Préstamos ‘payday’: el alivio temporal que se convierte en un tormento eterno

Préstamos ‘payday’: el alivio temporal que se convierte en un tormento eterno

Iralee Acosta- Muchas personas piensan que vivir en Estados Unidos representa un mejor estilo de vida, libre de preocupaciones económicas; pero lamentablemente, no pocas personas han experimentado lo contrario. Quienes han tenido que recurrir a los llamados payday loans (o ‘préstamos de día de pago’) suelen adquirir, adicionalmente, un fuerte dolor de cabeza. Este tipo de préstamos consiste en la obtención de cierta cantidad de dinero que debe liquidarse en la siguiente fecha de paga laboral. Para poder tener acceso a dicho préstamo, el solicitante debe hacer un cheque posdatado con el monto total, o bien brindar acceso al prestador a su cuenta de cheques. No obstante, las tasas de interés por estos créditos son exorbitantes, al alcanzar hasta un 459% anual por un préstamo de 100 dólares, que deberá cancelarse en el plazo de dos semanas. Elliott Clark, de Kansas City, Missouri, los llama “trampas de endeudamiento”.¿Y cómo no justificarlo su comentario si este veterano incapacitado de la Marina terminó pagando 50,000 dólares de una deuda que comenzó con tan solo 2,500? “Fue difícil para mí hablar sobre ello sin romper a llorar”, declaró para ABC News, al tiempo que agregaba: “Si eres un hombre, te haces cargo de tu familia. Si hubiera tenido otra opción no hubiera optado por esta [y] no me hubiera metido en esa situación en aquel momento”. Todo comenzó en 2003, cuando la esposa de Elliott sufrió una caída en la que se quebró un tobillo. El jefe de la afectada no cubrió sus gastos médicos (que ascendían a 26,000 dólares), y se vio obligada a dejar de trabajar durante varios meses. Ambos tenían dos hijas que estaban asistiendo al colegio, por lo que resultaba duro para Clark cubrir todos los gastos dadas las circunstancias. Aunque intentó obtener préstamos en cooperativas de crédito y bancos, su historial crediticio no era lo suficientemente bueno como para ello, y no le quedó más alternativa que recurrir a los payday loans. Elliott Clark obtuvo cinco préstamos de 500 dólares, por los cuales tenía que pagar un interés de 475 dólares cada dos semanas (lo equivalente a 95 dólares por cada uno de ellos). Sin embargo, eventualmente tuvo que adquirir nuevos préstamos para poder liquidar los anteriores.

Ante un compromiso monetario tan grande y difícil de cubrir, Clark se vio obligado a asumir distintos empleos, dado que él y su familia perdieron su casa y su coche antes de poder finiquitar su adeudo en 2010. A raíz de ello, Clark se hizo activista en la causa para conseguir que los prestamistas bajen su tasa de interés hasta un 36%, pues hay financieras que cobran hasta 700%. Por supuesto, muchos acreedores se oponen, alegando que las organizaciones de fomento que han reducido su tasa de interés a este nivel han terminado cerrando cientos de establecimientos, dejando así a miles de personas desempleadas y a sus consumidores con menos opciones para obtener el dinero que cubra sus necesidades, “que no desaparecerán”, como indica Amy Cantu, portavoz de la CFSA (Asociación de Servicios Comunitarios Financieros de América).

Desafortunadamente, las minorías son las que suelen verse más afectadas por los payday loans, puesto que no cuentan con una cuenta bancaria o un historial financiero que las avale para obtener una tarjeta de crédito (en la que la tasa porcentual anual más alta asciende a cerca del 30%) que les permita satisfacer sus necesidades económicas. Pero lo cierto es que la Oficina de Protección del Consumidor Financiero —CFPB, por sus siglas en inglés— ha venido estudiando la regulación de los préstamos de día de pago y está considerando modificarla.

Asimismo, Google también está poniendo su granito de arena y ha anunciado que a partir del 13 de julio no permitirá publicidad de préstamos cuyo pago se deba producir antes de 60 días de haber sido otorgado, ni de aquellos cuya tasa porcentual anual —APR— exceda el 36%. De acuerdo con los datos que maneja esta empresa, en un sinnúmero de casos, estos servicios resultan imposibles de pagar. Dicha decisión resulta bastante significativa, especialmente en estados como el de Nueva York, donde la ley prohíbe créditos en los que el APR rebasa el 25% y, por ende, el acceso indebido a estos (a través de internet) se facilita.

Puesto que el 90% de las ganancias del buscador de internet más popular del mundo provienen de la publicidad, Keith Corbett, vicepresidente del Centro para un Crédito Responsable (CRL), declaró: “Con este ejemplo, Google demuestra que las empresas pueden ser rentables a la vez que éticas y apoyar la justicia financiera. No hay nada justo en tasas de interés de tres dígitos en préstamos para familias trabajadoras”. No obstante, una vez más la CFSA mostró su inconformidad, etiquetando la iniciativa de Google “discriminatoria” y considerándola una forma de censura: “Google está juzgando por igual a todos los actores del sector del payday sin diferenciar entre los buenos y los malos. Esto es injusto con respecto a los que son prestamistas legales, tienen licencia y mantienen las mejores prácticas, incluyendo los miembros de la CFSA”. Por su parte, Google anunció que continuará revisando la efectividad de esta política, pero que tiene la esperanza de que, gracias a ella, sean menos las personas que estén expuestas a productos engañosos y dañinos.

Indudablemente, los payday están cada día más bajo la lupa. En abril, miembros del Gobierno de Estados Unidos se reunieron con varios líderes religiosos del país para hablar sobre las protecciones al consumidor, específicamente aquellas relacionadas con los préstamos de día de pago. En dicha reunión, se compartieron historias de individuos cuyas vidas se han visto destruidas a consecuencia de los préstamos/prestamistas abusivos, lo que corrobora la amenaza que estos últimos representan para gran parte de la población. “Lo que surgió fue un tema común y de suma importancia: nosotros tenemos la obligación moral como nación de hacer algo para frenar a los prestamistas payday en su caza a sus consumidores al atraparlos en un ciclo de adeudo interminable”, informó la Casa Blanca.

Y es que, sin duda alguna, nos corresponde a todos como miembros de esta sociedad preocuparnos por este asunto. Ayer le sucedió a un desconocido, pero mañana le puede ocurrir a nuestro vecino, a nuestro familiar o incluso a nosotros mismos.

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