Marihuana. De la ilegalidad a la recaudación récord

Marihuana. De la ilegalidad a la recaudación récord

Ana Stollavagli- Una exposición abierta al público de ochenta productores de cannabis, y en ella, un concurso de plantas de esa especie, cuyo premio consiste en exhibir la ganadora en la feria estatal. Esto es solo una muestra colorida de lo que ha significado la incorporación de la marihuana a la economía formal de Oregón, en solo un año y medio, desde su legalización estatal para uso recreativo.

Como cualquier actividad económica legal, la industria verde paga impuestos desde principios de 2016.

Entre enero y julio de este año, Oregón ha recaudado 25.5 millones de dólares por la venta de marihuana a través de la aplicación de una tasa del 25 % sobre cada operación. Y esto significa que en el primer semestre se comercializó cannabis para uso recreativo por un valor de 102 millones de dólares. Así las cosas, para fin de año, el fisco estatal podría embolsar 44 millones de dólares, cuatro o cinco veces más de lo proyectado.

La regulación de la actividad le costará al erario 28.7 millones de dólares, que se cubrirán con 12 millones de dólares provenientes de aquel impuesto, y el resto con el pago de las licencias imprescindibles para incorporarse a la actividad.

¿A dónde va el dinero?

De lo recaudado con el impuesto a la marihuana recreativa, el 40 % va al fondo para escuelas; el 20 %, a los servicios de salud mental, alcoholismo y drogadicción; el 20 % se destina al cumplimiento de la ley (la mitad se deriva al estado y la otra, a la ciudad); el 15 % le corresponde a la Policía de Oregón, y el 5 % a las autoridades de salud para la prevención y el tratamiento del consumo abusivo de alcohol y drogas.

Aprobada a instancias del voto otorgado por el 56 % de los electores, la legalización del uso recreativo de la marihuana en Oregón permite a los mayores de 21 años tener hasta ocho onzas en casa (donde se pueden cultivar un máximo de cuatro plantas, lejos de la vista) y hasta una onza fuera del hogar. El consumo se admite en el ámbito de la propiedad privada y no está autorizada la conducción de vehículos bajo los efectos de la droga, ni el traslado de marihuana fuera de los límites del estado o su ingreso desde otra jurisdicción.

En Oregón, solo pueden vender cannabis para uso recreativo en todas sus formas (semillas, hojas, flores y plantas) los dispensarios de marihuana con fines terapéuticos que estén inscritos en el registro oficial. Pero toda la cadena de producción, procesamiento, así como venta mayorista y minorista, debe contar con una licencia.

Hasta el 30 de agosto, de acuerdo al Gobierno, de las 1,315 licencias aprobadas, la mayor parte se concentra en los condados de Multnomah (240), Jackson y Lane (167 cada uno) y Clackamas (142), mientras que el número menor se da en Harney y Linn (una sola licencia cada uno). Además, el 63 % de esas licencias fue concedido a productores de marihuana, y para investigación, únicamente se entregó una, en Washington.

También hay otros trámites pendientes de aprobación y/o revisión, por lo que la cifra asciende a 2,094 licencias.

Con la obligación de incluir su monto en la factura de venta, los dispensarios cobran a los clientes un impuesto del 25 %. Pero esa tasa podría bajar hasta quedar entre un 17 % y un 20 %, cuando la Comisión de Control de Alcohol (OLCC) regule la venta recreativa. La Legislatura solo ha aprobado una base impositiva del 17 %, a la que las ciudades y condados pueden sumarle un 3 %.

¿Qué dice la DEA?

Pero mientras el consumo regulado de marihuana alienta la economía formal de Oregón, la Agencia para el Control de Drogas (DEA) ha ratificado que la considera peligrosa. Su director, Chuck Rosenberg, rechazó aceptar su uso terapéutico, por considerar que no hay consenso científico y que el cannabis tiene “un alto potencial para el consumo abusivo”. No obstante, se ha ampliado el número de universidades que pueden producir marihuana con fines investigativos.

El representante del tercer distrito de Oregón, Earl Blumenauer, ha criticado la primera decisión de la DEA y ha declarado al respecto: “Deja a los pacientes y los empresarios del sector atrapados entre las leyes federales y estatales”.

La mitad de Estados Unidos ya ha autorizado el uso medicinal de la marihuana, y solo cuatro estados han legalizado el consumo recreativo: Alaska, Colorado, Oregón y Washington. Pero en los comicios de noviembre, los electores de Arizona, California, Massachussets y Nevada también deberán decidir al respecto.

Los impulsores de la legalización afirman que es una manera de hacer que disminuyan los delitos asociados al consumo ilegal y el camino para que la industria reglamentada reemplace al comercio en negro. La suba de los ingresos fiscales en Oregón parece darles la razón.

O como dijo un miembro del Consejo Empresarial de Cannabis en Oregón para sintetizar aquel concepto: “La marihuana está ocupando el lugar que le corresponde junto a tomates y otros cultivos”.

Foto: O'Dea (CC BY-SA 3.0)

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