La violencia policial, los ataques a policías y la reacción del mundo

La violencia policial, los ataques a policías y la reacción del mundo

Cristina Jácome- En la actualidad se percibe una consternación generalizada en respecto del abuso de poder ejercido por parte de la policía estadounidense. Desafortunadamente, en buena parte de los casos, las minorías son las afectadas, especialmente los afroamericanos. Estos hechos han podido salir a la luz gracias a los videos que la mayor parte de los ciudadanos podemos filmar en situaciones de abuso específico, y que pueden convertirse en pruebas o argumentos contundentes para una defensa clara. Sin embargo, recientemente dos ataques que terminaron con las vidas de un total de ocho policías, cometidos por individuos trastornados pero con motivos de venganza, han complicado los mensajes de solidaridad y provocado rencor hacia los ciudadanos activistas. Recordemos uno de los primeros ejemplos de vigilancia moderna en 1991, cuando un ciudadano filmó un evento de carácter histórico. Se trata del caso de Rodney King, taxista americano que fue brutalmente golpeado por miembros del Departamento de Policía de Los Ángeles después de que lo atraparan tras una larga persecución automovilista porque conducía en estado de ebriedad. El testigo grabó el video de los hechos desde su balcón y lo entregó a un canal de televisión, así que se difundió ampliamente, tanto a nivel nacional como internacional. El apaleamiento que se vio en televisión planteó una preocupación sobre el trato de los policías hacia las minorías en Estados Unidos.

Ha habido muchos casos más desde el de Rodney King, pero la absolución de George Zimmerman de la muerte del adolescente afroamericano de 17 años Trayvon Martin, a quien mató a balazos (a pesar de que el joven no estaba armado) en 2012, llevó a un grupo de tres mujeres a crear un movimiento de acción basado en la defensa de la justicia, la dignidad y el respeto hacia los afroamericanos: Black Lives Matter (‘Las vidas negras importan’) o BLM, que comenzó en julio de 2013. El hashtag #blacklivesmatter recorrió con fuerza las redes sociales y finalmente el movimiento BLM fue reconocido a nivel nacional en 2014, ante las manifestaciones en las calles tras la muerte de dos afroamericanos a manos de la policía, Michael Brown y Eric Garner.

En el pasado mes de julio, el movimiento se ha puesto en la mira mundial, luego de que dos policías estadounidenses mataran a dos hombres afroamericanos, Philando Castile, en Minnesota, y Alton Sterling, en Baton Rouge, Luisiana, por motivos muy dudosos. Después de este acontecimiento, un afroamericano que era francotirador entrenado, mató a cinco oficiales de policía en Dallas, Texas, en un acto calificado por el jefe de la policía de “represalia” por las dos muertes anteriores. Justamente, el domingo 17 de julio, tuvo lugar otro ataque semejante, nuevamente en Baton Rouge, en el que un joven afroamericano tras disparar mató a tres policías e hirió a tres más.

Aunque las muertes de Brown, Garner, Castile, Sterling y muchos afroamericanos más han ocurrido aquí en Estados Unidos, con la ayuda de los medios de comunicación y las redes sociales, el movimiento de BLM ha logrado difundirlas a muchas otras partes del mundo. La repercusión ha sido tal que ha motivado a muchas personas al otro lado del océano a unirse en protestas de solidaridad. Por ejemplo, en Gran Bretaña, World Views, un blog internacional perteneciente al Washington Post, reportó que cientos de personas salieron a las calles del centro de Londres en protesta por los últimos atentados en Minnesota y Luisiana. Los manifestantes llevaban pancartas en las que podía leerse: “Yo hago esto por mi hermano”; “No a la policía racista”; “Arriba las manos, no dispare” y “Las vidas negras importan”.

Pero ¿por qué un país en el que este tipo de matanzas no son tan frecuentes muestra tanta solidaridad? La fundadora de BLM Londres, Marayam Ali, estudiante de 18 años, declaró: “El hecho de que estas personas vengan a unirse nos muestra que están en contra de la violencia policial…”, y añadió: “Yo pienso que muchas personas se olvidan de que el racismo es un problema mundial, y todavía sigue siendo muy predominante”.

En cambio, en Estados Unidos el movimiento ha enfrentado muchas críticas y acusaciones de race-baiting (utilizando las tragedias sufridas por grupos minoritarios como “anzuelo” para provocar disturbios), especialmente por parte de la comunidad blanca y conservadora. Algunos han culpado al presidente Barack Obama de las muertes de los policías en Dallas y Luisiana, puesto que el presidente ha hecho declaraciones en apoyo a la comunidad afroamericana y reconocido la violencia desproporcionada que sufre. Steve Loomis, el presidente del sindicato policial de Cleveland, aseguró que Obama “tiene las manos manchadas de sangre” por haber hecho “declaraciones divisivas” y promovido “una narrativa falsa” sobre la violencia policial.

Al revisar las estadísticas oficiales sobre las matanzas efectuadas por miembros de la policía, se observa que las agencias gubernamentales las limitan. El Washington Post hizo un estudio de un año entero y encontró que la policía mató a casi 1,000 personas en 2015. Su base de datos muestra que, aunque los afroamericanos representan solo 6% de la población, ellos representan el 40% de los hombres desarmados que fueron asesinados por la policía ese año. El FBI es el ente encargado de mantener dichas estadísticas, pero el análisis del Washington Post muestra que menos de la mitad de los departamentos de policía reportan los incidentes a la agencia. Stephen L. Morris, un alto oficial del FBI, dijo que van a reemplazar su programa actual por uno que tenga actualizaciones “casi en tiempo real”, y que serán publicadas en 2017.

El noticiero The Guardian ha creado una base de datos a falta de información completa en Estados Unidos, pero además, compara sus resultados con los de otros países primermundistas y observa que nuestra policía mata a más personas, tan solo en días, que la policía de otros países en años. Por ejemplo, en los primeros 24 días de 2015, la policía en Estados Unidos mató a más personas que en Inglaterra en los últimos 24 años. De acuerdo con la Universidad de la Policía Alemana, miembros de la policía mataron a 15 personas en dos años. El Instituto de Criminología Australiano confirmó que en 19 años hubo 94 matanzas llevadas a cabo por policías. En Islandia hubo una muerte por parte de policía en los últimos 71 años. Esta gran diferencia entre Estados Unidos y otros países del primer mundo se suele atribuir a la facilidad de acceso a las armas de fuego aquí, hecho que contribuye al miedo que, muchas veces, provoca que los policías disparen a los ciudadanos sin saber bien si están armados o no.

Con base en estas cifras, es posible observar que en Estados Unidos existen muchas oportunidades para mejorar la situación, especialmente a nivel institucional. El hecho de que existan estadísticas limitadas de las muertes por violencia policial en esta era de números y resultados es inaceptable. Es hora de enfrentar la violencia racista, que ha sido una característica central en la historia de Estados Unidos. Movimientos como BLM están tomando la iniciativa para el cambio, aunque sea de forma polémica. Esperemos también que las organizaciones gubernamentales tomen en cuenta este llamado, no solo del país, sino también del resto del mundo.

Foto: The All-Nite Images, "Black Lives Matter Black Friday" (pancarta: "¿Ahora sigue mi hijo?") (CC BY-SA 2.0)

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