Fractura hidráulica: ¿solución, problema o confusión?

Fractura hidráulica: ¿solución, problema o confusión?

Ana Stollavagli- A las 7 de la mañana del sábado 3 de septiembre, la Tierra tembló en Oklahoma y en sus estados vecinos, Arkansas, Kansas, Missouri y Texas; pero también en otros que no lo son –Iowa, Tennessee y Nebraska–. La magnitud del sismo de 5.6 grados en la escala de Richter lo ubica en la categoría de “terremoto moderado”, como cualquiera de los cientos que ocurren con esa intensidad cada año en el mundo. Pero su escasa profundidad de solo 4.10 millas provocó que se liberara más energía en la superficie y que sus efectos se sintieran lejos del epicentro. Oklahoma ya había padecido un sismo similar en 2011, hasta entonces considerado el más fuerte de su historia. Según el informe dado a conocer en marzo por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), podría sufrir más, junto con algunas regiones de los estados en donde se sintió el temblor, además de Colorado y Nuevo México. Dichos temblores podrían ser considerados como los tantos terremotos esperados en California, aunque por otras razones.

El Estado Dorado, como se le conoce a California, se erige entre las placas tectónicas del Pacífico y de Norteamérica, las cuales se desplazan permanentemente a un ritmo comparable al crecimiento de las uñas; en ellas se han identificado cuatro fallas grandes y 300 pequeñas. Ese movimiento subterráneo continuo da lugar a unos 18 terremotos imperceptibles por día, y pudiera provocar grandes movimientos telúricos, más o menos predecibles. En Oklahoma, en cambio, por sus características geológicas, los sismólogos apenas detectan uno o dos temblores diarios, imperceptibles para el común de los mortales. Pero los terremotos más graves que se prevén, y que son difíciles de predecir, pudieran ser inducidos por el ser humano, debido a la extracción de gas y petróleo.

Fractura hidráulica: ¿solución, problema o confusión?

Agotadas las reservas superficiales, la industria ha ido buscando cada vez más abajo hasta llegar a las tres millas de profundidad, con la técnica de perforación conocida como fractura hidráulica o “fracking”. Dicha técnica consiste en inyectar agua, arena y productos químicos a alta presión para crear nuevas fracturas en la roca, aumentar su tamaño, conectarlas con otras, darles más porosidad y extraer de allí gas y petróleo. Y en ese proceso, una parte del agua llamada de “reflujo” sube y vuelve bajo tierra. Otras técnicas de extracción inyectan en pozos profundos de desecho agua “producida”, o sea, agua salada que sale con el petróleo y el gas, y que se separa de ellos y se desecha en las profundidades.

Con la técnica de fractura hidráulica, Estados Unidos pasó de tener 23,000 pozos de extracción en el año 2000, a 300,000 en la actualidad, lo que convierte al país en el mayor poseedor de petróleo sin explotar, incluso más que Arabia Saudita y Rusia. Esta es la conclusión de la consultora Rystad Energy, que ha estimado en 264,000 millones de barriles las reservas en los campos existentes, los descubrimientos recientes y los pozos por hallar en esta nación.

Sin embargo, para el Servicio Geológico hay indicios –que son certezas para otros científicos y ecologistas– de que al menos algunos procesos de la actividad petrolera y gasífera, como la inyección de aguas residuales, pudieran desencadenar terremotos, y ha citado como ejemplos los sismos de 2011 en Prague (Oklahoma) y Trinidad (Colorado), y de 2012 en Timpson (Texas). Todos, de entre 4.8 y 5.6 grados, fueron causantes de daños materiales y tuvieron epicentros cercanos a pozos de inyección. Por ese motivo, en el informe de marzo, el USGS advirtió del riesgo en aquella media docena de estados, en cuyas regiones vulnerables viven 7.9 millones de personas, y hay edificios, puentes, tuberías y otras estructuras que no se construyeron con los parámetros que requieren las zonas sísmicas. Además, el organismo ha pedido a las empresas que disminuyan el volumen de desechos líquidos que inyectan en las profundidades de la tierra.

Tras el sismo del 3 de septiembre, a través de un comunicado difundido por la CNN, el Servicio Geológico agregó: “Sin haber investigado las condiciones específicas del traslado de agua desechable y la producción de gas y petróleo en esta área, no podemos concluir si este terremoto fue causado por actividades humanas e industriales. Sin embargo, sabemos que muchos terremotos en Oklahoma son provocados por la inyección de agua desechable. USGS continuará procesando los datos sísmicos en las próximas semanas para contestar este interrogante”.

En un informe del 6 de septiembre, la organización Energía en Profundidad (Energy in Depth) –presuntamente solventada por la industria petrolera– aseguró que durante mucho tiempo numerosos medios periodísticos han confundido las conclusiones del USGS, al responsabilizar a la fractura hidráulica de la actividad sísmica, cuando los expertos, en realidad, determinaron que el problema pudiera ser la inyección de aguas residuales, y que esa relación, incluso, es "muy compleja debido a una variedad de factores específicos de cada sitio”. Además, ha destacado que, pese al terremoto ocurrido tres días antes de su informe, ha habido un descenso de 52 % en la actividad sísmica de Oklahoma en los primeros meses del año, sin que haya disminuido allí la producción de gas y petróleo.

Asimismo, Energía en Profundidad ha advertido que si el estado prohibiera la eliminación de aguas residuales –como piden los ecologistas– eso sería devastador para la economía, ya que la industria es responsable de casi dos tercios de los puestos creados desde 2010, y de 20 % de los ingresos fiscales. No obstante, las autoridades estatales están evaluando la situación y podrían ordenar el cierre de pozos de inyección.

Gas, petróleo y algo más

Richard Davies, investigador de la Universidad de Newcastle, afirmó el año pasado que las actividades que pueden dar lugar a sismos son, además de la extracción de gas y petróleo y la inyección de fluídos, la extracción de energía geotérmica, la minería y hasta el relleno de embalses de agua. “Lo que puede ocurrir es que un terremoto lejano, provocado por causas naturales, transmita su energía al otro lado de la Tierra, y la falla, que está muy bien lubricada porque durante años se le han inyectado fluidos, acabe moviéndose”, dijo.

Y si de petróleo se trata, los pronósticos no suenan alentadores. Rystad Energy asegura que el mundo tiene "2,100 millones de barriles de petróleo sin explotar”; esto es “70 veces la tasa de producción anual global”. Para la industria, no obstante, la cantidad es limitada, dada la gran demanda internacional de combustibles fósiles.

Para un planeta en alerta por el cambio climático y los terremotos inducidos por el ser humano, suena casi como una película de terror.

Foto: Joshua Doubek (CC BY-SA 3.0)

Ensayos que no admiten error: las pruebas nucleares de Corea del Norte e Irán

Ensayos que no admiten error: las pruebas nucleares de Corea del Norte e Irán

¿Punto de quiebre para los Gobiernos de izquierda en América Latina?

¿Punto de quiebre para los Gobiernos de izquierda en América Latina?