Ser mejores padres en el 2017

Ser mejores padres en el 2017

Vera Kratochvil, dominio público.

Vera Kratochvil, dominio público.

Camila Ogallar- Llegó fin de año, arrancó uno nuevo. Una nueva oportunidad, un aire fresco, la chance de empezar de vuelta, de hacer lo que no pudimos el que termina. Empezamos a escribir en una hoja en blanco y nos llenamos de esperanza y fe pensando que vamos a cumplir con nuestras metas y objetivos. Algunos, con más suerte y con más voluntad, se sienten realizados y felices porque lograron lo que se propusieron, y hasta más, en el año que pasó.

Hay distintas categorías de sueños, metas, deseos y objetivos: profesionales, de pareja, de salud, etc. Lograr ese tan deseado ascenso, bajar de peso, conseguir un aumento de sueldo, correr una maratón, tener más comunicación con la pareja o hasta tener una pareja son algunos de nuestros deseos.

Desde que nacen los hijos, todo cambia, y los objetivos no son la excepción. Las metas que teníamos dejan de ser puramente personales, empiezan a tener más relación con nuestros descendientes, porque, al fin y al cabo, ellos son nuestra vida, lo más importante que tenemos. Obviamente no hay que dejar de lado nuestros deseos personales, pero no siempre es fácil. 

Ser padre o madre es el trabajo más completo y más difícil. Es veinticuatro horas al día, los siete días de la semana, toda la vida. No podemos renunciar ni tomarnos vacaciones. Te lleva al extremo constantemente. Al extremo de amar, pero a veces al extremo de cansancio. Es la felicidad más grande, pero también la angustia y el miedo más profundos a que les pase algo a nuestros hijos.

Tengo varias metas para el año que arranca: profesionales, de salud y de maternidad. Creo que todas las madres hacemos lo mejor que podemos día a día. Pero este 2017 lo quiero empezar con unos objetivos claros en relación con mis hijos, así no me los olvido. Estos son:

Tratar de manejar la culpa: Lamentablemente es algo que viene unido a la maternidad. Llega la noche y el 80% de las madres nos ponemos a pensar que tendríamos que haber tenido más paciencia, haber jugado más, haberles dicho no a algo, etc. Es algo que va a estar siempre, así que para este año quiero tratar de que no importe tanto, es mejor para mí como mamá y lo es también para mis hijos. No soy perfecta, y hay días mejores que otros. Y cuando haya tenido un mal día, no quiero agregarme culpa.

Paciencia, amor y tiempo: Tener hijos chicos es un trabajo arduo. Y muchas veces me veo en la situación de que quiero que se termine el día, que se duerman para tener unos minutos para mí. Y así se pasan los días; justamente es lo que no quiero. La infancia de nuestros hijos es algo que me gustaría disfrutar al máximo, porque sé que después la voy a extrañar mucho. Esa ingenuidad que tienen, que te vean como la más buena, la mejor del mundo, es el amor más puro que una mujer puede recibir. Así que, aunque esté muy cansada, voy a tratar de disfrutarlos y no esperar a la rutina de la noche. Cada día es diferente, cada día aprenden algo nuevo, y quiero estar ahí para verlo. Una vez una amiga más grande me dijo: el orden de la casa puede esperar, pero el crecimiento de tus hijos, no. 

Decir no les hace bien: Ponerle límites a los hijos no siempre es fácil, pero hay que demostrarles que no se puede todo en la vida, o sí se puede, pero con esfuerzo.

Fomentar la relación de pareja: A los hijos les hace bien que sus padres tengan una buena relación. Les da seguridad y les sirve de ejemplo para el día de mañana. Y yo creo que la pareja es muy importante, pero es un trabajo mantenerla, y no hay que descuidarla. Los hijos crecen y se van de casa, la pareja queda.

Menos tecnología, más relación: Vivimos en una época en la que tenemos la mirada constantemente en nuestro teléfono y en las redes sociales. Esta es una gran meta que me propongo, dejar un poco el teléfono. Es muy importante para mí; al vivir lejos de familia y amigos, estoy constantemente conectada, pues el teléfono acerca a los que están lejos pero alejan a los que están cerca.

Tener tiempo para mí: Comprobé que cuando voy a mi clase de francés o salgo a correr, vuelvo a casa con otra energía, con más paciencia, y aunque haya sido una sola hora, los extraño. Ese rato me hace bien a mí como mujer y como madre. Me cuesta mucho dejarlos, pero cuando vuelvo a casa sé que es para mejor.

Empiezo este año con ganas de mejorar en todos los aspectos, ojalá pueda lograrlo. ¡Gran 2017 para todos!

Soy Camila, tengo 28 años y dos hijos. Soy argentina, pero vivo en Francia desde hace cinco años. Me encanta viajar, leer, cocinar y creo que la felicidad está en disfrutar de los pequeños momentos: una caminata, la risa de mis hijos, ver una serie con mi marido, un viaje en auto al atardecer, una charla con amigas… Soy autora del blog Con vos a todas partes, y en esta sección quiero contar mis días en otro país, que no es el en que nací, con dos hijos, y sobre todo, quiero hablar de la maternidad, pero una maternidad real, la maternidad del día a día, la que no siempre es fácil, la que cansa, la que vacía la paciencia y la que llena el alma.

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