Henry Stewart nos habla de la labor de la Cámara de Comercio Hispana

Henry Stewart nos habla de la labor de la Cámara de Comercio Hispana

Cortesía de Henry Stewart

Cortesía de Henry Stewart

Cristina Jácome- Muchos negocios quieren llegar a los hispanos, pero no saben cómo. El poder adquisitivo (buying power) que tiene este sector de la población resulta muy atractivo para muchas compañías, porque es una fuerza que influye decisivamente en el comportamiento de los mercados. En Carolina del Norte, la Cámara de Comercio Hispana es el puente de entrada para contactarse con los negocios hispanos. Para aprender un poco sobre esta organización, entrevistamos a Henry Stewart, presidente de la junta directiva.

Nacido en Colombia, de abuelo escocés y de padre colombiano, Henry Stewart es un exitoso inmigrante, quien además de liderar en el mundo de los seguros, es el presidente de la Junta Directiva de la Cámara de Comercio Hispana de Carolina del Norte. Fue a la escuela en Colombia, y se vino a los Estados Unidos para estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Estatal de Carolina del Norte. Aunque tiene su licencia de ingeniero, hace catorce años, gracias a una oportunidad, se cambió de carrera y optó por los servicios de salud.

A Henry le gusta estar involucrado y siempre quiere participar, especialmente en actividades que envuelven a la comunidad. Así fue como entró en la Cámara de Comercio Hispana —una organización sin fines de lucro— en 1998, dos años después de su fundación. Un grupo de propietarios de empresas se unieron en este proyecto con el fin de empezar a conectarse con los negocios hispanos. “Carolina del Norte siempre ha sido un estado atractivo para los latinos”, dice Henry, “y es uno de los que más rápido ha estado creciendo en cuanto a negocios hispanos”.

Apenas Henry se unió a la Cámara de Comercio, entró a formar parte de la junta directiva, pero por cuestiones de trabajo tuvo que salir. Hace cuatro años se volvió a unir, y hace dos le propusieron ser el presidente de la junta directiva. “Ha sido una experiencia de crecimiento personal y de liderazgo”, afirma Stewart. “La junta es pequeña, pero muy trabajadora, y siempre están buscando personas adecuadas para unirse al grupo, especialmente jóvenes del milenio que puedan contribuir con perspectivas diferentes”. Es una junta directiva muy activa y se mantiene así gracias a la ex directora ejecutiva, Leonor Clavijo, que estuvo en la organización por siete años. Ella tomó las riendas y aumentó las membrecías, pero por motivos personales se retiró hace algunos meses. Y aunque no hay un director ejecutivo, Henry Stewart subió a manejar la Cámara desde la junta directiva.

La misión de la Cámara de Comercio es abogar por los negocios hispanos de Carolina del Norte. En este momento, se están enfocando en hacer que la misión se refleje en sus acciones. Para acercarse a ella, se han creado programas educativos para ayudar a los pequeños negociantes. Por ejemplo, la cámara ofrece varias veces al año un business after-hours, un evento donde la gente se reúne para intercambiar tarjetas, ideas, etc., y para crear un espacio de negocios.

Además de ofrecer estos espacios para conocerse, está en el proceso de planificar un cursillo para enseñar a abrir negocios. La idea es dividir la serie en cuatro programas de dos horas, y al final se entregará un diploma una vez superados todos los módulos, cuyos temas serán, por ejemplo, cómo se utilizan las redes sociales, cómo se hace un plan de negocios, cómo se consigue dinero, cómo se consigue un abogado, entre otros.

Aparte de la planificación de la serie, la cámara hace dos ferias de trabajo al año, una en Raleigh y otra en Durham, a las que acuden en torno a cuatrocientas personas en busca de trabajo. Home Depot, Wells Fargo y AT&T participan en estos eventos —que han ayudado mucho a sus miembros— y piensan continuar haciéndolo principalmente para encontrar personal bilingüe.

En cuanto a actividades, la Cámara de Comercio Hispana celebra un almuerzo de diversidad (Diversity Luncheon), un evento de negocios con un orador principal al que asisten alrededor de doscientas personas, y en octubre de cada año organizan el Hispanic Heritage Lunch.

Cuando le preguntamos sobre el clima político presente, Henry responde que, como hispanos, sí les preocupan las políticas de esta nueva administración, pero esperan que no perjudiquen mayormente a estos pequeños negocios. Hasta aquí no se ha visto ninguna repercusión tangible, pero están alerta y piensan seguir luchando y guiando a sus miembros de la mejor manera posible.

Para continuar conectando al mundo con los negocios hispanos de Carolina del Norte, Henry invita a que los dueños de negocios se unan a la Cámara de Comercio, ya que en este momento sí existen algunos espacios abiertos. Espera que chequeen el calendario en línea (nchispanicchamber.chambermaster.com/events) y que estén listos para apoyarse los unos a los otros para así fomentar e impulsar a los negocios hispanos de Carolina del Norte.

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