Discriminación a latinos y afroamericanos al solicitar crédito hipotecario

Discriminación a latinos y afroamericanos al solicitar crédito hipotecario

"Solicitud de crédito hipotecario". Nick Youngson, diciembre de 2015 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

"Solicitud de crédito hipotecario". Nick Youngson, diciembre de 2015 por Creative Commons (CC BY-SA 3.0)

Iralee Acosta- El costo de vida es cada vez más alto, sobre todo en un país como Estados Unidos, donde un adulto soltero gasta en promedio al año alrededor de 28,458 dólares, un matrimonio con un hijo, cerca de 56,176, y una familia con cuatro hijos, 82,871. Debido a esto, resulta difícil que sus residentes puedan adquirir una casa propia, en lugar de pagar mes con mes el alquiler de una vivienda que jamás será suya, y, desgraciadamente, esta situación parece afectar más a las minorías que a las personas de raza blanca.

Pese a que la Ley de Vivienda Justa prohíbe la discriminación por motivos de raza o color, entre otros, un análisis de mercadotecnia en hipotecas que fue publicado por el Centro de Investigación Pew indica que los hispanos y los afroamericanos enfrentan más trabas o impedimentos a la hora de adquirir un crédito hipotecario y que, además, las tasas de interés impuestas son más altas.

Desde hace tiempo, los préstamos inmobiliarios les han sido negados en su mayoría a negros e hispanos. Tan solo en 2013, diversas instituciones financieras rechazaron las solicitudes del 27.6% de los peticionarios afrodescendientes y del 21.9% de los solicitantes hispanos, en comparación con el 10.4% de aquellos de raza blanca. Sin embargo, los prestamistas negaron que dichas hipotecas hayan sido desaprobadas por cuestiones raciales; el motivo, según ellos, es que su índice de deuda comparado con el de sus ingresos era insuficiente para satisfacer el adeudo hipotecario (en el caso de los hispanos) o tenían un historial crediticio deficiente (en el caso de los afroamericanos). Aunque hubo algunos créditos aprobados, aquellos que lograban obtener su casa lo hacían a precios increíblemente elevados, y estos aumentaban considerablemente durante el transcurso de la deuda.

Una investigación realizada en 2014 por los sociólogos Gregory Sharp, de la Universidad Rice, y Matthew Hall, de la Universidad Cornell, señala que los afroamericanos tienen un 50% más de probabilidades de perder sus viviendas, y que dicha situación se originó a raíz de que los bancos comenzaran a vender hipotecas de alto riesgo (subprimas) a las minorías y de que estas las compraran. De acuerdo con el informe de Sharp y Hall, la raza es una de las explicaciones principales por las que estas personas pierden sus hogares, viéndose así obligadas a rentar nuevamente.

Dicha afirmación parece no estar tan alejada de la realidad. Justamente, el banco JP Morgan pagará una multa de 55 millones de dólares para cerrar un caso en el que se le acusa ante el Departamento de Justicia de haber violado la Ley de Vivienda Justa al haber discriminado a solicitantes hipotecarios hispanos y afroamericanos. The Wall Street Journal publicó que, de acuerdo con las investigaciones, entre 2006 y 2009, alrededor de 53,000 hispanos y afroamericanos pagaron intereses más elevados en sus préstamos hipotecarios que aquellos clientes de raza blanca. La evidencia encontrada por la oficina fiscal indica que JP Morgan cobraba una media de 968 dólares más a los solicitantes hispanos por préstamos de 236,800 dólares, y hasta 1,126 dólares más a los solicitantes de raza negra por préstamos de 191,000 dólares. Aun así, la sanción con la que cumplirá JP Morgan es realmente baja, en comparación con la penalidad de 175 millones de dólares que pagó Wells Fargo en el año 2012 por la misma acusación.

Al respecto, la portavoz de JP Morgan, Elizabeth Seymour, declaró que, aunque aceptaron pagar la multa, los agentes hipotecarios que negociaron con los afectados trabajaban de manera independiente: “Hemos acordado resolver estas alegaciones relacionadas con los precios fijados por los brókeres independientes […], pero negamos cualquier acto ilícito y seguimos comprometidos en proporcionar un acceso al crédito equitativo”.

A pesar de que los prestamistas quieren dejar claro en todo momento que no existe diferencia alguna entre el trato y oportunidades que se les brindan a las minorías y a aquellos que se les dan a las personas de raza blanca, las pruebas no mienten. En 2015, el sueño de un 19.2% de hispanos y un 27.4% de afroamericanos de comprar una casa se vio truncado luego de que les fuera negado el préstamo hipotecario. Estas cifras son considerablemente altas en comparación con el 11% de asiáticos y de blancos a quienes se les negó también dicho crédito.

A partir de 2005, durante la siguiente década, el número de hipotecas no solamente bajó, sino que la composición racial es distinta también. En 2005, un 14% de los solicitantes era hispano, mientras que en 2015 ese porcentaje descendió a la mitad. Asimismo, en 2005 un 10% de los solicitantes era de raza negra, mientras que en 2015 esa cifra bajó al 4%.

En general, la cifra de solicitudes de créditos hipotecarios descendió un 69% en diez años (de 2005 a 2015), pero esto no preocupa más que el hecho de que la cifra haya descendido un 88% entre los solicitantes afroamericanos y un 85% entre los hispanos, en comparación con el 66% de los de raza blanca y solamente el 57% de los asiáticos.

Un estudio de la Associated Press reveló que el costo de las rentas en conjunto con los sueldos, que no van de acuerdo con el costo de vida, hacen que resulte casi imposible comprar una casa. Algo que suele desagradar a algunos prestamistas, además, es que más del 50% de los hispanos y de los afroamericanos da un enganche que equivale únicamente al 10% o menos del valor de la propiedad, en comparación al 37% que dan los blancos y el 31% que pagan los asiáticos. Esto, a su vez, se traduce en tasas más altas que, a la larga, resultan difíciles de sostener, por lo que muchos de ellos terminan al final perdiendo incluso sus viviendas.

En 2015, el Instituto Urbano —Urban Institute, en inglés— pronosticó que para el año 2030 el promedio de hispanos que serán dueños de sus casas incrementará ligeramente, llegando hasta un 52%, pero que el porcentaje de afroamericanos propietarios de una vivienda caerá al 40% si el desarrollo del país es promedio, y que podría llegar hasta al 38% si este crecimiento resultara ser bajo.

“Hay una historia clara de estratificación racial persistente y creciente en el mercado de viviendas. Se pasó de la exclusión a la explotación. […] Y no es solo el ingreso, está también la raza. Van a barrios segregados y tratan de aprovecharse de la gente”, aseguró Gregory Sharp. 

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