Casa de Paz, lugar de esperanza para migrantes y sus familias

Casa de Paz, lugar de esperanza para migrantes y sus familias

Mario Vallejo- En Estados Unidos existen muchas instalaciones, similares a cárceles, que se llenan con migrantes indocumentados que han sido arrestados en diferentes partes del país. Sus familiares, en la necesidad de acercarse a ellos, recurren a centros de atención especializados, que también reciben a los inmigrantes que son puestos en libertad. Entre todos estos centros destaca Casa de Paz en Aurora, Colorado, donde se ofrece esperanza en tan difíciles momentos. Los testimonios de maltratos, dificultades en el camino y las condiciones de vida en sus países de origen, así como durante su detención en estos centros, superan los límites de lo imaginable. Por eso, Sarah Jackson, una joven que empezó a tomar conciencia de la situación de los migrantes tras hacer un voluntariado en la frontera entre Arizona y Sonora, México, abrió Casa de Paz en 2012.

“Cuando regresé de la frontera no podía olvidarme de lo que acababa de ver”, nos cuenta Sarah. “Familias que querían estar juntas y no podían, y eso me pareció mal. Fue entonces cuando decidí que tenía que hacer algo, incluso si era algo humilde. Por eso abrí la Casa, con la única esperanza de ayudar a reunir a las familias que estaban siendo destrozadas por la detención de los inmigrantes”. Casa de Paz ofrece techo, comida e incluso transporte a los familiares de esos inmigrantes, a los que también recibe una vez salen del centro de detención sin costo alguno, puesto que funciona gracias a donaciones.

Cada día pasan por Casa de Paz muchos familiares que viajan desde muy lejos, buscando estar cerca de sus parientes detenidos en el centro para migrantes. Cuando ellos se van, aparece una nueva realidad, la de los que salen en libertad y que tienen que enfrentarse solos y con los bolsillos vacíos a una nueva vida.

Los costos de electricidad, comida, alquiler y otros servicios hicieron hace un tiempo que Casa de Paz estuviera a punto de cerrar sus puertas; sin embargo, ante su importancia, sigue funcionando pese a las dificultades. Sobrevive gracias a quienes aportan voluntariamente a la causa, y a su principal fuente de fondos, la liga de vóleibol creada por Jackson, Volleyball Latino.

“Volleyball Latino mantiene abiertas las puertas de Casa de Paz, partido a partido", explica Jackson. “Hemos crecido de seis a 83 equipos en solo tres años. El beneficio de la liga se destina a la Casa para pagar sus gastos de gestión. La gente juega con nosotros porque les encanta el vóleibol, y es algo comprensible. Pero también juega en Volleyball Latino porque sabe que se trata de algo más que de vóleibol, se trata de mantener juntas a las familias”.

Son este tipo de cosas las que hacen que los familiares y los porpios migrantes encuentren amparo en Casa de Paz, y es la razón por la que muchos pertenecen al equipo de volleyball: encuentran en él una segunda oportunidad tras haber vivido una muy mala experiencia­.

Tal como afirma Sarah, son muy pocas las personas que tienen la voluntad de ayudar. Lo hacen las empresas, pero no tanto los individuos, y es difícil prosperar de esta manera. Pese a ello, Casa de Paz sigue en pie con más visitantes que nunca y con la misma atención a quienes más lo necesitan, en este caso, los inmigrantes, a los que da también, a través del deporte, una oportunidad de conocer gente y de olvidar los problemas del día a día.

Si usted está en la zona de Colorado, la invitación a los equipos de vóleibol a participar en los torneos está abierta. Por solo 5 dólares por equipo podrá colaborar, hacer amigos, y ayudar a Casa de Paz a seguir creciendo y ofreciendo condiciones dignas a los migrantes.

Foto: Sala de Casa de Paz en Aurora, Colorado. Foto cortesía de Another Look.

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