos, y Mr. H, como muchos lo llaman, lidera la organización como su presidente.

En medio de su enorme éxito profesional, Hendrick sufrió una gran tragedia personal. Joseph Riddick Ricky Hendrick IV, su hijo, piloto de NASCAR y propietario parcial de Hendrick Motorsports, falleció en 2004, cuando un avión del equipo destinado a una carrera en Martinsville, Virginia, se estrelló. Aparte de Ricky, en el avión iban su hermano John, dos sobrinas gemelas, el constructor de motores del equipo, Randy Dorton, y el gerente general, Jeff Turner, junto con otras cuatro personas. Todos perecieron.

Durante la ceremonia de introducción al Salón de la Fama de NASCAR, Rick Hendrick habló de cómo el piloto de NASCAR Richard Petty se comunicó con él después del trágico accidente. Petty había vivido su propia tragedia cuando su nieto, Adam Petty, murió en un accidente en el New Hampshire Motor Speedway en el año 2000.

Hendrick dijo que era su “fe, familia y amigos” que lo “motivan en la vida, y eso es lo más importante”.

El éxito de Hendrick puede atribuirse a una serie de factores, combinaciones de momentos y decisiones correctas, pero hay que destacar su dedicación y preocupación con el servicio al cliente en sus empresas. Ese ha sido su enfoque desde el principio, desde una época en que no muchos empresarios actuaban así.

Pero a diferencia de muchas compañías que ponen “al cliente primero”, Mr. H tiene un concepto diferente. Él afirma que sus empleados están primero, porque si los empleados no están satisfechos, no se hallarán en condiciones de ofrecer el servicio de primera cualidad que se les pide en el día a día en su trabajo.

Un concepto básico y sencillo que hace toda la diferencia.

Henry Stewart nos habla de la labor de la Cámara de Comercio Hispana

Henry Stewart nos habla de la labor de la Cámara de Comercio Hispana

Preocupación por la baja demanda hotelera en el sur de Florida

Preocupación por la baja demanda hotelera en el sur de Florida