Las rentas en Portland por los cielos, mientras los más pobres siguen por el suelo

Las rentas en Portland por los cielos, mientras los más pobres siguen por el suelo

David Guzmán Fonseca- La situación económica en Estados Unidos ha mejorado en los últimos años. Los niveles de desempleo, que en su peor momento alcanzaron un 10% en octubre de 2009, han descendido a 4.9% en julio de 2016. En el estado de Oregón, en particular en la ciudad de Portland, la creación de empleos formales, así como la generación de riqueza, han alcanzado niveles significativos. Sin embargo, nuevas variables sociales plantean situaciones que rayan en lo irónico: ahora que los empleos abundan y los salarios aumentan, la vivienda escasea. La población de Portland aumentó 80,000 personas entre 2000 y 2013 (de 529 mil a 611 mil personas este último año), lo que representa un crecimiento de 15%, mientras que durante el mismo periodo la población de todo el país creció 12%. El grupo que más creció fue el de los hispanos, un 69%, muy por encima de los afroamericanos, cuyo crecimiento representa cerca de 7%.

Portland genera aproximadamente 30 mil nuevos empleos cada año, y con ellos, también se incrementan los niveles promedio de ingreso de la población. No obstante, aunque los ingresos de las familias han aumentado, no lo han hecho de la misma forma para todos. De acuerdo con estudios de la Oficina de Análisis Económico de Oregón (OAEO) y la Oficina de Vivienda de Portland, gran parte de los nuevos empleos generados, y los de mayores niveles salariales, terminan en manos de las personas que ya tenían mayores ingresos.

En 2013, el ingreso medio de un hogar de Portland era de $55 mil dólares, pero cuando se indaga un poco más se ve que hay diferencias entre los grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, los ingresos promedio de un hogar blanco en 2013 fueron de cerca de $59,758 dólares, pero para las comunidades hispanas, afroamericanas y nativas americanas, los ingresos se ubicaron apenas entre $22 mil y $36 mil dólares. Esta cifra demuestra que, a pesar de que se generaron empleos, la mayor parte de los ingresos terminaron en manos de quienes ya tenían una ventaja.

Por supuesto, esta variante influye en un mercado inmobiliario que no ofrece muchas opciones, y las nuevas viviendas se erigen en los sectores más costosos de la ciudad. Así, en promedio, comprar una casa en Portland cuesta 360,000 dólares, de acuerdo con el portal de internet Zillow.

Por otro lado, de acuerdo con el Reporte Nacional de Alquileres del sitio de internet Zumper, la renta promedio en Portland para un apartamento de una habitación pasó de 1,360 dólares en junio de 2016 a 1,400 dólares en el pasado mes de julio, lo que representa un incremento de 2.9% en tan solo un mes. Cabe destacar que en el mismo periodo, la renta promedio a nivel nacional solo aumentó 0.8%. Gracias a ello, Portland se ubica como la ciudad número 15 más costosa de Estados Unidos, y el cuarto mercado más competitivo en el país para poder alquilar una vivienda.

De acuerdo con datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, y estudios de la OAEO, casi la totalidad de las 47,500 unidades de vivienda construidas desde el final de la recesión se encuentran bajo renta, y se han construido en las zonas más costosas de la ciudad. Por esto, la OAEO estima que la crisis de vivienda en Portland no se ha dado de la misma manera entre los diferentes sectores de la sociedad, sino que ha afectado en mayor medida a la clases media y baja, que han debido batallar contra los altos precios de la renta pero con bajos ingresos.

El aumento significativo de la finca raíz no afecta directamente a las personas que han conseguido empleos que demandan altos niveles de educación, ya que estos tienen en general mejores sueldos y pueden pagar mayores alquileres. Por el contrario, quienes sufren son todas aquellas personas que, aunque tienen un empleo, no les genera los suficientes ingresos para pagar una renta tan alta y al mismo tiempo sostener a sus familias. En este grupo, justamente, se encuentran en su mayoría las familias pertenecientes a grupos minoritarios, entre ellos hispanos, afroamericanos y nativos americanos.

Lo anterior vislumbra el círculo vicioso de la desigualdad en el que ha caído Portland y otros cientos de ciudades metropolitanas estadounidenses. Por un lado, el crecimiento económico ha creado nuevos empleos y ha traído más dinero —aunque no para todos—, pero ha empujado los precios de la renta hasta los cielos. Y por otro, las familias con menores ingresos cuentan cada vez con menor capacidad adquisitiva para sobrevivir. Así, vivir y sobrevivir en una Portland próspera pero desigual se ha convertido en una misión casi imposible.

Foto: Radcliffe Dacanay (CC BY 2.0)

 

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