Millones contra el zika

Millones contra el zika

NIH, 25 de agosto de 2016 por Flickr (CC BY-NC 2.0)

NIH, 25 de agosto de 2016 por Flickr (CC BY-NC 2.0)

Ana Stollavagli- Estados Unidos dispone de un total de 1,700 millones de dólares para hacerle frente a la propagación del virus del Zika y sus efectos sobre la salud de la población. Pero la asignación del presupuesto no fue una empresa fácil. Durante siete meses, el Congreso fue escenario de disputas partidarias respecto, por ejemplo, de si el gasto debía o no considerarse de emergencia, hasta que en septiembre se autorizó la erogación de 1,100 millones de dólares para sumar a los fondos ya autorizados. La asistencia fue aprobada justo cuando –según el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), Thomas R. Frieden– la institución se estaba quedando sin recursos para luchar contra la epidemia, y ha tenido que quitarlos, entre otros, de la lucha contra el VIH y el ébola. 

El importe se repartió, en general, así: 933 millones de dólares para el Departamento de Salud (HHS), 394 millones de dólares para la vigilancia del mosquito vector, 397 millones de dólares para el diagnóstico de la enfermedad y el desarrollo de vacunas (para las que, al menos, faltan dos años), y 75 millones de dólares para los territorios con transmisión activa de la enfermedad. 

Según cálculos de los CDC a 23 de noviembre, en veintidós meses, en todos los estados menos Alaska se reportaron 4,444 casos, en su mayoría asociados a viajes. Nueva York, con 917 denuncias, encabezaba la lista, seguido de Florida, con 785 (182 eran locales). 

Pero al contabilizar todos los territorios estadounidenses, la cantidad de casos conocidos asciende a más de treinta mil, de los cuales, el 99% son contagios locales y el 98% corresponden a Puerto Rico. El número incluye a cuarenta y seis personas a las que el virus del Zika les provocó el síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad poco común en la que el propio sistema inmunitario ataca las neuronas y causa desde debilidad muscular y hasta parálisis. En general, el daño que produce no es permanente y muy pocos individuos mueren por él.

Sin embargo, el riesgo mayor está en las embarazadas y los bebés en desarrollo, porque el virus del Zika puede pasar de una mujer gestante a su feto y provocarle defectos congénitos; el más importante, la microcefalia, así como problemas en la vista, la audición y el desarrollo intelectual.

El zika se propaga, principalmente, a través de la picadura de mosquitos infectados con el virus, pero también se puede contraer por vía sexual y, probablemente, por transfusiones de sangre.

En la lucha contra esta enfermedad, los CDC han emitido directrices, que, en el caso de Florida, empezaron en el barrio de Wynwood, famoso por su actividad cultural. Las autoridades delimitaron un área roja, donde encontraron un riesgo significativo para las embarazadas, y un área amarilla, donde se detectó transmisión local pero falta evidencia de un peligro mayor.

A principios de noviembre, el área roja ocupaba 4.5 millas cuadradas de Miami Beach –una de las principales zonas turísticas– y una milla cuadrada de Little River, en Miami Dade. El resto de este condado es área amarilla, y se recomienda que no viajen allí embarazadas ni parejas que estén buscando concebir un bebé.

Para las personas que se encuentren en una de estas dos condiciones y que estuvieron en Miami Dade en los últimos meses o residan allí, incluidas aquellas que tuvieron sexo sin usar condón con alguien que viajó o vivió en el condado, la indicación es que deben realizarse una prueba de detección del virus en sangre, tengan o no los síntomas de la enfermedad. 

Dichos síntomas no siempre se manifiestan, y si lo hacen durante algunos días, pueden incluir desde debilidad en los brazos y las piernas, hasta secuelas en los músculos que controlan la respiración, aunque, según los CDC, pocas veces este mal es mortal, y es probable que quienes se hayan infectado una vez queden protegidos contra futuras infecciones del virus.

Lo que los investigadores aún no saben es si existe un periodo seguro durante el embarazo para viajar a un área con zika, ni qué probabilidades existen de que la infección afecte a la gestación, ni si el bebé tendrá defectos congénitos si su mamá se infecta durante su desarrollo. 

Las autoridades también advirtieron que la enfermedad debe notificarse en todo el país, para tener una real dimensión de su alcance y de qué se necesita para controlarla. 

Las medidas oficiales recomendadas por los CDC son las fumigaciones aéreas con insecticidas como el Naled, aprobados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) en las dosis por ella indicadas, el monitoreo de aguas (para buscar larvas del insecto vector) y de la población de mosquitos adultos (se está probando una mutación genética, que se discutió en las últimas elecciones), y la ampliación del acceso a los anticonceptivos (LARC). 

Esto, agrega la entidad, debe acompañarse de recaudos en el hogar, tales como el uso de mosquiteros, aire acondicionado y repelentes aprobados por la EPA (con ingredientes activos como picaridina, aceite de eucalipto o IR3535).

Los CDC, además, atienden una línea gratuita para consultas: 1-866-626-6847. Su director afirmó que la enfermedad está fuera de control, lo que significa que puede haber millones de personas alcanzadas por una endemia llamada zika.

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