Acuerdo de paz en Colombia. Versión n.º 2: ¿Será el definitivo?

Acuerdo de paz en Colombia. Versión n.º 2: ¿Será el definitivo?

Presidencia de la República Mexicana, 23 de junio 2016 por Flickr (CC BY 2.0).

Presidencia de la República Mexicana, 23 de junio 2016 por Flickr (CC BY 2.0).

David Guzmán Fonseca- El pasado 12 de noviembre, el Gobierno de Colombia y el grupo guerrillero de las FARC anunciaron que habían llegado a un nuevo acuerdo de paz entre las partes, después de que el inicial hubiera sido rechazado por un pequeño margen en las urnas el 2 de octubre de este mismo año.

Luego de un apretado triunfo del no, detrás del cual estaban grupos religiosos y los partidos de oposición de derecha, como el de los expresidentes colombianos Álvaro Uribe y Andrés Pastrana, el presidente Juan Manual Santos y su equipo negociador se pusieron en el trabajo de escuchar las posturas de la oposición y se buscó negociar algunos de estos puntos en la mesa de diálogo en La Habana, Cuba.

Los sectores que estuvieron detrás del no compartieron sus puntos con el Gobierno en quinientas propuestas de modificación, que, después de cerca de cien horas de reuniones, el Gobierno condensó en cincuenta y siete grandes temas para negociar con las FARC, entre los que se destacan: la participación política del grupo armado, el encarcelamiento de los miembros desmovilizados del grupo, la entrega de los bienes y el dinero recogido por la agrupación en los últimos años para la reparación de las víctimas y el funcionamiento de la justicia transicional.

Aunque el Gobierno había dicho inicialmente que no era posible obtener un acuerdo mejor, el nuevo documento ha sido mostrado como superior al inicial al tomar en cuenta las críticas que habían surgido desde diferentes sectores de la población colombiana. 

Entre lo concertado, se acordó que habría un máximo de diez años para que la jurisdicción especial de paz existiera, es decir, que la justicia transicional no podrá exceder ese tiempo. Adicionalmente, se decidió que en este tipo de jurisdicción no participaran jueces extranjeros, como se había propuesto en un primer momento. 

Igualmente, se resolvió que los miembros de las FARC y sus bienes servirán para la reparación de las víctimas del conflicto, y en caso de que no los entreguen, perderán los beneficios recibidos con motivo del acuerdo. 

Asimismo, aunque no serán recluidos, los desmovilizados estarán confinados en arresto domiciliario en pequeñas áreas de ciertas regiones del país, que no podrán abandonar sino a través de peticiones estrictamente reguladas.

Sin embargo, algunos de los debates y dudas mayores continúan sin zanjarse. Para empezar, las FARC todavía no revelaron ninguna información sobre los más de cuatrocientos individuos que seguían o siguen secuestrados. Tampoco se solucionó el tema de la entrega de menores reclutados que se encuentran en las filas del grupo guerrillero, o lo relativo a los delitos sexuales y en contra de las mujeres. 

Por otra parte, el lenguaje referente a la llamada ideología de género, incluido en el acuerdo original como concesión a las FARC y cuyo motivo era que “hombres, mujeres, homosexuales, heterosexuales y personas con identidad diversa participen y se beneficien en igualdad de condiciones”, se ha eliminado en esta nueva versión, ya que los sectores religiosos y conservadores del no se oponían fuertemente a su implementación.
 
Además de lo expuesto anteriormente, en lo referente a la participación política de miembros de las FARC que hayan sido condenados por graves violaciones de derechos humanos tampoco hubo un cambio preciso. Siendo así, se preservan los cinco escaños en el Senado y los cinco escaños en la Cámara de Representantes para líderes políticos de las FARC. Sin embargo, sí se aclaró la disminución de los montos de financiación para el partido político que se forme del grupo armado, para que sean comparables con los de los demás partidos políticos. 

Finalmente, y tal vez uno de los temas que causa más dudas, especialmente después de la derrota en las votaciones de octubre, es sobre qué mecanismo se utilizará para la refrendación de estos nuevos acuerdos. Siendo así, el Gobierno ha decidido incluir en estos a la oposición, y se podría esperar un apoyo más amplio de los diferentes sectores a lo acordado, pero solo queda esperar si esta vez sí es el tiempo para la construcción de una paz de la que sean partícipes todos los colombianos.

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