Lamentos por el muro

Lamentos por el muro

Maxi Benbassat (Tilde Noticias)

Maxi Benbassat (Tilde Noticias)

Ana Stollavagli- La promesa de campaña empezó a cumplirse justo cuando se acordaban los detalles para la visita del presidente de México a Estados Unidos, el 31 de enero. Este miércoles, Donald Trump firmó la orden ejecutiva para avanzar en la construcción de un muro fronterizo, mientras el canciller y el secretario de Economía de México, Luis Videgaray y Ildefonso Guajardo, se reunían con altos funcionarios del Gobierno norteamericano en Washington. 

Enrique Peña Nieto reafirmó que su Gobierno rechaza la construcción y que no pagará por ella, y Trump contraatacó sugiriendo que se cancelara el encuentro de los mandatarios. Poco después, México anunció que no habrá reunión, y Estados Unidos abogó por fijar una nueva fecha.

Otro ladrillo en la pared

En su quinto día de gobierno —apenas, el segundo laborable—, Trump había anticipado mediante su cuenta en Twitter: “¡Vamos a construir el muro!”. Y al firmar el decreto, anunció que puso fin a la política de “captura y liberación”, que consistía en soltar a los indocumentados detenidos hasta que las autoridades de Migración los convocaran (una oportunidad que muchos inmigrantes aprovechaban para huir y permanecer en la clandestinidad). Además, advirtió que el Gobierno publicará semanalmente una lista de los crímenes cometidos por los extranjeros.

¿Quién pagará el muro?

La orden ejecutiva para terminar de cerrar dentro de pocos meses la frontera de tres mil kilómetros (ya hay más de mil con vallas) también incluye la contratación de cinco mil hombres para reforzar la guardia fronteriza de veintiún mil miembros, lo que requiere de la aprobación del presupuesto por parte del Congreso. 

México —insiste Trump— deberá financiar la construcción, pero el país vecino ha reiterado que no aceptará. Se estima que semejante obra podría costar entre 8,000 y 14,000 millones de dólares, y si el presidente norteamericano decidiera pagarlos, también necesitaría la aprobación legislativa. En su primera entrevista tras la juramentación, Trump señaló: “Todo se nos reembolsará en una fecha posterior con cualquier transacción que hagamos con México. Solo le digo que habrá un pago, que sucederá de alguna forma, quizás, complicada”.

Ya en campaña, sugirió decomisar las remesas que los mexicanos envían a sus familiares (en 2016 se enviaron desde Estados Unidos más de 25,000 millones de dólares) y aumentar el costo de visas y de tarjetas para el cruce fronterizo.

“Va a ser muy, muy bueno”

El mandatario norteamericano no tildó esta vez a los mexicanos de “criminales y violadores”, como cuando aspiraba a la Casa Blanca, sino que definió a sus vecinos como “un gran pueblo”. Y señaló: “El aumento sin precedentes de la inmigración ilegal desde América Central está dañando tanto a México como a Estados Unidos… Estos pasos que tomaremos aumentarán la seguridad en ambos países. Va a ser muy, muy bueno para México”. 

Sin embargo, en tierras aztecas, el anuncio cayó muy, muy mal.

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