El amor y la familia en esta nueva era

El amor y la familia en esta nueva era

Pixabay (domino público)

Pixabay (domino público)

Camila Ogallar- Agustina tiene treinta años y una hija. Pasó por varias relaciones y un par de convivencias, pero sentía que nunca se iba a casar. Un día estaba aburrida y decidió probar esa aplicación de la que todo el mundo estaba hablando: Tinder. Mientras veía a los candidatos, se reía sola. Vio una cara que le generó confianza, dijo “¿Por qué no?” y le puso me gusta. Por suerte, a Carlos también le gustó esa rubia de ojos verdes, y coincidieron. Esa misma noche empezaron a hablar, un par de días después salieron y el 25 de marzo se casaron.

Esta es solo una de las miles de historias de amor de esta nueva era. Ni siquiera las parejas escapan a la modernidad. Las declaraciones de amor ya no son por carta o cara a cara, ahora son en los perfiles de Facebook. En este último tiempo, internet ayudó a que encontrar el amor sea algo más pragmático a través de compatibilidad de perfiles; y en algunos casos, casi se convirtió en un menú de restaurante: se eligen los rasgos físicos, la personalidad, intereses comunes, etc.

Pero no solo las relaciones cambiaron. Por ejemplo, gracias a Facebook, sabemos los cumpleaños de todos nuestros “amigos”. Atrás quedaron los días en los que uno se acordaba de los cumpleaños de las personas que quiere; antes recibíamos los llamados de algunos pocos, hoy recibimos cientos de mensajes y hasta fotos con dedicatoria en las redes sociales.

Todo esto genera una gran adicción, hay personas que chequean su teléfono antes de decirle buen día a su pareja. Nos sentimos que podemos estar en todos lados, somos omnipresentes. Estamos muy pendientes de las últimas conexiones, de los viajes que muestran otros en sus cuentas, de sus logros, de sus familias. Los teléfonos celulares se convirtieron en una amenaza para el núcleo familiar. Preferimos estar mirando las últimas vacaciones de aquella conocida, en vez de estar jugando con nuestros hijos o de estar compartiendo tiempo de calidad con nuestra pareja.

En contrapartida, facilitó a pasos agigantados las relaciones a distancia. Se pudo estar en contacto permanentemente y verse vía Skype, Facetime, etc. Quedaron en el pasado los largos días sin noticias de nuestro amado, o de esos abuelos que veían a sus nietos una vez al año, ahora no los pueden tocar, pero sí ver a menudo.

La tecnología ha modificado nuestra vida, y tiene millones de puntos positivos. Al vivir lejos, gracias a estos cambios puedo seguir viendo y hablando con mi familia cuando quiero, pero hay que tener cuidado y estar atentos, porque si de algo estoy segura es que lo más importante de la vida no pasa en la pantalla del teléfono.

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