Escribir código: un nuevo reto para los latinos

Escribir código: un nuevo reto para los latinos

Cristina Jácome- Hoy en día se dice que la lengua más influyente ya no es el inglés, sino la escritura de código. Pero ¿qué es exactamente escribir código? Es el “idioma” que hace posible crear el software (conjunto de programas) de la computadora, las aplicaciones y los sitios de internet. Cada una de esas posibilidades se hacen con un lenguaje de codificación diferente. Aprender a escribir código te da el poder de crear y diseñar tu propia página web, empezar una nueva carrera o emprender un negocio relacionado con la tecnología. Dado que nuestro planeta está cambiando tanto en este sentido, es importante reconocer las nuevas oportunidades de trabajo que están surgiendo. Desafortunadamente, los reportes de diferentes compañías dicen que no hay suficientes estudiantes que sigan estas carreras como para cubrir la demanda existente.

Esta situación resulta particularmente alarmante entre los estudiantes latinos. La Iniciativa del Departamento de Educación en Excelencia Educacional para Hispanos nos muestra con estadísticas que solo el 67% de estudiantes hispanos tiene acceso a una amplia gama de cursos de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (CTIM o STEM en inglés) en la escuela secundaria. La falta de representación de cursos CTIM es aún más prevalente después de la secundaria, con un 16% de hispanos y un 8.8% de hispanas que terminan sus grados de materias CTIM.

En palabras de Douglas Rushkoff, autor de uno de los libros más vendidos de tecnología, Programa o serás programado (Program or Be Programmed): “Cuando los seres humanos adquirimos el lenguaje, aprendimos a escuchar y a hablar; cuando adquirimos el texto, aprendimos a leer y a escribir, y ahora que adquirimos computadoras tenemos que aprender a usarlas y también a programarlas”. Es decir, si solo aprendemos a usar los programas preestablecidos, entonces estaremos limitados a lo que otros crean y propongan; en cambio, si tomamos la iniciativa, podemos ayudar a moldear y a tomar las riendas de la realidad en la que vamos a vivir.

Al parecer, en varios países del mundo se cree en la necesidad de aprender a escribir código. Por ejemplo, en China se está enseñando a los niños desde los 6 años. “El hecho de enseñar a la siguiente generación a escribir código es algo que debería ser elevado a una importancia estratégica nacional”, dice Wang Jiulin, la persona que creó un sitio de internet para niños muy exitoso en China.

No solo en China se están haciendo estos esfuerzos, también en Hong Kong, Australia, y Singapur. Inglaterra ha avanzado más en la materia, al introducir un currículo a nivel nacional que tiene bases de programación para niños. Estado Unidos, en cambio, no ha concebido todavía un currículo nacional con este tipo de cambios, pero el presidente Obama, en su último discurso del Estado de la Unión, propuso específicamente que en el resto de su presidencia quería “ayudar a los estudiantes a aprender a escribir código.”

Ya en nuestro país se empiezan a ver cambios, por ejemplo, los sistemas de las escuelas públicas de New York y Los Ángeles ya han anunciado que van a moverse para ofrecer a todos sus estudiantes clases de computación y programación. ¿Pero qué impide expandir la ciencia de la computación a toda la nación?

“Hay tres problemas”, dice Alfred Thompson, profesor, pero anteriormente ingeniero de Microsoft. “El primero es tener que insertar esta clase en un horario ya establecido”. El segundo problema son los profesores: “Si alguien es bueno en computación, esa persona ganará mucho más dinero si trabaja en la industria de la computación que como profesor.” Y el tercer problema es el desarrollo profesional. “Hay muy pocos programas a nivel universitario para enseñar la ciencia de la computación a los profesores”, asegura Thompson.

Además de estos inconvenientes a nivel nacional, hay obstáculos añadidos que afectan a los latinos. Por ejemplo, la barrera del idioma entre profesores y alumnos, así como el hecho de que muchas de las experiencias de vida de los alumnos son dramáticamente diferentes a la de los profesores, en su mayoría anglosajones.

Aunque muchos de estos obstáculos probablemente serán superados a largo plazo, existen ya ejemplos de programas que se están desarrollando en la actualidad para preparar a los jóvenes latinos. Por ejemplo, el Hispanic Heritage Foundation (HHF), establecido por la Casa Blanca en 1980, reconoce a líderes latinos y organiza programas para preparar a los estudiantes hispanos a entrar rápidamente en las industrias que están en crecimiento. Esta fundación lleva equipos de programadores a distritos de escuelas marginadas para que los estudiantes hispanos se sientan atraídos por la industria de la tecnología. Alberto Avalos, director de Programas de Tecnología e Innovación de HHF, dice: “Escuchamos en Silicon Valley que no encuentran ingenieros latinos”. Alberto sabe que sí los hay, ingenieras e ingenieros, y la fundación quiere llevarles directamente a Silicon Valley.

¿Y si no hay suficientes candidatos? 2016 es el segundo año que HHF monta el programa Latinos Fast Track (LOFT) con una iniciativa llamada Code as a Second Language (Código como Segundo Idioma) para dar a estudiantes latinos, comunidades y empresarios las herramientas necesarias para entrar en la industria de la tecnología. Es importante destacar que esta fundación da prioridad a las mujeres latinas que aspiran especializarse en este campo. El propio Avalos los explica: “Nos enfocamos en el balance de género, así que hacemos un esfuerzo adicional para atraer a ingenieras latinas a nuestra conferencia”.

No solo a Alberto Avalos de HHF, también a Andy Sack le llamó la atención cuán difícil era para organizaciones establecidas, pero también para las compañías nuevas, encontrar programadores cualificados. Andy y dos profesores más se unieron para crear Code Fellows, una organización donde se aprenden habilidades de desarrollo de software, y que ofrece un currículo donde se “come, duerme y respira la escritura de código”.

Lo excelente de Code Fellows es que ofrece una beca de diversidad, The Diversity Scholarship Fund, con la que se espera brindar oportunidades a mujeres, poblaciones insuficientemente representadas y veteranos. Los campus de esta fundación están localizados en Seattle, Washington, y Portland, Oregón.

Como vemos, los apasionados de esta industria ya están impulsando planes concretos para sacar adelante a los jóvenes latinos. El Gobierno entrante también debe comprometerse a mejorar los resultados educacionales de esta nueva y diversa mayoría de estudiantes americanos, ya que su éxito está directamente relacionado con el bien de toda la nación.

Foto: Volker Agueras Gäng, "Codificando da Vinci" (CC BY 2.0)

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