La HB2 podría cobrarle la reelección a McCrory

La HB2 podría cobrarle la reelección a McCrory

David Guzmán Fonseca- El impacto de la House Bill 2 o HB2, como se ha llegado a conocer una de las leyes más polémicas del estado de Carolina del Norte, firmada el pasado 23 de marzo, no solo ha tenido efectos económicos, sino que se espera tenga repercusiones políticas. La HB2 fue una ley impulsada por el gobernador Pat McCrory como respuesta a un decreto expedido por el Ayuntamiento de la ciudad de Charlotte, el cual prohibía la discriminación por orientación sexual y creaba medidas para acomodar el uso de baños públicos para personas transgénero. Según la Human Rights Campaign (Campaña de Derechos Humanos), en los Estados Unidos existen 225 ciudades y condados que aplican legislaciones similares, y hasta el momento en ninguno de estos sitios se han presentado casos de abusos sexuales.

Asimismo, la ley prohibía que cualquier otro Gobierno local implementara ordenanzas como la expedida por la ciudad de Charlotte, especialmente en lo relacionado con legislación antidiscriminatoria. Se aprobó en un solo día y en medio de una sesión extraordinaria del Congreso estatal, con una votación en el Senado de treinta y dos frente a cero en la que los legisladores demócratas decidieron no participar y con todos los republicanos y once demócratas apoyándola en la Cámara de Representantes.

La ley, derogada en julio de 2015 por una corte federal, se convirtió, desde un principio, en una herramienta política del Gobierno republicano y conservador del gobernador McCrory. Sin embargo, esta es solo una de las múltiples leyes conservadoras que ha implementado el estado desde que los republicanos tomaron el control del Congreso estatal y McCrory llegó a la gobernación. En los últimos años el estado sureño ha implementado leyes que restringen el acceso al voto, facilitan las compra de armas, e incluso han llegado a discutir proyectos de ley que buscan establecer al cristianismo como la religión oficial del estado.

Pero más allá de que esta ley muestre el giro hacia la derecha del Gobierno estatal, también evidencia que fue una estrategia mal pensada. Por ejemplo, la ley no contempla ningún tipo de castigo si se encuentra a una persona utilizando un baño que no corresponda a su género. Igualmente, tampoco recoge una forma de cumplirla, puesto que no crea mecanismos para verificar si los órganos sexuales de una persona corresponden a los de su certificado de nacimiento; pretenderlo implicaría crear una especie de “policía del baño” que que se ocupara de ello. En pocas palabras: la ley es inviable en su implementación, ejecución y cumplimiento. Aun así, el Gobierno mantiene su posición de defenderla, a pesar los costos asociados a esta.

La HB2 ha tenido efectos importantes en la economía estatal. Para empezar, la NBA canceló su Juego de las Estrellas en la ciudad de Charlotte, y la NCAA y la ACC —ligas universitarias de fútbol americano— también cancelaron eventos deportivos en el estado. Artistas como Bruce Springsteen, Ringo Starr, el grupo Pearl Jam y el espectáculo del Cirque du Soleil también cancelaron sus presentaciones en Carolina del Norte.

Adicionalmente, más de doscientas compañías que hacen negocios en el estado firmaron una carta rechazando la medida, entre ellas Xerox, Bank of America, Wells Fargo, Lowe’s, American Express, Time Warner Cable, United Airlines e IBM. Otras, como PayPal y el Deutsche Bank, confirmaron que abandonarían los planes de aumentar su presencia en el estado. Finalmente, los estados de Connecticut, Minnesota, Nueva York, Vermont y Washington, así como siete condados y veintisiete ciudades prohibieron a sus funcionarios hacer viajes oficiales a Carolina del Norte.

De acuerdo con un estudio de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA), el costo fiscal de la medida estatal es de alrededor de cinco mil millones de dólares anuales en subsidios federales. El estudio de UCLA también encuentra otros costos asociados a la ley, los cuales están relacionados con financiación y contratos de iniciativas estatales en salud, trabajo, construcción y educación.

Igualmente, el Gobierno federal, varias organizaciones civiles y personas transgénero han interpuesto demandas en contra de la medida por violar el Título IX de la Ley de Derechos Civiles (Civil Rights Act) y las clausulas constitucionales que protegen el derecho al debido proceso y la protección igualitaria ante la ley. A finales de agosto, el juez federal Thomas Schroeder detuvo temporalmente la aplicación de la ley en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, al afirmar que, basándose en lo discutido hasta el momento, la HB2 violaba la Ley de Derechos Civiles. Aunque la decisión aún no es definitiva, por el momento la Universidad no puede aplicar la norma estatal.

Por último, en las elecciones para gobernador, que tendrán lugar el mismo día que las presidenciales, es decir, el 8 de noviembre, se espera que el tema de la HB2 juegue un papel importante. La ley ha tenido un impacto económico que se ha traducido en un golpe político al gobernador y sus partidarios republicanos. Según una encuesta publicada el 11 de octubre por la Universidad de High Point, en Carolina del Norte, el actual gobernador está 4,5 puntos porcentuales por debajo de su oponente demócrata, Roy Cooper. Por ahora, parece que impedir el acceso al baño a personas transgénero también le podría impedir el acceso a la reelección al gobernador McCrory.

Foto: Hal Goodtree (CC BY 2.0)

 

 

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