El Research Triangle Park (RTP): Un triángulo para cambiar el mundo

El Research Triangle Park (RTP): Un triángulo para cambiar el mundo

Cortesía de la Research Triangle Foundation

Cortesía de la Research Triangle Foundation

Ana Stollavagli- “Somos soñadores, creyentes, planificadores y creadores”. Así se define la gente de Triángulo, el Parque de Investigación del que salieron ideas tan innovadoras como el césped sintético o el código de barras moderno. El enorme laboratorio que, con el AZT, les dio años y calidad de vida a los pacientes con VIH, al igual que a las mujeres con cáncer de mama, a través del Taxol.

El Research Triangle Park (RTP), ubicado entre Raleigh, Durham y Chapel-Hill, nació en 1959, cuando Carolina del Norte era uno de los estados más pobres de la posguerra, con una economía fluctuante al ritmo de las cosechas, y pocos empleos. Sus fundadores se dieron cuenta de que en las universidades cercanas —las del Estado de Carolina del Norte, Duke y Chapel Hill— se graduaban “mentes brillantes”, y apostaron por crearles un ámbito ideal para investigar, desarrollar el conocimiento y aplicarlo en bienes y servicios.

En lo que sería el parque de investigación más grande del país no se pensó en el valor económico de las tierras, sino en el valor agregado que se le daría a la comunidad. Empresas, Gobierno y universidades empezaron a trabajar mancomunadamente para radicar industrias, mejorar el acceso a la educación y crear empleos calificados.

En 1960, se instaló Chemstrand, la compañía que cuatro años después desarrollaría AstroTurf, la solución para reemplazar el césped natural en campos de béisbol, fútbol, hockey sobre hierba y otros deportes. Más tarde, le siguió los pasos la multinacional de tecnología IBM, la “madre” de la computadora personal. Y el flujo de inversores ya no se detuvo. Hoy, en el Triángulo hay doscientas firmas con más de 55,000 empleados que trabajan en microelectrónica, biotecnología, manufacturas químicas y farmacéuticas, ciencias ambientales y telecomunicaciones. Las industrias, además, invierten cada año en las universidades de la región 296 millones de dólares, el doble de lo que se aporta en investigación, en promedio, en las casas de estudio del resto del país.

En 2014 se compraron cien acres más de tierra para crear el Parque Central, con restaurantes, apartamentos y tiendas que pudieran proveer una mejor calidad de vida a estudiantes y trabajadores. El RTP ocupa ahora un total de 7,000 acres.

Los más educados

El Triángulo tiene convenios exclusivos con las mejores universidades del mundo, lo que permite compartir recursos, hacer investigaciones innovadoras y fomentar el trabajo de los graduados en las áreas más avanzadas de sus especialidades. Los miembros de la comunidad de RTP se consideran como los de mayor nivel educativo en toda la nación: una de cada cinco personas tiene un título de posgrado. Además, la revista Forbes ubicó a las ciudades del Triángulo en el octavo lugar del ranking de las veinte mejores de Estados Unidos y Canadá para trabajar en tecnología.

Multipremiados

Durante todos estos años, las empresas y las organizaciones del Triángulo han ganado premios Nobel y Pulitzer. Allí nacieron 245 compañías y se han generado 3,256 patentes y 1,970 marcas registradas. Pero también hay lugar para las pequeñas organizaciones, ya que se rentan espacios de trabajo accesibles, que les permiten proyectarse y crecer.

Hoy, la Fundación Triángulo de Investigación es una gran empresa privada sin fines de lucro y financieramente independiente. El espíritu sigue siendo el mismo de los primeros días: “Empujamos los límites de la imaginación humana, encontrando maneras de hacer del mundo un lugar mejor. Sueña con nosotros… y nunca dejes de creer”.

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