Desbloqueando el potencial de los latinos del milenio

Desbloqueando el potencial de los latinos del milenio

osé Oliva, inmigrante de Guatemala y estudiante universitario, se ha involucrado en la política para luchar por los derechos de jóvenes minoritarios como él. Cortesía de Guilford College

osé Oliva, inmigrante de Guatemala y estudiante universitario, se ha involucrado en la política para luchar por los derechos de jóvenes minoritarios como él. Cortesía de Guilford College

Cristina Jácome- Los jóvenes de la generación del milenio (aquellos nacidos entre 1981 y 1995 y que viven inmersos en el mundo de la tecnología), incluyendo los latinos, pudieron haber sido la diferencia para que Hillary Clinton ganara a Donald Trump en la elección a la presidencia de Estados Unidos. La verdad es que, según los resultados, los que llegaron a las urnas no fueron suficientes si los comparamos con las elecciones presidenciales anteriores. De acuerdo a CIRCLE (Centro de Información e Investigación para la Educación y la Participación Ciudadanas), de los 24 millones de jóvenes que participaron en las elecciones del 2016, Hillary ganó el 55% del electorado de la generación milenial, mientras que Donald Trump, el 37%. En el 2012, en cambio, un 60% de los jóvenes votaron por Obama, frente al 37% que optó por Mitt Romney.

Además de la poca asistencia a las urnas, el 8% de latinos milenial votó por candidatos del Partido Libertario o del Green Party, comparado con el 3% en el 2012. El resto, simplemente, no llegó a ejercer su derecho al voto. Esta aparente apatía por salir a votar y la falta de interés cívico han sido analizadas por Latinos & Society, un programa creado por el Instituto Aspen en 2015 para indagar sobre los niveles de conducción de la población latina en los destinos políticos de los Estados Unidos.

En junio de 2016, los organizadores del Instituto Aspen se reunieron para dialogar con un grupo de veintiséis líderes, activistas, filántropos, estudiantes y organizadores, con el objetivo de desarrollar propuestas concretas para activar y motivar el potencial cívico que estos jóvenes latinos tienen en los Estados Unidos. Algunos de los factores que el grupo identificó como motivos por los cuales los latinos no participan en las elecciones y otras actividades ciudadanas son la falta de educación cívica ofrecida en las escuelas, la falta de conocimiento de cómo participar en ellas, narrativas confusas de los medios de comunicación, problemas con el idioma, racismo, falta de infraestructura e instituciones de apoyo y, en general, desilusión por la política.

En una entrevista con José Oliva, un latino del milenio, pudimos ver que él no ha dejado que estos obstáculos lo detengan. José nació en Guatemala y llegó a Greensboro, Carolina del Norte, en el 2011. Este joven, a sus veinte años, ha estado involucrado de muchas formas en la comunidad; por ejemplo, ha colaborado con el Comité del Consejo Internacional de la Ciudad de Greensboro y con el Comité del Consejo Estudiantil para los colegios del Condado de Guilford. En la universidad privada Guilford College, fue presidente del Senado de la Comunidad de Estudiantes y recientemente ganó un premio Latino Diamante por su contribución a dicha comunidad.

Le preguntamos a José cómo se involucró en la política por primera vez. En la secundaria fue invitado a formar parte del Page Program de la Asamblea General de Carolina del Norte. El representante Marcus Brandon, político afroamericano, demócrata y abiertamente gay, del Distrito 60 de Carolina del Norte, le invitó a que fuera a aprender cómo funciona el Gobierno estatal y cómo se crean las leyes. José era el único latino en el programa, gracias a la oportunidad que le brindó el director de su escuela. ¿Pero por qué no a todos los estudiantes latinos se les ofrece una posibilidad como esta? José explicó que, desafortunadamente, no todos tienen la suerte de que alguien los ayude a navegar en el sistema mientras que “los padres de los niños blancos saben navegar muy bien”. El caso de José es bastante inusual, ya que en la realidad hay muy pocos latinos que hayan tenido este tipo de oportunidades.

Otro obstáculo detallado en el reporte del Instituto Aspen es el hecho de que no hay muchos líderes latinos en posiciones de poder, como oficiales electos, juntas directivas y jefes de organizaciones con la capacidad de hacer un cambio. José nos relató que después de entender cómo funciona el Gobierno estatal, se dio cuenta de que no había representantes latinos, es más, se enteró de que la Cámara de Representantes nunca ha tenido un delegado de origen latino. Las palabras de Marcus Brandon impactaron a José: “Yo quiero que seas el primer latino en la Cámara de Representantes en unos cuantos años”. Esta fue para él una motivación muy poderosa al venir de alguien a quien admiraba.

Las palabras de apoyo, sin embargo, no son suficientes si no hay un respaldo económico y la inversión de tiempo para que la situación mejore. El grupo de trabajo del Instituto Aspen identificó varias soluciones para poner en práctica, una de las cuales es el proveer recursos financieros para identificar y educar a los líderes latinos del futuro por medio de becas. Otra idea es ofrecer pasantías pagadas o subsidios para los que se capacitan en los sectores sin fines de lucro.

Además, para combatir el racismo y el sentimiento antinmigrante, se sugiere trabajar con los medios de comunicación para que sean más inclusivos en su programación. Hacer una campaña cultural y redefinir lo que significa ser un latinoamericano del siglo XXI, incluyendo la manera en la que los latinos aparecen representados en películas, libros y shows televisivos. Existen muchas ideas para comenzar a trabajar y subir la autoestima de la comunidad latina.

Le preguntamos finalmente a José qué le aconsejaría a otros latinos de milenio para que se involucren cívicamente y además salgan a votar, y nos responde que deberían centrarse en una causa específica: “Cuando se tiene un enfoque es más fácil involucrarse”. Para él, por ejemplo, esa causa ha sido el acceso a la universidad para los estudiantes minoritarios. También aconseja que se busque un mentor, ya que es importante reconocer que “necesitamos de alguien que nos aliente y que nos ayude a crecer”. Este joven exitoso recalca que el sueño americano no es solo el trabajo duro, sino el haber recibido el apoyo de los demás.

Una democracia exitosa depende de que los ciudadanos que la componen estén involucrados, especialmente en la parte cívica. El creciente número y la importancia de los latinos hacen que sea crítica la inclusión y la participación de esta parte de la población. Si únicamente nos basamos en la demografía, los latinos milenial pueden ser parte integral para el éxito de este país. Como dice José: “El voto es importante, pero tenemos que involucrarnos más si queremos ver un verdadero cambio”. 

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