Desechar los mitos más comunes sobre la inmigración a los Estados Unidos

Desechar los mitos más comunes sobre la inmigración a los Estados Unidos

David Guzmán Fonseca- En vísperas de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, la polarización es cada vez más marcada. Y en el centro están los inmigrantes indocumentados en el país. El candidato republicano Donald Trump comenzó su campaña política desprestigiando a los inmigrantes mexicanos, y a lo largo del último año ha intentado movilizar a millones de estadounidenses sobre la base de discursos que intentan acrecentar los conflictos entre diferente grupos. Por esta razón, es necesario dejar claro, de una vez por todas, cuáles son realmente los efectos de la inmigración hacia los Estados Unidos y si en verdad los inmigrantes les quitan el trabajo a los estadounidenses. Los argumentos de Trump y sus simpatizantes en contra de los inmigrantes, desde una perspectiva económica, son dos: el primero es que los inmigrantes indocumentados no ayudan a que la economía de los Estados Unidos crezca. El segundo, que los inmigrantes indocumentados les quitan el trabajo a los estadounidenses, particularmente a otros grupos minoritarios. En esta nota mostraremos que ambos argumentos no tienen solidez y por lo tanto, deberían ser desechados.

En lo que se refiere al efecto de la inmigración sobre la economía, un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina, en el que participaron 14 expertos, encontró que la inmigración es fundamental para el crecimiento económico de los Estados Unidos. Halló que el flujo de inmigrantes ha permitido evitar problemas que otras economías avanzadas han sufrido, puesto que ha inyectado trabajadores y consumidores mucho más jóvenes que el resto de la sociedad. Además, los inmigrantes con altos niveles de preparación ayudan a aumentar la innovación tecnológica, aumentando el número de patentes por habitantes. Esto es fundamental al considerar que las patentes de nuevos productos son esenciales para mantenerse a la vanguardia del desarrollo tecnológico.

Por otro lado, el mismo estudio también tomó en cuenta los efectos de la inmigración sobre las finanzas públicas y su sostenibilidad. Los investigadores consideraron dos generaciones de inmigrantes para sus cálculos: primera generación de nuevos inmigrantes y segunda generación de hijos de inmigrantes. En términos generales, se encontró que si bien los inmigrantes de primera generación son mucho más costosos para los gobiernos, en parte como resultado de los costos de educar a sus hijos, estos hijos al crecer son los que más contribuyen al crecimiento y a las finanzas públicas, pues aportan más en impuestos que sus padres o cualquier otro grupo nacido en los Estados Unidos.

Respecto del segundo punto, Trump hace eco a un argumento que los medios conservadores han utilizado regularmente para discutir el tema migratorio en los Estados Unidos: “la inmigración es mala, pero es especialmente mala para los afroamericanos”. Así, al criticar la inmigración, también se busca generar un conflicto entre dos grupos minoritarios. Uno de los errores más grandes de este tipo de argumentos está en asumir que los afroamericanos, particularmente aquellos poco calificados, están compitiendo con los inmigrantes en el mercado laboral. En realidad, los afroamericanos poco calificados y los inmigrantes se complementan los unos a los otros en el mercado laboral, en vez de competir, como muchos sugieren.

De acuerdo con un estudio publicado en octubre de 2015 por el Instituto Urbano, en el que se analizaron 16 millones de trabajadores poco calificados en los Estados Unidos en el año 2013, se observa que al comparar a los inmigrantes y a los estadounidenses sin grado de bachiller, ambos grupos son bastante diferentes y esto tiene efectos sobre sus posibilidades de acceder a un trabajo.

Otro estudio del American Immigration Council (Concejo de Inmigración de los Estados Unidos) muestra que existe un efecto positivo entre el número de inmigrantes latinos y el empleo de los afroamericanos. De forma puntal, el autor Jack Strauss señala que en aquellas ciudades que experimentan un aumento de 1% en el número de latinos entre los 20 y 24 años, se observa una reducción de .26% en las tasas de desempleo entre los afroamericanos del mismo rango de edad. Incluso sus efectos son mayores cuando se compara el rango de edad entre 25 y 34 años, en el que el aumento en la cantidad de latinos induce a reducciones mayores en el desempleo de los afroamericanos.

Por dar un ejemplo, muchos inmigrantes no hablan inglés de forma fluida, lo cual es necesario en muchos trabajos que los estadounidenses sí pueden desempeñar. Así mismo, los nacidos en los Estados Unidos pueden trabajar legalmente en trabajos que requieren permisos estatales, lo que no es posible para un inmigrante indocumentado.

De este modo, una vez que hemos analizado y desmentido los dos mitos más comunes sobre la inmigración en los Estados Unidos –que han polarizado a los estadounidenses y difamado a los inmigrantes–, esperamos que finalmente se puedan desechar.

Foto: Parque Nacional del Gran Cañón (CC BY 2.0)

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