Latinos, ¡llegó la hora de votar!

Latinos, ¡llegó la hora de votar!

Andres Lombana, 11 de mayo de 2013 por Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Andres Lombana, 11 de mayo de 2013 por Flickr (CC BY-NC-SA 2.0)

Cristina Jácome- ¿Será que el voto latino, o el “gigante dormido”, como algunos lo llaman, va a despertar en estas elecciones de noviembre 2016? Muchos analistas lo dudan. La demografía de los Estados Unidos está cambiando y, con el pasar de los años, los latinos representan un porcentaje cada vez más alto de votantes, especialmente en estados clave como California y Texas. De acuerdo con el Pew Research Center, 27.3 millones de votantes latinos van a tener derecho al voto este noviembre, ocho millones más que en las elecciones del 2008. Sin embargo, de esos 27.3 millones, es incierto el número que realmente saldrá a las urnas, especialmente al considerar que, históricamente, en el momento de la verdad los latinos no acuden a votar. Marcela Valdés, periodista que cubre política y cultura latinoamericanas, explica el porqué de este lamentable hecho. En una investigación de seis meses con entrevistas a latinos de diversos orígenes llevada a cabo en el estado de Virginia, trató de descifrar el enigma. Algunos de los entrevistados eran republicanos, otros demócratas, unos trabajadores de la construcción, otros abogados, unos dueños de restaurantes, otros activistas y también estudiantes. Y en el artículo que Valdés escribió para el New York Times (que también se puede leer en español en nytimes.com/es/), concluye que las verdaderas raíces de los compromisos políticos que deberían existir en casa a la hora de las comidas, en las iglesias y en las escuelas están ausentes de muchas de las vidas de los latinos en Norteamérica. Los esfuerzos de las campañas electorales cada cuatro años no son suficientes.

Valdés conoció muy pocos latinos más allá de la clase media-alta que hablaran del voto como si fuera algo que hicieran regularmente. Indica que, históricamente y de acuerdo a los expertos en política, hay diferencias demográficas dentro de este grupo. Los latinos que más votan tienen más de cuarenta años de edad y han vivido en los Estados Unidos al menos durante veinte años. Muchos son puertorriqueños o cubano-estadounidenses con largas historias culturales de ciudadanía y normalmente se graduaron de la universidad. Por otra parte, los latinos que menos salen a votar tienen treinta años o menos, son solteros y mexicano-estadounidenses. Sus familias ganan menos de cincuenta mil dólares al año y muchos no han terminado la escuela.

Estas cápsulas de información sugieren que estamos atados a los factores de pobreza, juventud y falta de educación, los cuales se convierten en determinantes el día de las elecciones. Pero en el análisis, Valdés se da cuenta de que si se considera el ingreso de los latinos como grupo, se ve que están mejor que los afroamericanos, por ejemplo. Aun así, en 2012 los afroamericanos salieron a votar con los más altos porcentajes de la nación. La pobreza, por tanto, no explica necesariamente por qué los latinos no salen a votar.

En cuanto a la edad y al nivel de educación, se esperaría que los asiático-estadounidenses, quienes representan el segundo grupo de mayor edad y con mayor educación, serían los que más salen a votar; sin embargo, el grupo de asiático-estadounidenses tiende a votar en porcentajes más bajos que los latinos. Una vez más, resulta que ni la edad ni el nivel de educación se traducen en más votos.

Después de analizar las estadísticas históricas y no poder explicar claramente estas inconsistencias, Valdés profundizó en los verdaderos motivos por los cuales los latinos no salen a ejercer su voto. En Virginia, la autora encontró que es muy difícil que exista un diálogo serio sobre política entre hijos de inmigrantes de habla hispana y sus padres. Lo que significa que para la segunda generación de estadounidenses, la educación cívica en casa es inexistente. Otro elemento importante que se destaca en el artículo es que, hasta 1960, los colegios ofrecían cursos de democracia, cívica y gobierno. Hoy en día los estudiantes reciben una sola clase o en ciertos casos, ninguna.

Aunque muchos latinos no están en contacto con la política ni en casa ni en los colegios, hay muchos jóvenes que se están involucrando mediante los medios de comunicación y las redes sociales. Una encuesta de Univisión encontró que el 55% de los votantes latinos no se identifica como decididamente demócrata ni decididamente republicano. Los latinos no responden tanto a los partidos políticos, sino a los temas que los candidatos proponen para trabajar. Ellos se ven a sí mismos por medio de sus familias y sus comunidades. Entonces, si escuchan un mensaje que demuestre apoyo a su familia y alguna ventaja para su comunidad, es para ese lado para donde se inclinan.

En ese detalle las campañas políticas tienen una oportunidad para persuadir a este bloque de votantes. Pero las cosas no son tan simples como parecen. La idea de un “bloque latino” es algo que los incomoda, ya que esta implica a personas de muchas nacionalidades y de culturas con diferentes problemas y objetivos. Este bloque en realidad es un grupo muy heterogéneo, pero los políticos los tratan como si tuvieran una estrategia perfecta para obtener el apoyo de todos ellos.

Las identidades englobadas en el grupo de los latinos no tienen una historia común, como por ejemplo sí la tienen los afroamericanos, quienes, en muchos casos, encuentran conexión con la época de la esclavitud. No es tan fácil categorizar a los latinos, ya que la diversidad dentro de los hispanohablantes es vasta. Por ejemplo, es muy diferente hablar de un cubano-estadounidense con tendencias conservadoras, que de un argentino-estadounidense con ideas más liberales, o de un mexicano-estadounidense cuyo principal interés es el tema de la inmigración. Sin embargo, los candidatos aún tratan a los latinos como un grupo homogéneo. Ahora más que nunca, los dos candidatos a la presidencia de los Estados Unidos dependen de los latinos para el éxito y necesitan ser más sensibles a la heterogeneidad de este grupo.

Hillary Clinton, por su parte, escogió a Tim Kaine, senador de Virginia, como candidato a vicepresidente y compañero de campaña. Se trata de un político de la clase trabajadora que habla español fluidamente. Además de saber que Virginia es un estado importante para las elecciones, Clinton ha querido generar una conexión con los votantes hispanos. La candidata demócrata también ha prometido mantener el programa DACA, que protege a las personas que entraron ilegalmente al país cuando eran niños. Aun así, hay algunos latinos, como José Martínez, de cuarenta años, guardia de seguridad, quien votó dos veces por el presidente Obama y dice que no está convencido de votar en estas elecciones, ya que el presidente no pasó una ley comprensiva de inmigración, como había prometido.

Por otro lado, Donald Trump es ya famoso por su retórica con los temas de inmigración y sus comentarios sin medida sobre los mexicanos, específicamente. Trump afirmó con rotundidad que terminará con el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), y es esta una de las razones por las cuales el republicano no ha salido muy bien en las encuestas con latinos. Mario Guerra, exalcalde de Downey, California (una ciudad en el condado de Los Ángeles) y tesorero del Partido Republicano de California, explica en una entrevista en la Radio Nacional Pública (NPR, National Public Radio) que el partido ha estado trabajando muy duro para consolidarse, especialmente con las minorías que pronto serán mayorías, como la comunidad latina. Pero los comentarios de Donald Trump los han afectado mucho en estas elecciones.

Quién será la o el próximo presidente está, en parte, en manos de los latinos, pero no es responsabilidad de las campañas políticas únicamente motivarlos cada cuatro años. La responsabilidad debe recaer en los núcleos familiares, que deben fomentar conversaciones sobre política en casa. También se toma conciencia desde los temas que se estudian en las escuelas y en las universidades. Hablar de política es importante para que los votantes sientan que su decisión cuenta en el futuro de este país.

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