Ser una familia expatriada

Ser una familia expatriada

La autora con sus dos niños en Coñac, Francia.

La autora con sus dos niños en Coñac, Francia.

Camila Ogallar- Según especialistas, las mudanzas, junto a los divorcios, son las situaciones de mayor estrés que puede vivir una persona. Ni hablar si la mudanza implica cambiar de país y con hijos. Para que una expatriación se lleve a cabo con éxito, toda la familia tiene que adaptarse a la nueva cultura y a la nueva rutina. Todos tienen que tirar para el mismo lado; si hay uno que está disconforme, es muy difícil llegar al objetivo.

Primero que nada, para mudarse de país, lo que se necesita es valentía. Sí, dejar el país de origen no es para cualquiera. También se necesita voluntad para atravesar este cambio total. Dejar tu rutina, idioma, forma de vida, por querer progresar o, simplemente, por tener ganas de hacer un cambio. Se necesita también un poco de locura. Una persona que deja su entorno, a sus seres queridos, su tierra, sus actividades, por vivir esta aventura tiene algo de loca, pero es una locura sana, una locura que busca libertad, que busca abrir la mente, borrar los límites, aprender. Porque mudarte de país es eso, es borrar mentalmente los límites. Cuando uno logra ser feliz e insertarse en otro país siente que puede lograrlo todo, que no hay imposibles. Te sentís invencible. Después de lograr entrar en otro sistema, en otro idioma, rutina, forma de vida, costumbres, hasta en otra alimentación, ya no hay nada que uno no pueda hacer, porque logró borrar los límites.

Pero no siempre es fácil; los primeros meses, e incluso años, pueden ser muy complicados. Siempre que se hace un cambio de este tipo es para seguir un sueño, tener mejor nivel de vida o por trabajo. Eso es lo que lo mantiene en pie, seguir el objetivo.

Una vez que ya se logró el objetivo, se inserta en la rutina, se convierte prácticamente en un ciudadano más, deja de ser “el extranjero”, y aparecen otras cuestiones. Después del primer año o dos empieza la duda de no saber de dónde es. ¿Cómo que me voy a mi país de vacaciones? Ya no hay más lugar en tu antigua casa y ya no tenés más auto. Volvés a tu país y querés comer lo típico como si te fueras a Italia de vacaciones y comieras pizza y pasta. Todo sigue igual, pero al mismo tiempo todo cambia. Tu familia y amigos siguen siendo los mismos, pero vos ya no sos el mismo. Te encuentras con los mismo lugares y las mismas calles que recorrías, pero ya no están tus cosas.

Soy argentina pero vivo en Francia desde hace cuatro años y medio y estas son las claves que me ayudaron a lograr una expatriación exitosa:

·       Es fundamental aprender el nuevo idioma, pues te da independencia y libertad; si no estarás atrapado y necesitarás ayuda siempre de alguien que lo hable.

·       Hay que hacer amistades, tener un grupo de pertenencia. Tener alguien a quien acudir frente a cualquier problema y también para divertirte.

·       Es importante adaptarse al ambiente, al clima y también a las nuevas reglas.

·       Conviene no tomar la mudanza como una aventura, como unas vacaciones. Esta ya es tu vida.

Ser una familia expatriada tiene muchas cosas en contra, pero también muchas a favor.

Los hijos crecen, y también ellos empiezan a extrañar. Hay que consolarlos, cuando vos mismo estás igual. Pero demostrarle a tus hijos desde que nacen la libertad que te da el poder elegir dónde vivir, formar hijos bilingües, darles las herramientas para poder manejarse donde sea, darles la posibilidad de tener una mente abierta… son cosas que ayudan a pasar los momentos difíciles y a darte cuenta de que ser una familia expatriada vale la pena.

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