Me dio positivo, ¿y ahora?

Me dio positivo, ¿y ahora?

Esparta Palma, 27 de marzo de 2010 por Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Esparta Palma, 27 de marzo de 2010 por Wikimedia Commons (CC BY 2.0)

Camila Ogallar- Ver un test de embarazo positivo es una de las cosas más locas que le pueden pasar a una mujer en su vida. Por ahí lo estuvo esperando varios meses o incluso años y significa todo para ella, o capaz no lo tenía en sus planes cercanos y se le vino el mundo abajo junto con ese test. Sea cual sea la reacción, dentro de poco, cuando vea a su minibebé en la ecografía, escuche sus latidos y hasta lo sienta moviéndose dentro de su panza, se sentirá feliz, plena, muerta de miedo, ansiosa, nerviosa, sensible, tendrá insomnio y millones de sentimientos más, junto al hormonazo, que hará que todo sea más intenso. Llorará y reirá a carcajada en el lapso de cinco minutos. Va a querer matar a su pareja y la va a querer más que nunca porque le trajo un chocolate.

Noches sin dormir, hormonas por demás, un cuerpo diferente al que teníamos, cuentas de banco más vacías, dudas, culpa… y mucho más trae consigo esa persona de apenas tres kilos. Pero nada se puede comparar con esa primera mirada, con ese primer beso que le damos a ese bebé que viene a revolucionar nuestra vida, a dejarla patas para arriba, pero a llenarla del amor más puro que podamos llegar a sentir nunca. Solo por eso, vale la pena arriesgarse.

Un embarazo no es poca cosa, son los nueve meses más lindos en la vida de una mujer, pero también los que generan más ansiedad y más dudas. 

Lo primero que hay que hacer para ganar un poco de tranquilidad es pedir turno en el médico. En mi opinión, aunque la prueba de embarazo sea positiva, caes en la cuenta de que estás creando una persona dentro de ti en la primera ecografía. Me acuerdo cuando escuché los latidos de mi primer hijo, que era apenas un punto borroso en esa pantalla, pero me di cuenta de que ahí estaba él y de que había llegado para cambiarme la vida. Esos primeros latidos hicieron que me sintiera mamá por primera vez.

También es muy importante elegir un médico que te genere confianza y seguridad, que te haga sentir cómoda y no que molestas al preguntar cualquier duda que te surja, porque si es tu primer embarazo, serán muchas.

Son nueve meses intensos, por lo que la mejor manera de pasarlos es tener el cuerpo bien preparado y tomar las vitaminas que te recete tu doctor. También ayuda llevar una alimentación saludable (aunque, cómo no, hay que respetar los antojos, si no, ¿cuándo?), aceptar los síntomas de la mejor manera y, sobre todo, aceptar los cambios en tu cuerpo, porque, al fin y al cabo, indican que estás creando vida, ¿hay algo más importante que eso?

Otra cosa que me sirvió a mí en mis dos embarazos para pasar estos meses sin tanta ansiedad es ir siguiendo el desarrollo del bebé en la panza semana a semana. Hoy en día hay aplicaciones y páginas web que te van contando lo que va pasando cada semana, y eso es muy importante. Es realmente fascinante ir conociendo cómo se va formando nuestro hijo.

Y acá van algunos consejos más personales que aprendí con mi primer embarazo y que apliqué en el segundo:

•    No comprar ropa para bebé, menos que menos juguetes o zapatos, que no usará hasta que tenga un año aproximadamente, y además lo llenarán de regalos en el baby shower o cuando nazca.
•    No googlear cada cosa que sientas. 
•    Sacar fotos de la panza todos los meses.
•    Dormir, cada vez que tengas sueño, después te arrepentirás por no haberlo hecho.
•    Hablar todo con amigas que ya tuvieron hijos. Las amigas solteras son perfectas para hacer de babysitter, pero no para hablar de pañales, vómitos, cuarentena, semanas de embarazo, lactancia, etc., simplemente porque no pasaron por todo eso.
•    No escuchar los miles de consejos que te darán, solo los que pidas. Cada persona tiene su opinión y cree que esta es la mejor. Es tu embarazo y es tu hijo, y siempre vas a tratar de hacer lo mejor. Si la mamá está bien, el hijo también. 
•    Disfrutar al máximo todo, desde las náuseas, la panza gigante, las patadas, a tu bebé diminuto que te despierta cada dos horas, a tu hijo de dos años que no le podés sacar los ojos de encima, porque si está en silencio, está haciendo algo que no debería. Sé que suena a cliché, pero realmente pasa rápido y todo, en serio, todo lo vas a extrañar.

Soy Camila, tengo 27 años y dos hijos. Soy argentina, pero vivo en Francia desde hace cinco años. Me encanta viajar, leer, cocinar y creo que la felicidad está en disfrutar de los pequeños momentos: una caminata, la risa de mis hijos, ver una serie con mi marido, un viaje en auto al atardecer, una charla con amigas… Soy autora del blog Con vos a todas partes, y en esta sección quiero contar mis días en otro país, que no es el en que nací, con dos hijos, y sobre todo, quiero hablar de la maternidad, pero una maternidad real, la maternidad del día a día, la que no siempre es fácil, la que cansa, la que vacía la paciencia y la que llena el alma.

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