Estados Unidos levanta las restricciones para viajar a Cuba, pero ¿qué pasa con los cubanos?

Estados Unidos levanta las restricciones para viajar a Cuba, pero ¿qué pasa con los cubanos?

Iralee Acosta- Hace exactamente un año, en agosto de 2015, y después de más de cincuenta años de Guerra Fría entre Cuba y Estados Unidos, los presidentes Raúl Castro (Cuba) y Barack Obama (EE. UU.) hicieron historia al restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países y reabrir sus embajadas. Desde entonces, y pese a que aún está prohibido viajar a la isla como turista, alrededor de 700,000 estadounidenses la han visitado gracias a que el presidente Obama atenuó las restricciones de viajes con fines culturales, educativos, deportivos y religiosos.

Anteriormente, los residentes de Estados Unidos cuya intención era ir a Cuba tenían que justificar su viaje. Además, la OFAC –Oficina de Control de Activos Extranjeros– presionaba a las aerolíneas chárter que se encargaban de esos traslados para que revisaran rigurosamente lo mencionado y en caso de que no fuera así, les imponían multas extremas.

En la actualidad, los turistas (que en apariencia no lo son) deben aceptar seguir en la isla un programa determinado para poder visitarla. “Nuestros viajeros andan siempre con un chófer guía, aunque otros caminan por su cuenta. Está prohibido hacerlo, pero nadie lo va a comprobar”, declara Frank González, encargado de la agencia de viajes Mambi Tour, y añade: “Casi el 90 % de los visitantes elige los viajes educativos, incluyendo los encuentros ‘persona a persona’, que es la categoría más fácil de justificar, pues, por ejemplo, solo exige reunirse con médicos, profesores o artistas locales”. En resumen, como han señalado varios de los turistas que han visitado Cuba últimamente, esto no es más que una simulación que llevan a cabo para poder pasar unas vacaciones en la isla y enriquecerse con su cultura.

Mientras tanto, en el Capitolio, un importante número de senadores republicanos (que además sigue aumentando) se suma a la propuesta Ley Libertad, que consiste en eliminar las restricciones actuales del turismo norteamericano para visitar Cuba. ¿Pero qué hay de los cubanos que quieren hacer el viaje en dirección contraria? Si bien la cifra de visitantes estadounidenses a Cuba se ha duplicado desde 2015, el número de cubanos que pisa suelo estadounidense es cinco veces mayor todavía al de 2011. Dicha cantidad se ha disparado luego de que ambos Gobiernos dieran a conocer la reanudación de sus relaciones diplomáticas.

De acuerdo con la agencia EFE, la Oficina de Aduanas y Protección de Fronteras –CBP, por sus siglas en inglés– declaró que este año se rebasaron los 44,000 cubanos inmigrantes (en 2011, hubo menos de 8,000). No obstante, la CBP aseguró que el Gobierno no tiene planes de modificar las políticas de inmigración para los cubanos, como la Ley de Ajuste Cubano y la política de pies secos-pies mojados. Sin embargo, el Consejo de Asuntos Hemisféricos considera estas últimas injustas para otros inmigrantes que huyen de Gobiernos opresores y de la violencia, por lo que urge a una nueva reforma migratoria para los cubanos.

Patrick Denenea y Sophie-Anne Baril, investigadores asociados de esta institución, consideran que los cubanos, así como otros inmigrantes, merecen la promesa de un asilo automático al llegar a EE. UU.. Estos consideran que las condiciones y razones por las que llegan los cubanos hasta aquí son igual de peligrosas que las de otros refugiados en sus respectivos países.

“¿Cómo puede Estados Unidos preservar esta política anticuada si supuestamente ve a esa nación bajo una luz nueva y favorable?”, se preguntan Denenea y Baril. “Si Estados Unidos se propone tratar a Cuba como un socio diplomático en la esfera internacional, no puede seguir tratando a los ciudadanos cubanos como sobrevivientes de un régimen malvado, estancado en la época de la Guerra Fría. […] Muchos aducen que estas políticas migratorias deben permanecer intactas porque los cubanos todavía padecen violaciones de derechos humanos. Si bien esto es cierto, facilitar solamente la inmigración de los cubanos es injusto para otros ciudadanos de las Américas, [pues], como hemos mencionado antes, miles de personas sufren atrocidades contra sus derechos humanos y una persistente violencia en sus países, no solo en Cuba”, concluyeron.

Por su parte, el Partido Demócrata parece estar a favor de una nueva reforma migratoria, pues ha asegurado: “Daremos continuidad a la histórica apertura del presidente Obama y pondremos fin a la prohibición de viajes y al embargo. También estaremos del lado del pueblo cubano y respaldaremos su capacidad para decidir su propio futuro y disfrutar de los mismos derechos humanos y libertades que merecen las personas en todas partes”. Definitivamente, esto representa una esperanza para los inmigrantes cubanos en caso de resultar elegida Hillary Clinton, pues hay quienes aseguran que si gana Donald Trump no hay duda de que se negará a realizar cualquier pacto con el Gobierno de Cuba y/o con sus habitantes.

Foto: Nigel Pacquette (CC BY-SA 3.0)

 

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