Reporte Chilcot expone los fracasos de la guerra en Irak

Reporte Chilcot expone los fracasos de la guerra en Irak

Iralee Acosta- En 2003, Reino Unido envió 30,000 soldados para participar en la guerra contra Irak, liderada por Estados Unidos. El argumento de ese ataque fue la supuesta posesión de un amplio repertorio de armas químicas y biológicas por parte del presidente del país, Sadam Husein, que suponía un peligro para cualquiera. Sin embargo, en 2009, luego de años del combate que derrocó al Gobierno del dictador iraquí (que había estado en el poder desde finales de la década de 1970), se descubrió que este no escondía artefactos de destrucción masiva, como se había declarado anteriormente. Como resultado, las críticas no se hicieron esperar y el descontento de la gente impulsó una investigación por parte del régimen de Gordon Brown, primer ministro británico (2007 a 2010), sobre la base legal que tuvo Reino Unido para la invasión. La investigación, dirigida por John Chilcot, miembro del Consejo Privado del Gobierno de Brown, tardó siete años. Para lograr conclusiones, el equipo de expertos tuvo que evaluar y analizar alrededor de 150,000 documentos. El informe, presentado el 6 de julio de 2016 por Chilcot en el Centro de Convenciones Queen Elizabeth II, en Londres, tuvo un costo de 10 millones de libras (cerca de 13 millones de dólares). Consta de 12 volúmenes y más de 2.5 millones de palabras, y está disponible también en línea en el sitio web de The Iraq Inquiry. En este, Chilcot indica que Tony Blair, primer ministro del Reino Unido (1997-2007), apoyó a George W. Bush, presidente de EE. UU. (2001-2009), en la guerra contra Irak, sin haber agotado antes “todas las opciones pacíficas”.

Pero, ¿cómo llegó Reino Unido a formar parte de esto? Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, Blair demostró su apoyo a Bush al enviar las tropas de Londres a Afganistán. Posteriormente, en abril de 2002, ambos mandatarios se reunieron en el rancho Bush, en Crawford, Texas, para sostener una charla política. Blair declaró que, aunque Irak no había estado completamente fuera de los temas a tratar en ese encuentro, los ataques contra dicho país no habían sido el motivo de su visita ni se había decidido nada en aquel momento sobre la intervención militar. No obstante, el informe de Chilcot asegura que, antes de esa reunión, Colin Powell, Secretario de Estado de EE.UU., envió una nota secreta a Bush diciéndole que Blair estaría con ellos en las operaciones militares que fueran necesarias contra Irak, pues estaba convencido de que el triunfo sobre Sadam Husein conllevaría a un mayor éxito regional. Además, luego de la visita de Blair a Estados Unidos, tanto su comportamiento como la situación en Whitehall, la calle en la que se encuentran los edificios gubernamentales principales en Londres, comenzaron a cambiar. Tanto así que, ocho meses antes de la guerra, en julio de 2002, el mandatario británico envió una nota al presidente estadounidense en la que le decía: “estaré contigo pase lo que pase, pero este es el momento para evaluar francamente las dificultades”.

John Chilcot asegura en su informe que Estados Unidos y Reino Unido quebrantaron la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU, pues presionaron para que la acción militar se hiciera presente, sin antes recurrir a otras alternativas.

El Servicio de Inteligencia Exterior Británico, MI6, informó en septiembre de 2002 que había avanzado significativamente y que contaba con una fuente de información dentro de Irak que le permitiría fácilmente descubrir el proyecto de armas biológicas y químicas de esa región. En apariencia, este informante les hizo saber a los británicos que Irak estaba acelerando la creación de dichos artefactos y que estaba levantando nuevas instalaciones. No obstante, la investigación Chilcot asegura que “la intervención personal de Richard Dearlove, el entonces jefe de MI6, y su urgencia dieron mayor peso a un informe que no había sido adecuadamente evaluado y que había coloreado la percepción de los ministros y altos funcionarios”. Además, el reporte agregó que aquel informe debió haber sido tratado con precaución.

Efectivamente, años después de la investigación, un agente del M16 afirmó que “respaldaron esa información antes de que fuera totalmente validada”, a pesar de que, para febrero de 2003, ya habían identificado que la fuente de información había estado mintiendo a los servicios de inteligencia durante cierto tiempo, algo que el MI6 nunca le reportó ni al primer ministro, ni al presidente del Comité Conjunto de Inteligencia, John Scarlett.

Para abril del mismo año, el MI6 aceptó que no había tenido tiempo suficiente para verificar en su totalidad los detalles, pero que no había motivos para descartar la mayor parte del material con el que contaban. Sin embargo, el servicio de inteligencia también reconoció que el dispositivo descrito por la fuente en Irak era sumamente similar al que había aparecido en la película La Roca, por lo que el informante mencionado podría estar influenciado por Hollywood. En junio, el MI6 se reunió con dicha persona, la cual negó haber proporcionado la información con la que contaban, momento en el que automáticamente concluyeron que era un farsante. De ese modo, en julio estarían retirando de manera discreta los informes, y en septiembre se le estaría presentando al Parlamento británico un dosier en el que se le informaba que no contaban con bases que respaldaran las acusaciones contra el Gobierno de Husein.

Pese a lo anterior, en 2003, por primera vez después de la Segunda Guerra Mundial, Reino Unido formaba parte de una invasión a un país soberano. Sin embargo, Chilcot asegura en su informe que, aunque la acción militar pudo haber sido necesaria en algún momento, “no era el último recurso”. De acuerdo con los datos de The Iraq Body Count (IBC), proyecto que lleva un registro del número de decesos resultantes de la guerra contra Irak, dicha batalla llegó a provocar cerca de 251,000 muertes, entre civiles y combatientes. Aunque Blair ha asegurado que los problemas desencadenados por dicho combate eran imposibles de predecir, el reporte Chilcot refuta dichas declaraciones y sostiene que “se subestimaron las consecuencias y se fracasó en lograr los objetivos establecidos”.

De acuerdo con cifras oficiales, entre 2003 y 2009, cerca de 179 soldados (de ambos sexos) del ejército británico fallecieron en Irak como resultado de la campaña militar. Luego de que Chilcot presentara oficialmente su reporte, varios familiares de los militares británicos muertos señalaron que analizarían la posibilidad de recurrir a los tribunales para tomar medidas legales contra aquellos que autorizaron, de manera negligente, la invasión a Irak, pues sus deudos murieron “innecesariamente y sin causa o propósito”. Asimismo, Roger Bacon, padre de uno de estos soldados, exige que de ahora en adelante se revisen los procesos políticos para que no se vuelva a recurrir a una guerra “con argumentos torcidos y mentiras”. Cabe aclarar que, en su reporte, Chilcot no solamente busca respuestas para los británicos, pues menciona también el fallecimiento de alrededor de 150 mil iraquíes y más de un millón de desplazados. “La gente de Irak ha sufrido enormemente”, manifestó con tristeza el investigador británico.

Por su parte, Tony Blair ha declarado que “aceptará todas las responsabilidades”, pero aseguró que “no hubo mentiras, ni engaños al Gobierno o al Parlamento, y no hubo un compromiso secreto para ir a la guerra”. Al mismo tiempo, indicó que fue la decisión más difícil que había tomado, [pero que] la tomó "de buena fe". Sin embargo, el exmandatario británico pidió perdón por utilizar información de inteligencia errónea, y reconoció, a su vez, que no midió las consecuencias que acarrearía la caída de Sadam Husein y “que resultaron ser más hostiles, prolongadas y sangrientas de lo que imaginamos”, entre ellas, posiblemente, la aparición y expansión del Estado Islámico. “Una nación que quería liberarse y estar a salvo de Sadam terminó siendo víctima de la violencia sectaria. [...] Por todo esto expreso más dolor, pesar y más disculpas que las que ustedes pueden sentir o incluso creer”, agregó.

No obstante, Blair aclaró más adelante que no se disculpaba por su decisión, sino por los descuidos cometidos en la preparación, por lo que reafirmó la idea de haber tomado la medida más adecuada. “Creo que tomamos la decisión correcta. El mundo está mejor y es más seguro. [...] Admito y asumo la responsabilidad de los errores en la planificación y el proceso. Acepto mi entera responsabilidad por aquellos errores, pero eso no es contradictorio con lo que digo, que creo que tomamos la decisión correcta [...]. Volvería a tomar la misma decisión”, señaló el ex primer ministro.

En resumen, tal y como lo dijo Laura Kuenssberg, editora de política de la BBC en Londres, “el reporte sugiere que el Gobierno falló, que la comunidad de inteligencia falló [y] que los militares fallaron”. Sin embargo, y en definitiva, lo anterior no solamente denota la ineficiencia del Gobierno británico, sino del estadounidense.

Josh Earnest, portavoz de la Casa Blanca, aseguró que el actual presidente de EE.UU., Barack Obama, ha tenido que lidiar con las “consecuencias de la funesta decisión”, por lo que es vital que “aprendamos las lecciones de esos errores”. Si bien es cierto que Estados Unidos, a través de George W. Bush, dio el primer paso para tan lamentable guerra, también lo es el hecho de que este no contaba con el respaldo de todo el país y de que más de 4,400 soldados estadounidenses murieron en combate, aunque en repetidas ocasiones el Gobierno haya tratado de minimizar esta cifra. Tanto en EE.UU. como en el Reino Unido y en Irak, el pueblo es el único que ha resultado desfavorecido, pues ha tenido que lidiar con las secuelas que las malas decisiones de unos cuantos gobernantes le dejaron.

Foto: John L. Houghton, Jr., Fuerza Aérea de Estados Unidos (domino público)

La violencia policial, los ataques a policías y la reacción del mundo

La violencia policial, los ataques a policías y la reacción del mundo

¿Pierde su soberanía Puerto Rico con la ley PROMESA?

¿Pierde su soberanía Puerto Rico con la ley PROMESA?