¿Qué hace Miami Beach para no hundirse en el agua?

¿Qué hace Miami Beach para no hundirse en el agua?

Miami_Beach_massive_garage_flooding_12.jpg

Ana Stollavagli- “Podemos mostrarles que hay peces en las calles”. La cita no es una broma y pertenece, nada menos, que al alcalde de Miami Beach, Philip Levine, al graficar la magnitud de las inundaciones en la ciudad. El funcionario es un convencido de que el nivel del mar está subiendo peligrosamente, y como ya supera la altura de los drenajes pluviales subterráneos que desembocan en la bahía, su administración ha emprendido grandes obras de infraestructura para evitar que el agua retorne y brote por las alcantarillas. Sin embargo, esto no alcanza y hace un llamado a las autoridades estatales y federales para que tomen cartas en el asunto.

“Debemos convencer al gobernador y al secretario de Transporte de que hay que ordenar medidas, pero, desafortunadamente, la administración de Tallahassee no cree [en la crecida del océano]”, señaló quien encabeza la gestión comunal desde 2013.

Los que viven, trabajan o vacacionan en Miami Beach lo saben bien. No se necesita mucho más que un aguacero fuerte para sentirse en Venecia y en sus canales.

A principios de agosto, tras el paso de Emily, la sexta tormenta tropical del año en la cuenca atlántica, una periodista de habla inglesa escribió en su cuenta de Twitter: “Estas son las peores inundaciones que he visto en más de dos años. Las calles de Miami Beach están completamente sumergidas”. Su comentario no distaba mucho de los de miles de personas comunes que rechazan la idea de acostumbrarse a que el agua invada sus viviendas y sus comercios y arruine sus vehículos: “Ya hemos perdido demasiado dinero por las inundaciones, y aquí ya no hay seguro que valga”.

Un mes después, ante la inminente llegada del huracán Irma, las autoridades ordenaron la evacuación de Miami Beach y de otras ciudades que podían verse seriamente afectadas por lo que, se suponía, iba a ser el ciclón de mayor tamaño e intensidad del que se tenga registro. Por aquellos días, el gobernador Rick Scott afirmó que Irma era más grande que la península entera de Florida y, aunque luego bajó de categoría 5 a 3, la poderosa tormenta conservó el potencial de devastar numerosas zonas del estado, como finalmente hizo en los Cayos.

Tras la orden de evacuación, más de seis millones de personas —casi la mitad de la población del estado— emprendieron el éxodo más grande que se recuerde. Ellos y los que se quedaron tuvieron en común el miedo a la destrucción y a las inundaciones masivas.

Finalmente, a causa de Irma, la ciudad se anegó, sí, pero el agua cedió rápido. Y en eso mucho tuvieron que ver las obras de infraestructura más recientes en Miami Beach.

‘Flooding solution’

A lo largo de la ciudad pueden verse carteles con esa leyenda para señalar los lugares en los que se están haciendo mejoras para solucionar el problema de las inundaciones. El alcalde Levine dice que ha tomado la advertencia de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA, por sus siglas en inglés) sobre un aumento del nivel del mar de 6.6 pies para 2100, y por ese motivo dispuso “medidas sin precedentes”. El funcionario sostiene que hay muchos modelos con cálculos de cuánto va a subir la altura del océano, pero no se sabe si son reales, de modo que él solo apuesta por encontrar “soluciones humanas” y por acompañar “nuevos emprendimientos” en los próximos años para sacar el agua de la ciudad.

En primer lugar, como ya dijimos, para evitar el retorno de la descarga pluvial, la administración comunal puso válvulas que cierran el drenaje subterráneo según sea necesario. Luego, para complementar ese trabajo, en las mismas cañerías bajo tierra construyó fosas en las que colocó bombas de achique para expulsar hasta siete mil galones de agua por minuto en dirección a la bahía. Sin embargo, estas estaciones de bombeo pueden dejar de funcionar en caso de que se corte la energía eléctrica.

La tercera parte del plan es la elevación literal de las calles más bajas, así como la subida de la pared de la bahía. El plan tiene un costo total de 400 millones de dólares y tomará cuatro o cinco años, aunque implica un cambio de paradigma para las próximas décadas: elección de terrenos aptos para las nuevas edificaciones, aplicación de códigos de construcción amigables con la naturaleza, uso de materiales sustentables y cuidado de la vegetación, por aquello de que a mayor cantidad de asfalto y cemento, menos posibilidades de que el agua se filtre rápidamente.

Además, hay que sumar la incidencia del fenómeno conocido como king tide (marea real), que provoca avances del mar sobre la costa (así como retrocesos) por la atracción gravitatoria de la luna y el sol en ciertas alineaciones con la Tierra. Un fenómeno que suele ser preocupante en el otoño del sur de Florida, una vez terminada la temporada más fuerte de lluvias, porque también puede causar anegamientos.

Según el alcalde Levine, para poner a Miami Beach a salvo de las inundaciones realmente se necesita ayuda de los Gobiernos estatal y federal. De lo contrario, pudiera pensarse que los peces nadando por las calles serán cosa de todos los días.  

Permiso para matar: las armas legales de las masacres

Permiso para matar: las armas legales de las masacres

¿Termina el sueño americano para los latinos con el fin del daca?

¿Termina el sueño americano para los latinos con el fin del daca?