Ensayos que no admiten error: las pruebas nucleares de Corea del Norte e Irán

Ensayos que no admiten error: las pruebas nucleares de Corea del Norte e Irán

Ana Stollavagli- Aunque es de noche, la ciudad se enciende como si la Tierra estuviera iluminada por dos soles. La bola de fuego tiene un diámetro de 0.12 millas. La presión es tan grande que en 0.29 millas a la redonda destruye los edificios de hormigón y mata a todas las personas, animales y plantas. Un poco más lejos, si no hay tratamiento urgente, la mortalidad inmediata llega a 50 %, pero a 0.86 millas, 100 % de los seres humanos sufre quemaduras de tercer grado. Las consecuencias de la radiación a largo plazo son incalculables. Esto no sucedió… todavía. La enumeración es el resultado de un simulador desarrollado por el Instituto de Tecnología Stevens, de New Jersey, y aunque la conclusión pudiera cambiar en función de variables como la altura y el terreno, sirve para estimar los daños probables de una explosión nuclear como la que acaba de ensayar Corea del Norte. La práctica ocurrió el 9 de septiembre, en coincidencia con el aniversario 68 de la nación, y un día después de que Estados Unidos y Corea del Sur –aliados desde la guerra de Corea, en los años 50– iniciaran ejercicios militares conjuntos con más de 75,000 hombres.

El ensayo nuclear norcoreano se hizo en Punggye-ri, a 290 millas de Pionyang, la capital nacional y la ciudad más poblada, en el mismo sitio donde ya se habían realizado otras cuatro pruebas reconocidas en forma oficial, en 2006, 2009, 2013 y en enero de 2016. Esta última, se presume, para detonar en forma controlada una bomba H (de hidrógeno, tal vez, mil veces más potente que la A o atómica).

Desde finales de 2015, además, Corea del Norte ha lanzado tres o cuatro misiles balísticos desde un submarino, aunque se supone que solo habría logrado alcanzar los 400 metros de distancia antes de caer al mar. Sin embargo, y pese a las prohibiciones internacionales, el país sigue avanzando en su carrera nuclear: dice que desde hace mucho tiempo es capaz de fabricar pequeños explosivos nucleares e instalarlos en esos misiles. Además, hay indicios de que antes de fin de año, pudiera disponer de 20 de esas bombas letales.

Corea del Norte desafía al mundo

La prueba del 9 de septiembre ha provocado un sismo de magnitud 5.3 que se detectó en países vecinos por su probable potencia de 10 kilotones (10,000 toneladas métricas), según ha calculado Corea del Sur en una estimación con la que se elaboró el listado de posibles daños con el que comienza esta nota.

La televisión estatal de Corea del Norte ha confirmado así el último experimento: “Nuestros científicos nucleares llevaron a cabo una prueba de explosión nuclear en una ojiva de nuevo desarrollo en las instalaciones del norte del país… No hubo fuga de material radiactivo ni impacto ambiental”. Pero el Ministerio de Medio Ambiente de China empezó a medir enseguida los niveles de radiación a lo largo de su frontera con Corea del Norte. Al igual que Estados Unidos y gran parte de la comunidad internacional, el Gobierno chino, que siempre fue aliado del norcoreano, condenó sus pruebas nucleares.

Sin embargo, no todos estuvieron de acuerdo en las formas. En julio, Washington y Seúl pactaron desplegar el sistema de derribo de misiles THAAD en Corea del Sur (pese a la resistencia de parte de la población civil), para hacer frente a los reiterados desafíos de Corea del Norte. Por su parte, Pekín lo tomó con “recelo” por la eventual presencia norteamericana en la región. No obstante, en un encuentro diplomático que incluyó a Japón, se ha considerado “imperdonable” la actitud del Gobierno norcoreano.

Por lo pronto, el 13 de septiembre Estados Unidos envió aviones a Corea del Sur para advertir a Corea del Norte que “están preparados para responder en todo momento a las amenazas contra la estabilidad y la seguridad”, ya que Seúl supone que el régimen prepara una sexta prueba.

¿Los caprichos de una dictadura?

Analistas de renombre creen que la República Popular Democrática de Corea (tal es su nombre oficial) hace ensayos nucleares y de misiles para lograr concesiones económicas y para evitar cualquier intento de desestabilización política. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la mayoría de los 24 millones de habitantes de Norcorea sufre la escasez de comida. El cultivo de arroz, la pesca y la actividad minera no alcanzan para compensar la falta de recursos y las consecuencias del aislamiento internacional.

El régimen socialista, con elecciones no secretas, controla la vida privada de la población, emplea la tortura y la pena de muerte, y mantiene un poderoso ejército. Desde 2005, Corea del Norte viene anunciando la suspensión de su programa nuclear –expresamente prohibido por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas– a cambio de alimentos, energía o dinero, pero no pasa mucho tiempo hasta que vuelve a ejecutar alguna maniobra. Entonces, las sanciones se endurecen, y los ensayos se reiteran, en una espiral sin fin.

La situación en Irán

Mientras tanto, el panorama a 5,400 millas de Corea del Norte no suena muy diferente. El enfrentamiento entre Estados Unidos e Irán, que comenzó 35 años atrás con la toma de rehenes en la embajada norteamericana, parecía terminado en julio de 2015, cuando Teherán aceptó limitar temporalmente, no prohibir, su programa nuclear, a cambio del levantamiento de sanciones económicas. Esto significaba, también, un frente común contra el Estado Islámico.

Pero la república islámica continuó con sus ensayos durante y después del histórico acuerdo en Viena. En marzo pasado, también lanzó misiles balísticos desde todo el país –según un comunicado de la Guardia Revolucionaria– para exhibir “su poder disuasorio y su completa disposición para enfrentar todo tipo de amenazas”, contra la nación y sus instituciones.

Al igual que el régimen norcoreano y el de Pakistán, el iraní tiene prohibido por la ONU arrojar misiles con capacidad para transportar cabezas nucleares. De hecho, ha aceptado esa norma y asegura estar acatándola, junto con la limitación para enriquecer uranio y plutonio, pero en los últimos meses, el Gobierno iraní ha denunciado que Estados Unidos está "buscando apagar también el programa misilístico”. Es importante destacar que las fuerzas armadas iraníes no están bajo el control del presidente, sino del líder supremo, el ayatollah Ali Khamenei, lo que es una de las razones por las cuales algunos analistas se permiten dudar del cumplimiento de las promesas del régimen.

La historia de la que no aprendimos

Las bombas atómicas que Estados Unidos lanzó en Hiroshima y Nagasaki en 1945 liberaron 15 y 20 kilotones, respectivamente. Entre ambas, causaron 120,000 muertes en cuestión de horas y otro tanto al cabo de algunos meses. Las siguientes generaciones han sufrido malformaciones y cáncer, así como discriminación por estar “irradiados” y un fuerte estrés postraumático. Aún hoy se detectan enfermedades asociadas con aquellas bombas.

En las últimas dos décadas, la ONU ha acordado regulaciones con las principales potencias. El organismo calculó en 26,000 el número de armas nucleares en todo el mundo, y en más de 2,000 los ensayos de Oriente y Occidente, ensayos que no admiten errores: todos suman el equivalente a 36,000 bombas como la de Hiroshima.

Foto: Administración Nacional de Seguridad Nuclear (dominio público)

Tierra, agua y soberanía, en el trazo del oleoducto en Dakota del Norte

Tierra, agua y soberanía, en el trazo del oleoducto en Dakota del Norte

Fractura hidráulica: ¿solución, problema o confusión?

Fractura hidráulica: ¿solución, problema o confusión?